miércoles 27 de agosto de 2014

Punto de equilibrio

Los motivos del plante: España e Italia no tienen acceso a los mercados desde hace tiempo

Manuel L. Torrents (28-06-2012)
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Mariano Rajoy y Mario Monti se plantaron anoche ante Merkel, quien suspendió un rato antes su rueda de prensa porque veía como se caldeaba el ambiente en la reunión del Consejo Europeo. No se sabe si es una amenaza efectiva, pero algo había que hacer. Las últimas subastas de deuda han fracasado y cuando falta el pan, la gente se echa al monte. (A las tantas de la madrugada se ha sabido que el órdago dio ciertos frutos y se ha aprobado el rescate directo. Veremos la efectividad del asunto con la respuesta de los mercados).

Esta cumbre del Eurogrupo es absolutamente vital para el futuro inmediato de España. No hablamos de soluciones para el medio plazo que faciliten tal o cual cosa dentro de unos meses, sino de que el Estado pueda financiarse la semana que viene, o dentro de 15 días a lo sumo. De momento, no puede. Los mercados están cerrados. 

Los medios de comunicación hemos sido relativamente amables en las últimas colocaciones para no alarmar, titulando que “el Tesoro logra la colocación aunque a tipos más caros”, pero eso no era del todo cierto. La financiación sostenible ha desaparecido hace semanas. El martes pasado se colocaron Letras a 3 meses al 2,5%, con unos porcentajes de demanda claramente decrecientes. El dinero de la LTRO se les acaba ya a los bancos españoles y no hay prácticamente entidades extranjeras que compren deuda doméstica. Los extratipos no son un reclamo suficiente para los compradores nacionales, ya que no tienen dinero. Entonces, ¿quién va a cubrir las necesidades de España?

El miércoles, Mariano Rajoy lanzó en el Congreso unas comedidas palabras en la forma que en realidad eran un SOS agónico: “España no puede financiarse mucho tiempo a estos tipos”, dijo. Casi a la vez, Mario Monti insistía en que de este Eurogrupo hay que salir con una solución concreta y si hace falta prorrogar la cumbre, que se haga. Ayer, el presidente repitió la cantinela en Bruselas, con algo más de insistencia. Y por fin, lanzó el órdago junto a Monti. 

De momento, España cubrió el primer semestre en términos de financiación. Las subastas han ido bien y con el dinero del BCE, el Tesoro ha aprovechado los meses previos para ganar terreno, adelantarse a las necesidades y no tener que elevar demasiado la media de tipos de la deuda.

Pero las últimas colocaciones confirman que eso se ha terminado. El tanque de la gasolina ha entrado en la reserva. Ahora mismo, si España fuera una coche, estaría en reserva. Todavía puede ponerse en marcha y caminar unos kilómetros, pero no está para continuar su viaje. Es aquí donde las miradas están en Merkel más que nunca.

Solución rápida

De esta reunión debe salir una propuesta concreta de algo que sea de rápida aplicación y serene a los mercados, es decir, rebaje la rentabilidad de la deuda con claridad y permita reanudar el calendario del Tesoro de manera razonable. Esto sólo se conseguirá con alguna ayuda del BCE, ya sea en forma de declaración formal de defensa de la deuda de los países con problemas o la promesa firme de la modificación de su naturaleza, para ser financiador de estados. Mejor lo primero. 

Otras soluciones como declarar acreedor principal (o no) al EFSF o al mecanismo de estabilidad no tienen ningún glamour para los mercados. El ministro José Manuel García Margallo decía también esta semana que los mecanismos de rescate han demostrado ser lentos e ineficientes y tiene toda la razón. 

La actuación del banco central no es definitiva, por supuesto, sólo ofrecería algo de tiempo para hacer esas reformas que nunca contentan a nadie y para diseñar un futuro sostenible para España y la Eurozona. 

Mientras la moneda única está así, en el mundo anglosajón pasan otras cosas. A la operación twist de Obama le ha sucedido otro plan de recompra de bonos por parte del Banco de Inglaterra; cuestiones que chocan frontalmente con la disparidad de criterio europea. Una expansión monetaria anglosajona frente a la austeridad impuesta por la canciller germana, cuyos resultados inmediatos son una insoportable agonía de los países periféricos y un crecimiento del paro.

Me veo el lunes, con España celebrando la Eurocopa y a la vez, intervenidos, con la Bolsa cayendo un 7% y el diferencial en 700 puntos básicos. Un absurdo, surrealista si no fuera por lo penoso del caso. ¿Qué se puede hacer para evitar esto?

¿Se acabó Europa?

Las teorías socialdemócratas son partidarias de la inversión pública y el crecimiento. Los neoliberales piden austeridad. Pero la cuestión de fondo es más grave, aceptando que España tiene un gasto desmedido y una estructura ineficiente. Pero por eso no se llega a una mega crisis ingobernable. Si sólo España fuera el problema, no habría problema.  

Todo esto es muy complicado. Demasiado. Casi nadie lo entiende. Faltan políticos con verdadera visión y planteamientos de sostenibilidad para las generaciones futuras en Europa, porque esto es una desmembración del proyecto europeo en toda regla con un país que se ve ganador: Alemania. 

Europa ha sido siempre un referente. Cuna de las civilizaciones, origen del pensamiento político, fuente de la creación literaria y artística, y, sobre todo, ejemplo para el resto del mundo en organización política y diseño de sociedades avanzadas. Eso es lo que nos diferenciaba un poco de otros países emergentes más jóvenes o de los asiáticos.

Resulta penoso ver ahora cómo el viejo continente se encamina hacia un modelo de insostenibilidad, sin hoja de ruta y en el que su imagen va a ser no ya el paro, sino la pobreza.

En Madrid y Barcelona se ha empezado a escuchar que los comedores sociales están hasta arriba. Y la cosa no va a terminar en España. Italia también tiene su deuda por encima del 6% y está a punto de caramelo. Detrás va Francia.

¿Esta es la Europa del pensamiento avanzado? Tiene toda la pinta de que, o hay un inesperado golpe de timón, o los días del pasado se encaminan a su fin. Esa clase media emergente que por fin se instaló en este país, con trabajos profesionales cualificados, que ha podido viajar, tener dos coches, vestir ropa de marca, ir a restaurantes buenos; que vivía en un país moderno que le cubría la sanidad, el desempleo... se acaba y nadie hace nada por evitarlo. 

Lo que me lleva a la segunda pregunta: ¿Quiénes apuestan de verdad por Europa; por un espacio europeo común? Diría que nadie. Da la impresión de que unos países quieren que los demás les cubran en su caída, apelando a que si están así de mal es porque la moneda única les ha eliminado los tradicionales mecanismos de defensa y los que están bien les echan en cara que son unos despilfarradores y no van a correr ellos con los gastos. Ambos tienen parte de razón. Mientras sigue la orgía, los bárbaros están ya en la frontera. 

Si de esta cumbre no sale algo palpable que deje entrever que hay proyecto común, España no podrá financiarse ya y la liquidez durará lo que dure. Tal vez se aguante hasta septiembre u octubre. Pero antes habremos sido intervenidos. Lo que viene después, nadie acierta a imaginarlo. 

Autor

Manuel L. Torrents

Periodista especializado en mercados y economía, algo que me parecía impensable en la Universidad. He trabajado en El Economista, FondosWeb, Mi Cartera, El Confidencial; he sido fundador y acabé dirigiendo Negocio & Estilo de Vida, y colaboré en distintos medios durante mi vida profesional. Estoy desde la gestación de Vozpópuli, donde desarrollo funciones de subdirector. Creo que la prensa es un supervisor democrático insustituible, por lo que me gustaría ver editores limpios, que se preocupen por la profesión y la defiendan.

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Top 3 Comentarios más votados

  • #1 xsynester

    Alemania se ve ganador, por eso no quiere hacer nada más, entre otras cosas...

  • #4 Genk

    Señores, esto es una crisis sistemica en toda regla y los grandes prebostes...

  • #5 Fernandopoo

    @Unservidor #4 Yo no creo que Merkel esté entorpeciéndolo todo, es un mito...