sábado 2 de agosto de 2014

A mi bola

Del Bosque y el colmo del palmerismo

Enrique Marín (19-06-2012)
  • aumentar tamaño del texto
  • reducir tamaño del texto

La pista la dio Negredo después del empate contra Italia cuando dijo que no era justo "el linchamiento" al que estaba siendo sometido Del Bosque. No sé en qué se basó el delantero del Sevilla para hablar de linchamiento, pero poco a poco empiezo a entenderlo. Como los papistas y el Papa, el técnico salmantino tiene una especie de guardia pretoriana que interpreta cualquier mínima objeción hacia sus labores de seleccionador como una afrenta personal a la figura de Vicente.   

El colmo del palmerismo es inventarse un escenario casi de guerra contra Del Bosque, quizás para así ejercer mejor sus funciones o simplemente para darlas sentido. No hago más que escuchar que el salmantino está siendo, no criticado, sino prácticamente linchado, que diría Negredo, pero, por más que busco, no encuentro quién. ¿Alguien me lo puede decir? Uno mira al otro y el otro al otro, y así hasta que el último mira hacia atrás y resulta que no hay nadie. Lo malo es la confusión que se está creando sobre un linchamiento imaginario y que ni siquiera el propio seleccionador no está siendo capaz de frenar. 

Si antes del debut ante Italia Del Bosque dijo que “solo los dogmáticos que creen que saben todo no tienen dudas; los mortales, las tenemos”, ahora dice que “todos aquellos que dudan es que no tienen criterios firmes". ¿En qué quedamos? ¿El que no duda es un dogmático o es que sencillamente tiene criterio? "Tenemos los jugadores que tenemos y no podemos jugar de otra manera", confesó el seleccionador en los micrófonos de Radio Marca recién levantado. Fuera de contexto, esta sentencia se puede interpretar como un hándicap, pero puesta en contexto suena a que el estilo más que innegociable es inevitable.  

“Nosotros no nos abrazamos después de ganar a Croacia y clasificarnos para los cuartos, nos fuimos al vestuario como si no tuviera mayor importancia. Hemos pasado de pobres a ricos rápidamente y no sabemos valorar lo que tenemos”. Pues sí, en esto tiene razón Del Bosque. Es el precio de ser campeona de Europa, del mundo y aspirar a volver a serlo en la Eurocopa de Polonia y Ucrania. Es el precio de tener tantos y tan buenos jugadores, los mejores. Los mismo que ganaron en 2008 con Luis y en 2010 con Vicente. Los mismos que suman 210 títulos, a falta de los 33 que aportarían Puyol y Villa.

Lo describe perfectamente José Miguélez, que lo sabe de primera mano: "A Del Bosque no le gusta que le digan que es buena persona porque considera que en el elogio al ser humano se rebajan o desprecian las virtudes del entrenador". Y es ahí donde más se equivoca el palmerismo, en querer convertir las críticas futbolísticas en críticas personales. A ver si queda claro: a mí, crítico desde años con algunas de sus decisiones, Vicente del Bosque me parece un buen tipo, normal, accesible, sensato, honrado, amable, educado, con mano izquierda, experiencia, que va de cara y encaja como nadie las críticas. Unas críticas estríctamente futbolísticas. Unas críticas por supuesto desinteresadas. Nadie podrá acusarme de luisólogotorrista o, en su día, raulista. En todo caso, de xabialonsista, aunque eso no me impide opinar que con él en el campo sobra Busquets (o viceversa) para dar cabida a los cuatro indiscutibles. A saber, Xavi, IniestaCesc y Silva.

Eso sí, el desbolquismo, que no Del Bosque, está empezando a adoptar una peligrosa postura que ni don Quijote. Ven, o quieren hacer ver, gigantes donde sólo hay molinos de viento. Confunden, o quieren confundir, consideraciones sobre decisiones puramente técnicas del seleccionador con posicionamientos interesados en mover la silla a Vicente. Si hay alguien que perjudica y crea mal ambiente en La Roja, son ellos. ¿De dónde se saca si no Negredo lo del linchamiento? 

Autor

Enrique Marín

Sólo presumo de ser donostiarra y lo que ello conlleva, incluido un Realismo que no escondo. Periodista deportivo por vocación, la nobleza me vino de serie. Adiestrado en la Universidad de Navarra, debuté en El Diario Vasco, crecí en Marca, maduré en As y me desengañé en Público. Ahora recupero la ilusión uniéndome al proyecto de VozPópuli: el valor de ser libres y fiables, los pilares del Periodismo en el que creo. Acostumbro a ir a mi bola y a veces puedo parecer beligerante, aunque siempre procuro diferenciar el quién del qué. Al contrario de lo que dijo mi admirado Groucho Marx, estos son mis principios; si no les gustan, no tengo otros.

Suscripción RSS