viernes 25 de julio de 2014

A contratiempo

“Vamos a recortar, pero de lo vuestro”

Alejandro Vara (29-06-2012)
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Cuarenta mil teléfonos móviles manosean los políticos y el personal a sueldo de la Junta de Andalucía. Cuatrocientos, nada menos, hay en el Senado, esa Cámara cuya supervivencia nadie entiende. Unos dos mil empleados tiene la televisión valenciana. Más que Telecinco, A3 y La Sexta juntas. Un bufete madrileño lleva seis meses perfilando un ERE que no se concreta. Total, no hay prisa.

Meras anécdotas del despilfarro público. Una nadería en el océano del pozo sin fondo de un aparato oficial elefantiásico e insaciable. Lo dijo Mariano Rajoy en la cumbre del Consejo Europeo: "Hay instituciones en España que ya no se pueden financiar". Naturalmente, pero ahí siguen. El Senado, las diputaciones, las televisiones autonómicas, los sueldos oficiales, las empresas públicas o semipúblicas, las cajas mágicas, las no tan mágicas, las pensiones de los banqueros intervenidos, los enchufados, los cuñados... los ayuntamientos. En Castilla y León, comunidad austera y humilde, hay más ayuntamientos que en toda Polonia, tal y como publicaba este periódico. Hay cinco alcaldes en Madrid con sueldo mayor que el presidente del Gobierno. Y sin embargo, la administración va a dejar de financiar 425 medicamentos. No suena bien, aunque la ministra Mato y los ministrillos autonómicos se afanen en explicárnoslo.

España no cumple

Nos hemos engullido el déficit del año antes de llegar siquiera a San Fermín. Ya estamos en el 3,4 cuando el tope es 3,5. Montoro balbucea entre sonrisas. No hay quien lidie ese morlaco que amenaza con llevarse por delante el gran tótem del Gobierno del PP a cuyos pies se están ofreciendo tantos sacrificios: el respeto sagrado al déficit. Se negociarán, eso sí, plazos y calendarios. Se trampearán límites y se ampliarán límites para el compromiso. Pero hay que cumplir, no queda otra.

"Vamos a ahorrar, pero de lo tuyo", parece el mensaje que dirige insistentemente el Gobierno a los ciudadanos. "Vamos a recortar, pero de lo vuestro". Mariano Rajoy anunció esta semana  un nuevo paquete de medidas que serán muy duras. Otro más. La sociedad lo entiende, rezan las encuestas. Son tiempos duros, tiempos de asfixiarse con el cinturón. Pero no entiende que los ajustes vayan siempre en la misma dirección. El inoportuno medicamentazo, por ejemplo, semanas después del copago o repago. Y las comunidades autónomas, en su línea, deglutiendo el presupuesto como niños zampabollos maleducados.

Mensajes voluntaristas

Las estructuras burocráticas del Estado siguen hipertrofiadas. Los organismos oficiales permanecen aferrados a su gigantismo. No es tarea fácil ni rápida reconducir al gran mamut de la Administración. Pero, al menos, un gesto que indique que todo va a cambiar. Qué sé yo, un teléfono, un cargo, un sueldo, una subvención. Algún recorte por el otro lado. Desde Moncloa se envían mensajes edulcorados y voluntaristas. En julio se suprimirán mancomunidades, se aliviarán competencias de los municipios liliputienses, incluso se tocará el sueldo de los funcionarios. Lo del IVA viene por la vía imperativa de Bruselas, claro está.

Veremos. Pero se trata de algo más. Lo que ya se reclama a gritos, hasta el punto de que se empieza a desbordar el límite de la general paciencia, es adelgazar, sacudir, restructurar el descomunal aparato del Estado, tan manirroto como incompetente, tan inútil como oxidado, que asfixia todos los sacrificios y los esfuerzos que lleva a cabo una sociedad angustiada y casi desesperada.

"Si no hacemos los cambios desde arriba nos los harán desde abajo", decía el zigzagueante Antonio Maura. "Si no hacemos las reformas desde dentro nos las harán desde fuera", podría sospechar Mariano Rajoy, quien acaba de obtener una baza triunfal en la reunión del Eurogrupo sobre la financiación del crédito a la banca.

A este Gobierno de mayoría absoluta, tan prematuramente desgastado por la crueldad de una crisis heredada e insondable, se le puede perdonar casi todo excepto la debilidad y el miedo. Los retos y las urgencias están ahí. Más que de ajustes, se trata del modelo. Vicens Vives, enorme historiador, escribía en la ahora reeditada "España contemporánea" (Ed. Acantilado): "El pueblo español ha buscado, como si fuera el elixir milagroso, una estructura política y social que corresponda con sus aspiraciones; su historia reciente es la de los fracasos sucesivos de las fórmulas imaginadas para conseguirlo".

Autor

Alejandro Vara

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Top 3 Comentarios más votados

  • #1 DesDeBCN

    Todavia no se han dado cuenta que el monipodio que se tienen montado la castuza...

  • #24 Rochefoucauld

    @beppe #23 Siento que le parezca deplorable, pero creo que se ha colado....

  • #22 Rochefoucauld

    Leo aquí debajo que la crisis más grave hoy en día en nuestro país no es la...