Europa, parque temático - 14.06.2012

Seamos realistas: "hay que darle a la maquinita"

Los romanos reconocían cuatro vientos principales: Euro, Bóreas, Auster y Céfiro. Como relata Virgilio en el libro primero de la Eneida, la diosa Juno, encolerizada al ver que Eneas y los troyanos doblaban Sicilia y alcanzaban el mar Tirreno, pidió a Eolo, que retenía los vientos en una enorme gruta, que desencadenara la violencia de los mismos. Y así soltó a Euro para que destruyese las naves de los troyanos y desparramase sus cuerpos por el mar. Euro salió de su gruta y provocó por primera vez la "ciclogénesis" explosiva, hoy llamada "tormenta perfecta".

Pues bien si queremos que esto no vuelva a ocurrir dejemos de hablar de rescates, intervenciones, primas de riesgo, incrementos del déficit -que por cierto no es por culpa de los griegos sino por la troika- políticas de austeridad que ralentizan el crecimiento y aumentan el paro, prevalencia de la deuda, ratings y otras zarandajas que pocos dicen entender. Vayamos directamente a la solución del problema de Europa para que ésta no se convierta en un parque temático. Y ello pasa por dos etapas, una  a corto plazo, o sea ya, y otra a medio plazo.

Que el BCE le de a la "maquinita"

LA PRIMERA se reduce a algo muy simple: que el BCE le de a la "maquinita" de imprimir dinero y compre tanta deuda soberana como sea necesario para atajar la "tormenta perfecta", o lo que es lo mismo la crisis del Euro. Y esto no sólo lo digo yo, un simple ciudadano de a pie, sino decenas de economistas. Entre ellos el inefable Paul Krugman que ya dijo que "al final, el BCE mirará al precipicio y dirá: olvidemos todas las reglas, tenemos que comprar deuda".  Y para los que ya estén pensando en los riesgos de la inflación el propio Krugman afirmaba que los peligros inflacionistas serian absolutamente controlables, y aun así, de llegar a ser,  personalmente, prefiero inflación, con la que los países mediterráneos recuperarían competitividad más rápidamente, a pobreza. La austeridad como receta única frente a la crisis ingobernable continúa sin dar resultado. El propio Soros ha manifestado que no se puede escapar de una situación de endeudamiento excesivo sólo por la senda de la austeridad, esto provoca una disminución del PIB de forma que la carga de la deuda aumenta en relación a la riqueza. La mejor manera de reducir la deuda es favorecer el crecimiento del PIB en paralelo al reequilibrio de las cuentas públicas. No cabe duda que, en estos momentos,  la mejor manera de salir del "atolladero" es darle a la "maquinita de imprimir billetes" y quién sólo puede hacerlo es el BCE. Así han reaccionado EEUU y el Reino Unido quienes han recurrido a esta solución para resolver los problemas de liquidez de sus economías comprando sus Bonos del Tesoro. Es  una solución, y sobre todo a corto plazo, de la que los alemanes huyen por entender que se volverá a los fantasmas inflacionistas de principios del siglo pasado. ¿Pero por qué hemos de entender que en esta Europa, tan heterogénea hoy, los niveles de inflación han de ser inflexiblemente homogéneos? ¿Por qué no asumir que para el necesario equilibrio interno de la Unión, algunos países, entre ellos, seguro, Alemania, habrán de tener inflaciones más altas para que otros en circunstancias más complejas, los países del Mediterráneo, puedan recuperar competitividad más rápidamente precisamente frente a la economía germana? Nadie duda que sea una solución difícil de asumir. Nunca es fácil conciliar endeudamiento y "desapalancamiento" y, desde luego, ello tiene su propio horizonte temporal.

Pero más complicado es contemplar como la Europa de nuestros sueños se va desmoronando sin siquiera haber alumbrado, de manera incipiente, su propio proyecto de alternativa a EEUU, China o los países emergentes. Seremos responsables siempre -por "timoratez" e inacción- del futuro al que indeleblemente nosotros mismos nos arrojamos.

¿Alguien puede pensar que la "terminal" Europa puede competir con economías como la china, o la de cualesquiera otros países emergentes, en condiciones de competitividad comparables? Sólo la soberbia de quienes se sienten poderosos puede entender que luchamos en los mismos mercados y condiciones. En los últimos tiempos, "por doquier" nos preguntamos a quién beneficia este imparable deterioro de la cohesión europea.

Sin embargo, si damos el paso adelante y asumimos la responsabilidad de tomar las decisiones que la "ortodoxia" no aconsejaría, al menos estaríamos tratando de parar -por supuesto en el cortísimo plazo- la sangría injustificada a la que los mercados están sometiendo a Europa -que no sólo a España- facilitando acabar, con inexcusables sacrificios, con la crisis,  posibilitando que el "spread" soberano no supere los 150 puntos básicos y de esa manera dejando de retroalimentar -con nuestras ambigüedades- los ataques especulativos que siempre benefician a los "mismos". Prefiero a los marxistas "Keynesianos", para los que la máquina de hacer billetes es un buen instrumento para acabar con la pobreza, que a los neoliberales "friedmanianos" que quieren terminar con la máquina por su sometimiento a las rigideces de los sacrosantos principios económicos.

No pensemos que con la recapitalización de la banca se pone fin a la crisis. Como muy bien dice Rafael Muñoz, catedrático de la Universidad de Salamanca, la recapitalización es sólo un parche, el gran problema es la falta de crecimiento que no se arregla con aquella, siendo hoy necesaria una política económica más expansiva.

Un Estado Federal Europeo

LA SEGUNDA, a mas largo plazo, sin prisa pero sin pausa, es la creación, de una vez por todas,  de un Estado Federal Europeo con una disciplina fiscal única, unos presupuestos para todos  y una unión bancaria que pongan fin a los conceptos soberanistas nacionales, y a las enormes y despilfarradoras estructuras intermedias que no sirven para nada.

Siempre he sido, a lo largo de mi vida, razonablemente optimista pero en estos momentos me veo sentado en la platea de un teatro asistiendo al último acto de una obra con un final que no esta siendo el que  hubiera deseado para ella.

Autor

Vicente Benedito

Nacido en Valencia, soy Licenciado en Derecho y Master en Comercio Exterior. Durante mi vida profesional he estado en distintos sectores como el de la enseñanza, el jurídico, el bancario, el de seguros y el de la construcción; todo ello ha hecho que haya tenido que cambiar mi lugar de residencia más de nueve veces, lo que me ha aportado una perspectiva muy enriquecedora de la evolución de las sociedades a lo largo de las últimas décadas. Sin embargo mi vocación ha sido la enseñanza, y he pasado muchos años impartiendo diferentes disciplinas siempre relacionadas con el ejercicio profesional, tratando de transmitir mi conocimiento y experiencias practicas al mundo universitario al que me siento muy ligado. Ahora en la etapa actual quisiera devolver a la Sociedad parte de lo que ella me ha dado.

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Top 3 Comentarios más votados

  • #5 fulanitol

    Sr. Benedito, la muestra de que muchos españoles, como usted, siguen sin...

  • #1 seven

    La inflación, querido Vicente, es no otra cosa que una liberación del mercado...

  • #2 valentin

    La verdad que el Sr. Benedicto no sabe lo que escribe y menos afirmar que el...