Seguimos tocando - 20.06.2012

España ganó las dos finales sin el ‘imprescindible’ Villa

Es la penúltima moda para desviar la atención sobre el atascado fútbol de España en la Eurocopa. Visto que no hay quien detenga el lícito y sano debate sobre si se debe jugar con ‘9’ o sin él y dando por imposible la edificante y longeva disyuntiva acerca de la dudosa necesidad del doble pivote (Busquets-Xabi Alonso), la excusa final se llama David Villa.

Del Bosque, viejo zorro, lo dejó caer en cuanto el lesionado delantero del Barça hizo pública su renuncia a la Eurocopa. “Villa es insustituible”, dijo el entrenador hace tres semanas. Sonó como elegante homenaje a la generosidad del asturiano al dar voluntariamente un paso al costado sin esperar a la lista definitiva, pero la frase dejó un poso que revolotea desde entonces y sirve como argumento de urgencia para justificarlo casi todo.

Sin restar un ápice de mérito a los estratosféricos números de Villa –máximo goleador de la selección, con 51 tantos-, y a su innegable importancia como pieza atacante en cualquier equipo, es un insulto a la inteligencia y al resto de futbolistas españoles calificar como “insustituible” a nadie en el actual grupo de La Roja. Del Bosque tiene mil combinaciones a mano en Polonia -todas con la mejor materia prima que existe hoy en el mundo del fútbol- y algunas más que eligió dejar en casa –Adrián por ejemplo-, así que es inadmisible acordarse siquiera de El Guaje.

Villa es un excelente jugador, pero no es Messi y, para desmemoriados, España ganó semifinal y final de la Eurocopa 2008 y final del Mundial 2010 sin el goleador de Tuilla sobre el césped, bien por lesión o porque ya había sido sustituido.

Con permiso de quienes disfrutan amplificando al oído del seleccionador y de sus colaboradores unas críticas de lo más suaves y razonadas, dejen que Villa se recupere en paz de su lesión y no invoquen en vano su nombre. Insistir en el asturiano como salvador ausente puede acabar provocando algún recelo entre los jugadores presentes en la Eurocopa y, por tanto, volviéndose en contra del grupo e incluso del propio Guaje.

Autor

Ángel Luis Menéndez

Lo confieso, tengo las manos manchadas de tinta y cada vez quedan menos periódicos vivos que puedan testificar sobre mis incontables andanzas: La Voz de Asturias, Ya, Diario 16, As, El País, El Día de Valladolid, Público… Así que, obligado por el progreso y empujado por mi rebelde carácter asturiano, hoy ejerzo con el imprescindible instrumental de eso inabarcable que llaman Internet. Sin despreciar ningún género ni sección, mi pasión siempre han sido los deportes. En plural, con amplitud de miras, pero con dos debilidades: fútbol y motor. Entonces y ahora sólo presumo de una cosa: toqué, toco y tocaré en cualquier escenario y circunstancias. Siempre.

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