viernes 25 de julio de 2014

No es peligroso asomarse al Exterior

¿De la primavera al otoño en Egipto?

José Antonio Yturriaga (25-06-2012)
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Con sus 83 millones de habitantes, Egipto es el país árabe más importante y pieza clave en el mantenimiento de un inestable equilibrio en el Medio Oriente. Desde la caída de la monarquía, ha estado férreamente gobernado por autócratas uniformados que, con independencia de su orientación política –si tenían alguna- han dominado despóticamente el país, apoyados por la oligarquía militar. De Nasser a Mubarak, pasando por Sadat, establecieron regímenes autoritarios, seculares y paternalistas, que  contaron con la anuencia de Occidente como mal menor. Sadat y Mubarak eran “dictadores buenos”, que fueron respaldados por Estados Unidos a raíz de que Egipto normalizara las relaciones con Israel y estableciera un régimen de coexistencia pacífica. El país facilitaba la necesaria estabilidad en un área sumamente conflictiva, frente a las aspiraciones hegemónicas de Irán, el revanchismo de Siria y la animosidad hacia Israel de las milicias radicales de Hamas en Palestina y Gaza, y de Hizbollah en Líbano.

Los Hermanos Mususlmanes y los Coptos

La población egipcia es mayoritariamente musulmana en su vertiente sunita, relativamente tolerante en comparación con el “wahabismo” saudita, la versión más puritana, ultraconservadora e intolerante del Islam, que preconiza una interpretación literal e intransigente del Corán, niega la libertad de culto y pone énfasis en la “yihad”, la lucha contra el infiel. En 1928, Hassan al-Banna fundó en El Cairo, en torno a la Universidad de Al-Azhar, la asociación de los “Hermanos Musulmanes”, un movimiento religioso integrista, que  pretendía establecer un Estado islámico basado en la Sharía. Este movimiento fue gradualmente penetrando en la empobrecida sociedad egipcia, especialmente en el campo,  mediante la creación de redes de ayuda social y económica, que  paliaban la incapacidad asistencial del Gobierno. Éste ignoró en un principio a la Hermandad, pero –cuando se dio cuenta de su prestigio e influencia en la población- la persiguió con ferocidad por temor a una posible competencia política. Los Hermanos Musulmanes formaron el partido “Libertad y Justicia”, que inmediatamente fue prohibido. El Gobierno de Mubarak, sin embargo, aplicó una cierta tolerancia, que permitió el acceso al Parlamento de unos pocos miembros de la Hermandad, aunque a título personal y Mohamed Mursi fue diputado entre 1995 y 2005. La fuerte implantación en todo el país de la Hermandad y su red de beneficencia explican su protagonismo durante el proceso reformista iniciado con la “primavera árabe”.

En Egipto hay asimismo una importante minoría cristina copta, que constituye el 9% de la población, arraigada en el país desde el Siglo I, mucho antes de la invasión musulmana. Pese a su escasa entidad numérica, de ella procede buena parte de la intelectualidad egipcia y de los cuadros de la Administración. No obstante, los coptos siempre han sido considerados como ciudadanos de segunda categoría y con frecuencia han sido objeto de  ataques y discriminaciones. Muestra de ello es que una personalidad como Boutros-Ghali –que fue Secretario General de la ONU- fue muchos años Secretario de Estado, pero no llegó a ser Ministro de Asuntos Exteriores, por el mero hecho de ser copto. Esta minoría copta también ha contribuido a proceso renovador.

La “revolución blanca”

La semilla regeneradora que se plantó en Túnez tras la inmolación de Mohamed Buazizi a finales de 2010 se expandió rápidamente a otros países árabes, incluido Egipto. El 25 de Enero de 2011 se iniciaron las multitudinarias manifestaciones en la Plaza Tharir para protestar por la situación política, económica y social en la que se encontraba el país. Como en Túnez, se convocaron a través de Internet por grupos minoritarios y fueron aumentando en número de participantes y en intensidad durante los 18 días que duraron, dando lugar a llamada “revolución blanca”o “revolución de los jóvenes”. Los Hermanos Musulmanes no figuraban entre sus promotores, pero –a medida que vieron el éxito logrado- se sumaron a ella con entusiasmo e incluso pretendieron monopilizar su paternidad. Como su colega Ben Alí, Hosni Mubarak tuvo que arrojar la toalla y dimitió el 11 de Febrero. Fue sustituido por el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas –presidido por el Ministro de Defensa Mariscal Hussein Tantaui-, que derogó la Constitución y disolvió el Parlamento. Promulgo una “Declaración Constitucional”, que fue aprobada en referéndum en el mes de Marzo.

En Noviembre se celebraron las elecciones al Parlamento, que fueron abrumadoramente ganadas por los islamistas “moderados” de Libertad y Justicia y los radicales salafistas de Al-Nur, que obtuvieron el 70% de los escaños -235 el primero y 119 el segundo-. Los partidos promovidos por los inspiradores de las reformas fueron barridos por el tsunami integrista. En Mayo de 2012 se celebraron las elecciones presidenciales, que la Comisión Electoral -liderada por Faruk Sultan, Presidente del Alto Tribunal Constitucional, feudo del antiguo régimen- condicionó al excluir a 10 de los 23 candidatos presentados, incluido el favorito cofrade de los Hermanos Musulmanes, Jairat Al-Shater, que fue sustituido por Mohamed  Mursi. En una elección plagada de irregularidades –errores en el censo, compra de votos, escasa supervisión judicial, impedimentos a los interventores de los partidos participantes…- resultaron ganadores los representantes de los dos grandes poderes fácticos, el religioso y el militar. Mursi obtuvo 24.8% de los votos y el General Ahmed Shafik –ex-Primer Ministro de Mubarak- el 23.7%. A poca distancia quedaron el nacionalista Admin. Sabahi -20.7%- y el disidente de la Hermandad, Abul Futuh -17.5%-, mientras se desplomaba con 11.1% el ex-Secretario General de la Liga Árabe, Amir Musa.

Fiasco de la “primavera egipcia”

Se hizo precisa la celebración de una segunda ronda para elegir entre los dos primeros clasificados, ante la frustración del pueblo que sólo podía optar entre lo malo  conocido y lo malo por conocer. En vísperas de las mismas, el Tribunal Constitucional derogó la Ley tendente a excluir a los políticos del régimen de Mubarak –impugnada por Shafik-, declaró ilegales las elecciones parlamentarias y decidió la disolución del Parlamento. En consecuencia, el Consejo asumió las funciones legislativas y presupuestarias hasta la elección de un nuevo Parlamento, y la práctica totalidad del poder. A él corresponde la designación “a dedo” de la nueva Comisión encargada de redactar una Constitución a su medida. Incluso en el plano económico, las FF.AA -que cuentan con una estructura paralela a la estatal- controlan el 40% del mercado local. Aunque la represora Ley de Emergencia había quedado al fin derogada, el Consejo ha dictado un decreto por que el autoriza a la policía militar y a los Servicios de Inteligencia a detener civiles sin orden judicial por delitos tan imprecisos como desobediencia civil o difamación de la autoridad.

En este ambiente enrarecido tuvo lugar la segunda ronda de las elecciones, cuyo vencedor –que se acaba de conocer una semana después de la votación- ha sido Mursi, con 51.73% de los votos. Por si salía éste triunfante, el Consejo se había curado en salud al dictar una Declaración Constitucional por la que limitaba los poderes del Presidente. Asimismo ha  amenazado con emplear la máxima firmeza ante cualquier intento de poner en peligro los “intereses supremos de la Nación”. Ahora se producirá una coyunda entre el poder castrense y el islamista, totalmente ajena a la democracia. Las esperanzas de regeneración surgidas tras la “revolución de los jóvenes” se van a desvaneciendo, y es de temer que de la primavera se pase al otoño, si no al invierno.

Autor

José Antonio Yturriaga

Frente a la opinión de Jardiel Poncela, el mundo globalizado que nos ha tocado vivir nos impone el asomarnos al exterior, mal que nos pese. Tras 43 años de práctica diplomática –entre otras como Embajador en Irak, Irlanda y Rusia, y Representante Permanente ante la ONU en Viena-, quiero poner mi experiencia a vuestra disposición para comentar algunas peripecias internacionales que puedan ser de interés.

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  • #2 FernandoBayo

    Espléndido artículo. Solo quiero decir que todo lo que se define por...