Europa, parque temático - 19.06.2012

La promoción del 98

Durante estas últimas semanas viene acudiendo a mi memoria un acto verdaderamente entrañable celebrado con ocasión del honor que se me hizo al designarme “padrino” de la promoción del curso académico 1998 del Centro de Enseñanza Superior San Pablo-CEU.

Recordaba estos días aquella fecha de 9 de Mayo de 1998, cuando al dirigirme al Claustro, alumnos y familiares de tan prestigiosa Institución académica, subrayaba, con hondo convencimiento, que la Universidad y la empresa estaban por igual necesitadas de aquellos estudiantes que entonces ponían fin a una etapa e iniciaban otra más compleja de dibujar.

Con la misma convicción les hacía ver que el pesimismo que había perseguido a España durante décadas había quedado enterrado. La época en la que los jóvenes graduados veían su futuro sin ilusión y sin horizontes profesionales; “hoy todos vosotros podéis ver el futuro con más optimismo. “El futuro es vuestro”, desterrad el viejo tópico de nuestras eternas limitaciones”“Esta promoción de 1998 finaliza el mismo año y el mismo mes en el que se ha constituido formalmente el grupo inicial de países participantes de la moneda única, el Euro, y el mismo día en el que se celebra la fiesta de Europa. En efecto, hoy se conmemora el 48º aniversario del famoso discurso de Robert Schuman, antiguo ministro francés de asuntos exteriores, considerado como el primer paso hacia lo que hoy es la Unión Europea”.

“La vieja Europa renace con fuerza, con vocación y voluntad de ser solidaria, parte de un mundo más global  y competitivo”. “Por eso, vosotros, que sois su verdadero estímulo, tenéis el reto de participar, de ser actores y protagonistas de este proyecto. La nueva Europa tiene que ser, en primer lugar, más solidaria, más humana, más justa, sin protagonismos de unos países sobre otros, y en la que las sociedades más prósperas ayuden al desarrollo de las más débiles, conscientes de que la fortaleza de éstas permitirá en un futuro, contar con una Europa más influyente y una moneda más fuerte”.

Pues bien, a la vista de lo que está ocurriendo en estos momentos en Europa, me “atormenta” la idea de lo que pensarán hoy mis apadrinados de entonces de lo que con tanta ilusión les conté en aquel año de Dios de 1998. Les hablé de una Europa unida con unos valores de los que cualquiera se sentiria orgulloso,  y bajo los principios del esfuerzo, la solidaridad, el pleno empleo, la prosperidad y la honradez. ¿Y con que se han encontrado? Con una Europa “cainita e insolididaria, incapaz de reaccionar y que nos terminará conduciendo irremediablemente, si no cambiamos pronto el rumbo de los acontecimientos, a la decadencia del “Viejo Continente”.

El resultado electoral griego, tan esperado como estéril, supone ganar tiempo sin resolver nada, producirá un alivio en los mercados a corto plazo, - desde luego no anteayer, - más de lo mismo a medio plazo y seguro empeoramiento a largo plazo. Merkel debe estar contando las semanas que faltan para las elecciones en EEUU y que Obama le deje en paz. ¿Es que nadie les va a hacer ver, como bien decía Aristóteles, 350 AC, que “no hace falta un gobierno perfecto; se necesita uno que sea práctico”? Mientras tanto “los Helenos” devolverán lo prestado con más deuda, habiendo producido pingües beneficios al BCE, que recompró su deuda al 70% en el “Securitis Market Programme”, registrando en sus cuentas un no desdeñable beneficio del 30%.

¿Qué salida tenemos?

Nadie me pregunta, pero si alguien lo hiciera diría que sólo atisbo cuatro horizontes posibles:
- Salir del euro
- Crear una mini-europa del sur con Portugal, Italia y España
- Hacernos americanos
- Seguir apostando, pero con mayor determinación, por un Estado Federal Europeo

No me cansaré de repetir, una y otra vez, que la última es la mejor opción y la de mejor futuro. Tenemos que convencer a Alemania, y a sus aliados del norte, que tienen que abrir la mano, que han de ser más dúctiles, no sólo para ayudar a los países del sur sino para salvarse ellos mismos, aunque les suponga un poco más de inflación y una devaluación del Euro. Nadie está libre de pecado. España es parte del problema pero no es el problema en sí mismo. Padecemos los efectos de la descontrolada “burbuja inmobiliaria”, pero otros no han de olvidar, especialmente los “vecinos ricos del norte”, que no tuvieron pudor, ni prudencia alguna, en facilitar a los sistemas financieros muy importantes flujos de liquidez sin haber aventurado, en modo alguno, que aquella burbuja acabaría algún día “pinchando”. Por ello no seamos cínicos y el que esté libre de pecado que tire la primera piedra.

Como muy bien dice Ignacio Escolar, históricamente, sólo se conocen tres formas de acabar con una crisis de deuda: una guerra, un impago o un aumento de la inflación. Cabe preguntarse cuál de estas tres opciones prefiere Alemania, aun cuando dos de ellas ya las ha padecido muy seriamente. Pero esto no es todo, mis apadrinados también se han encontrado con una España en que la política y la corrupción nos llevaran, sino lo remediamos, de cabeza al abismo.

Cuando hablo de la política y de los políticos, no quiero caer en la fácil tentación de la generalización sin excepciones. Quiero referirme, sólo, a todos aquellos que han hecho de ese honorable  servicio al Estado,  su particular  profesión. Pasar de la enseñanza media, y no en todos los casos de la universidad, directamente a la poltica ha hecho que se haya olvidado la definicion de esta última como el arte de buen gobernar. La semana pasada me comentaba un buen político, de los que todavía quedan, que, en su opinión, para formar parte de la alta direccion de un partido deberia ser "conditio sine qua non" haber tenido una experiencia como mínimo de cinco años en el ámbito de la gestión privada. No puedo estar más de acuerdo con esta afirmación y con la de que la política no es una profesión sino en una vocacion dirigida a la defensa de los intereses de los votantes y no del votado o de su partido político.

Por el contrario cuando me refiero a la corrupcion, si  generalizo, me refiero a todos sus tipos:
- A la política, que se produce cuando las decisiones se toman por el interés particular y no por el bien común.
- A la empresarial, que se materializa cuando no se busca el beneficio para el accionista,  los trabajadores y  la sociedad, sino el enriquecimiento y el poder de quienes están al frente de la empresa sin arriesgar un solo euro.
- A la institucional, que se evidencia  cuando se utilizan los cargos no para el fin  previsto sino para el beneficio personal de quienes  los ocupan.

Es nuestra obligacion acabar de una vez por todas con la corrupción, con los corruptos y sobre todo con las castas que la favorecen y obtienen de ella su beneficio. Y desde luego es perfectamente compatible tratar de solucionar los problemas a que ha llevado la corrupcion y sancionar, al mismo tiempo, a los que con su desleal e inmoral comportamiento son sus últimos responsables. No comparto la idea de los que dicen que lo primero en el tiempo es solucionar los problemas dejando para más adelante el hacer caer sobre los corruptos todo el peso de la ley.

La Sociedad Civil no debe tolerar por más tiempo la corrupcion, hay que acabar con ella y aplicar la ley a todos los que esten implicados de cualquier forma y manera. Cada año, Transparencia Internacional publica un índice sobre la percepción de la corrupción en todos los países del mundo. La estadística muestra cómo la población evalúa la corrupción en su país, de 1 a 10. En 2011 España obtuvo una nota de 6,2, que corresponde al puesto 31 en una lista de 180 países, ocupando el 14º entre los 27 miembros de la Unión Europea.

Si en aquél momento pude motivar a mis “apadrinados”  con una ilusionante visión de la  Europa en la que confiaba, hoy desde esta tribuna, les invito a que no bajen la guardia ante la corrupción, a que perseveren en su persecución. Nadie debería dudar que la fuente de nuestros males, - y de los de la Europa que se tambalea, - está en la laxitud de la sociedad y de sus gobernantes para con la corrupción, en cualquiera de sus diferentes versiones.

Desde la sólida posición de “tolerancia cero” con la corrupción, y con el permiso de Forges, -al recordar en sus viñetas, durante mucho tiempo, con meritoria y solidaria paciencia, "pero no te olvides de Haití"-, y por supuesto de Vds. que me siguen, a partir de ahora pretendo acabar mis artículos en este Blog con un simbólico llamamiento a que "Luchemos cada día contra la Corrupción."

Autor

Vicente Benedito

Nacido en Valencia, soy Licenciado en Derecho y Master en Comercio Exterior. Durante mi vida profesional he estado en distintos sectores como el de la enseñanza, el jurídico, el bancario, el de seguros y el de la construcción; todo ello ha hecho que haya tenido que cambiar mi lugar de residencia más de nueve veces, lo que me ha aportado una perspectiva muy enriquecedora de la evolución de las sociedades a lo largo de las últimas décadas. Sin embargo mi vocación ha sido la enseñanza, y he pasado muchos años impartiendo diferentes disciplinas siempre relacionadas con el ejercicio profesional, tratando de transmitir mi conocimiento y experiencias practicas al mundo universitario al que me siento muy ligado. Ahora en la etapa actual quisiera devolver a la Sociedad parte de lo que ella me ha dado.

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