lunes 21 de abril de 2014

Game Over

Condenados a jugar a la ruleta rusa

Javier Benegas (01-07-2012)
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Serían poco más de las 11 de la maña cuando un convoy compuesto por cinco monovolúmenes de color negro metalizado y lunas tintadas llegó a las puertas de la urbanización Miramadrid, sita en el municipio de Paracuellos de Jarama, desde la carretera de Los Berrocales. Justo antes de cruzar la calzada que bordea la urbanización, uno tras otro los vehículos redujeron la marcha y giraron bruscamente a la izquierda para tomar un camino de tierra que conducía a una explanada en medio de cultivos de cebada. Allí podía distinguirse una gran carpa blanca custodiada por un despliegue policial propio de la visita de un jefe de Estado. Sin embargo, en los vehículos de ese convoy no viajaba la comitiva de ningún alto mandatario extranjero sino la delegación de Las Vegas Sands Corp. La cual, pocos minutos antes, exactamente a las 10.50 horas, había aterrizado en el aeropuerto de Barajas procedente de Barcelona a bordo de un Boing 373 propiedad de la propia compañía.

Una vez bajo aquella carpa y protegidos por un cordón policial infranqueable, los ejecutivos de la empresa norteamericana fueron agasajados por altos cargos de la Comunidad de Madrid. Allí, a cubierto y a salvo de la fuerte solana, los representantes políticos de los madrileños trataron, por enésima vez, de convencer a los enviados de Mr. Sheldon Adelson de que Madrid era la mejor ubicación posible para su ambicioso proyecto europeo. Para ello, y con el fin el fin de satisfacer a los amos del juego, a buen seguro debieron subir las apuestas en un último intento por ganar una partida que desde hacía ya días parecía perdida. A día de hoy, lo que se habló es una incógnita. Pues los grandes negocios capitalinos son desde hace mucho materia reservada a salvo del escrutinio público. Y esta vez no va a ser diferente. El hermetismo es la principal seña del capitalismo madrileño. Una tradición con mucha más solera que el Chotis.

Pese a ello, terminó transcendiendo que la empresa norteamericana no venía, como era costumbre en los capitalistas de antaño, con un pan bajo el brazo. Muy al contrario, en esta ocasión el amigo americano quiere –necesita– que sean los bancos españoles quines financien, en pleno cataclismo económico, la parte mollar de la construcción de esta réplica en miniatura de la ciudad más principal del estado de Nevada. Por lo que, además de proporcionar terrenos a precio de saldo –cinco años atrás, cualquier concejal de urbanismo se habría cortado las venas ante semejante dispendio– y retorcer leyes y ordenanzas, resulta que también habrá que poner los dineros. Porque estos magnates del juego, después de meses de marear la perdiz, lo que traen en el maletín no son dólares americanos sino algo parecido a un dossier muy cutre, encuadernado en espiral, en cuyas hojas hay impreso una especie de borrador de proyecto de negocio.

Justo después de la recepción que la presidenta madrileña, Esperanza Aguirre, ofreció a los visitantes en la Real Casa de Correos a las 14:00 horas, empezó a correr la especie de que el rico forastero no era tan pudiente como se creía. Y la noticia cayó como un jarro de agua fría. Sin embargo, los políticos madrileños, inasequibles al desaliento, apostaron por ver primero los dólares americanos, fueran estos pocos o muy pocos. Porque quizá para ir abriendo zanjas y removiendo terraplenes podrían ser suficientes. Y la instantánea de aquellos terrenos abiertos en canal, adornados por infinidad de escavadoras y camiones, con la leyenda destacada de los 15.000 nuevos empleos, bien vale asumir ciertos riesgos. Y como ni Roma ni Las Vegas no se construyeron en un día, tiempo habrá para ver la manera de que la banca española haga un truco de magia y consiga el dinero y, tal vez para entoces, algún inversor despistado redondee la cifra.

Y es que cuando millones de metros cuadrados están a un paso de ser recalificados y cientos de miles de toneladas de hormigón armado y asfalto en trance de ser vendidas, el olor a pelotazo se vuelve tan agudo y penetrante que los sentidos se nublan. Véase si no el precedente de cómo una ciudad ahogada en deudas, como es la capital de España, puede llegar a postularse para ser sede olímpica. Hay cosas que en España no cambiarán nunca, nos intervenga la troika o nos tomen al asalto los marines.

Empleos de bajo valor añadido y beneficio casi sin retorno

El pasado mes de mayo, el PP de Madrid, que ya llevaba semanas corriendo como una liebre detrás de la zanahoria de Eurovegas, tocó a degüello contra Mario Fernández, presidente de Kutxabank, quien, en un alarde de lucidez inusual por estos pagos y sin cortarse un pelo, había declarado durante un desayuno de trabajo, organizado por SEA-Empresarios Alaveses, que “hay que incentivar el crecimiento y la creación de empleo desde abajo, poco a poco, empezando por los autónomos y las pymes. Porque nadie va a crear así de repente más de 2.500 empleos, salvo un norteamericano que va a montar una especie de casa de putas en Madrid”. Aquellas palabras supusieron su linchamiento informativo a manos de los medios afines al PP de Madrid, los cuales usaron como pretexto la inapropiada expresión empleada al final de la cita. Al poco, el ruido informativo alcanzó tal intensidad que quedó inaccesible para el oído humano la melodía de fondo. Una lástima. Para un banquero que defendía los intereses del ciudadano medio, bien valdría haber dejado a un lado la polémica y tomar buena nota del núcleo duro de su argumento. Esto es, poner de relieve cómo se construye la economía de una sociedad: apoyando a los autónomos y pymes. O sea, desde abajo. Lección magistral que en España no se imparte por estar prohibida. Un consejo para enmarcar que sería bastante sencillo seguir si el crédito y los innumerables favores, que se pretenden otorgar en exclusiva a Mr. Sheldon, fueran puestos a disposición de los miles de pequeños empresarios españoles. Sin embargo, lo que transcendió a la opinión pública fue la burda polémica. Carnaza y debate chusco es lo que hay que suministrar a la plebe a través de unos medios que, aún hoy, siguen genuflexos ante al poder político.

Dejó escrito Goethe que contra la estupidez, hasta los dioses luchan en vano. Y, en lo que se refiere a este feo asunto de las apuestas a destajo, añadiría que aún peor es cuando la estupidez se mezcla con altas dosis de intereses. Pues contra esa combinación, luchar no sólo es en vano sino, incluso, peligroso. Si España entera ha de terminar por ser un inmenso casino, que así sea. Todo antes que ser una economía de libre acceso. Porque el poder político y los grandes negocios; es decir, los pelotazos, son la piedra angular del sistema. Sin ellos el juego se acabaría. De ahí que sólo se instalen en España muy de cuando en cuando grandes oligopolios, como este sacaperras gigante. Y ninguna empresa importante que crea en la libre competencia vea España como un lugar atractivo. Porque este país, además de ser un infierno fiscal y jurídico, a poco que levantas cabeza hay que andar templando gaitas. Así que mejor 15.000 empleos que ninguno, aunque carezcan de valor añadido. Una vez más gana la Casa. Nosotros, los ciudadanos, sólo somos el servicio.

Autor

Javier Benegas

De la generación que creció con el estigma del 22% de desempleo crónico; de aquellos que nos vimos obligados por las circunstancias a estudiar y trabajar al mismo tiempo. Por lo tanto, esta crisis no me asusta o no me asusta demasiado. De hecho, soy optimista, porque la vida me ha enseñado que nada es por completo imposible. Aunque mi profesión actual poco tiene que ver con aquello que estudié en su día, siempre he tenido la vocación muy viva, lo cual ha hecho que, en la práctica, esté en contacto con dos mundos muy distintos: el de los profesionales liberales y el de la política y los intereses creados. Pertenezco al primero, por principios y, sobre todo, por amor a la libertad (soy liberal de los pies a la cabeza). Pero vigilo muy de cerca al segundo, porque, nos guste o no, es el que condiciona y mucho nuestras vidas. El título de este blog no hace referencia a ningún cataclismo, sino al hecho de que estamos incursos en una transformación que será trascendente. Seamos pues moderadamente optimistas.

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  • #8 perhaps

    De hombres es errar y de sabios rectificar. Cuando llegó este señor...

  • #7 patricia

    ¿Pero qué están haciendo ahora nuestros políticos?. A mi el proyecto...

  • #9 seven

    Cuando Benegas hace referencia al linchamiento mediatico del PP de Madrid al...