En el límite - 02.07.2012

¿Una última oportunidad para España?

Aun con su liturgia habitual, y su arraigada costumbre de desembocar en la prórroga y resolver en los penaltis, la última cumbre de Bruselas alcanzó un acuerdo que otorgará a España un nuevo margen temporal, un añadido paréntesis antes de volver a sentir en el cogote ese inquietante aliento de los mercados. Una nueva oportunidad, muy probablemente la última, de acometer las complicadas pero imprescindibles reformas que han mantenido al gobierno receloso y dubitativo durante los últimos meses.

Dado que la ayuda para la recapitalización de la banca no computará como deuda soberana y, previsiblemente, los fondos europeos perderán su privilegio de acreedor preferente en caso de quiebra, España podrá financiarse a un coste inferior durante algún tiempo y habrá evitado, por el momento, esa temida suspensión de pagos que se adivinaba cercana. Ganará algún tiempo, pero no demasiado: aunque el borde del abismo se aleje unos metros, todavía nos dirigimos hacia allí.

Es evidente que el favor tiene contrapartidas. Al parecer, las autoridades españolas cederán al Banco Central Europeo la potestad de inspección y control del sistema financiero, un traspaso que restará competencias a los gobernantes pero, paradójicamente, puede implicar una ganancia neta para nuestro país. En contra del discurso esgrimido por ciertos políticos, los ciudadanos se benefician cuando los órganos reguladores funcionan con eficiencia y objetividad, con independencia de quien ostente la responsabilidad última de su gestión.

Tras años de componendas, apaños y trapisondas entre las autoridades y el “mejor sistema financiero del mundo”, pocos ciudadanos se rasgarán las vestiduras si la responsabilidad de inspección de la banca española recae finalmente sobre alguna persona con pasaporte extranjero. No desaparecerá el Banco de España pero sus excelentes técnicos y profesionales podrían ser dirigidos desde Fráncfort, interesante vía para evitar la muy española politización y falta de objetividad de las instituciones.

Más vueltas a la misma estrategia de negociación

Sin embargo, aun siendo este acuerdo muy favorable para nuestro país, el desenlace no implica grandes novedades con respecto a la acostumbrada dinámica de la negociación. Nada ha cambiado en esa estrategia de nuestros vecinos del norte, que consiste en apretar pero no ahogar. Presionarnos con las bíblicas plagas de la prima de riesgo a fin de inducir una definitiva consolidación fiscal, y unas profundas reformas estructurales, pero aliviar la presión y proveer la correspondiente ayuda cuando la quiebra se vislumbra en el horizonte.

Sin embargo, no existe seguridad de que este peligroso juego pueda alcanzar una solución definitiva, favorable para todos. Por un lado, las amenazantes escaladas de la prima no acaban de dar el resultado apetecido pues nuestra peculiar clase política parece haber aprendido que siempre aparece el “Séptimo de Caballería”, justo en el momento en que los indios están a punto de exterminar a esos imprudente colonos que acampan, sin tomar suficientes medidas de protección, en territorio Sioux.

Por otro lado, a medida que se agravan los problemas de deuda, la solución requiere medidas y reformas cada vez más radicales. Y la compra de deuda por el Mecanismo Europeo de Estabilidad podría implicar un traspaso de riesgo a los países más seguros. De este modo, los socios del norte comenzarían a experimentar un aumento del coste de su financiación y una decreciente capacidad de ayudar. Aunque los valientes jinetes se presenten siempre en los momentos apurados, cada vez dispondrán de menos efectivos y munición para enfrentarse a un creciente número de guerreros al mando de “Toro Sentado”.

Quizá los alemanes llegaron a pensar que, con una intermitente presión, las Instituciones Públicas Españolas podrían convertirse, de la noche a la mañana, en un ejemplo de limpieza, honestidad, eficiencia, austeridad, transparencia, imparcialidad y respeto a las leyes. Ardua tarea, más propia de Hércules, o algún otro héroe de la mitología clásica, que de un grupo de políticos o técnicos contemporáneos.

La aceleración de nuestra deuda

La tensión sobre nuestra prima de riesgo no está motivada por el volumen de endeudamiento, inferior al de muchos países de nuestro entorno, sino por la tremenda velocidad de crecimiento de la deuda y nuestra falta de credibilidad en el exterior. Dos son las causas que aceleran de manera vertiginosa nuestra necesidad de financiación y nos arrastran con inusitada fuerza hacia el abismo: el enorme déficit estructural y las nulas perspectivas de crecimiento económico. Estos son los dos males que deben ser combatidos con reformas de calado y el seguimiento de una línea estable y permanente, que genere credibilidad.

La eliminación del déficit estructural requerirá medidas agresivas, como el desmantelamiento a medio plazo de una parte sustancial de la Administración Pública. Es preciso eliminar aquellas estructuras burocráticas, y empresas públicas, que no se crearon para prestar servicios útiles a los ciudadanos sino con el único fin de colocar a los amigotes del partido.

Por su parte, la mejora de nuestras perspectivas de crecimiento exigirá reformas estructurales, que fomenten la competencia en los mercados y establezcan una economía de acceso libre. Es urgente eliminar todas las trabas innecesarias que impiden el funcionamiento de las empresas, beneficiando tan sólo a cierta clase política y grupos anejos.

Si la política nacional no fuese capaz de dar los necesarios pasos, el próximo movimiento podría consistir en el traspaso a Bruselas de las competencias sobre política fiscal y reformas estructurales. Quizá triunfen los hombres de negro allí donde fracasaron los hombres de rojo… y los de azul.

Autor

Juan M. Blanco

Estudié en la London School of Economics, donde obtuve un título de Master en Economía, que todavía conservo. Llevo muchos años en la Universidad intentando aprender y enseñar los principios de la economía a las pocas personas interesadas en conocerlos. Gracias a muchas lecturas, bastantes viajes y entrañables personas, he llegado al convencimiento de que no hay verdadera recompensa sin esfuerzo y de que pocas experiencias resultan más excitantes que el reto de descubrir lo que se esconde tras la próxima colina. Nos encontramos “en el límite”: es momento de mostrar la gran utilidad que pueden tener las ideas.

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Top 3 Comentarios más votados

  • #7 BlancoJuanM

    @Tony #3 Muchas gracias por su aportación. Creo que entrar en el euro era en...

  • #11 cronocosmo

    No hay última oportunidad. La situación real no tiene vuelta atrás. Gracias...

  • #13 BlancoJuanM

    @cronocosmo #11 Gracias por su comentario. Dadas las circunstancias actuales...