Punto de equilibrio - 06.07.2012

Hundidos por la marioneta de Merkel

A quien se le diga que un presidente de un banco central pronuncia una rueda de prensa y a continuación hunde sus propios mercados, pensará que ese ejecutivo estará a sueldo de los países enemigos, por lo menos, o que es lo más inútil y cenizo del mundo. Pero eso es lo que ocurrió el pasado jueves, cuando Mario Draghi compareció ante los medios. El mercado no quería una bajada de tipos de interés que no tiene el menor impacto en la economía sino un discurso de posicionamiento ante la crisis de los países periféricos. Y el resultado fue demoledor.

Para eso, mejor que hubiera seguido callado. Más allá de que no anunció nuevas líneas de liquidez ni planes de recompra de deuda, ni siquiera se molestó en lanzar un mensaje de vigilancia (¡de cariño!) ante la presión que sufren España e Italia en el mercado secundario.

No. Ni liquidez ni deuda, sólo inflación, inflación, inflación… la gran bicha alemana, a pesar de que ahora ese problema no aflora ni por asomo. Ojalá hubiera riesgos inflacionarios por actividad desbocada. Esa es la preocupación de Ángela Merkel, pese a la recesión global y fue la cantinela de Draghi, ahora más que nunca un teleñeco en manos de la canciller.  

La comparecencia de Mario Draghi ha devuelto al bono español a un agónico 7% y hundió al Ibex. Habla al dictado de Merkel, mientras los bancos centrales de EE UU y UK renuevan sus políticas expansivas. 

Ese mensaje arisco hacia los periféricos del sur que tanto daño hizo fue deliberado. Al Banco Central Europeo (BCE) no le habría costado lo más mínimo decir que estará expectante por si se agrava la situación en las economías objeto de ataques soberanos; que no tolerará que los especuladores se lleven por delante a naciones enteras, porque detrás de los gobernantes, en los países hay gente pasándolas moradas.

No. Ortodoxia y recortes. Tras su discurso, el bono a 10 años español se disparó del 6,50% al 6,80% y ha despedido la semana en un agónico 6,95%. Lo peor es que en los tramos cortos volvemos a estar estratosféricos. A dos y tres años, por encima del 5% y a 5 años casi igual que a 10. Una curva de tipos muy plana, que refleja la incapacidad de acceso de los mercados de España.

De paso, Draghi le ha metido un 7% de caída a la Bolsa en dos días, con lo que los avances logrados tras los acuerdos del Consejo Europeo del 29 de junio, que fueron un disgusto en toda regla que Angela Merkel no iba a perdonar así como así. Y menos, con las elecciones previstas para el año que viene y los economistas alemanes agrupándose porque no quieren pagar las deudas a los países vagos.

La Extremadura de Europa

Esos germanos parecen catalanes indepententistas, señalándonos como la Extremadura de Europa. Y eso no es así. España tiene un montón de problemas y reformas por hacer, pero también ha sido víctima de unos tipos artificialmente bajos para no perjudicar a Alemania y sus bancos han sido rescatados por lo bajini sin que nadie protestara. Cuando los gemanos han necesitado el apoyo del BCE, ahí ha estado, faltaría más. 

La indigestión de recortes está probando ser nociva para las economías. Por pura lógica. Si uno pesa 120 kilos, no se le puede pedir que baje a 60 en dos meses, porque enfermará. La sostenibilidad debe ser para todos, no para los que se financian al 1,5%. Como Inglaterra, que debe estar rompiéndose el esternón de reír con su bono al 1,6% y ampliando en 50.000 millones de libras su plan de recompra de bonos, mientras en la Eurozona nos negamos. Obama ya ha dejado claro que hará bailar el twist a la Fed las veces que haga falta. 

El mandato del BCE al que Draghi se refiere continuamente (“controlar la inflación”) es falso. El banco central tiene varios mecanismos para socorrer a las economías en situaciones extremas. Y no sé a qué aguarda para considerar la actual como preocupante.  "El banco central no está para arreglar economías, ni para dar salidas a los estados afligidos", dicen muchos políticos y analistas.

España debe reformar pero no hay nada que hacer si la financiación es inasumible y la banca no tiene liquidez. A Merkel le encanta tener a los periféricos en esa angustia continua. 

Los que dudábamos que los acuerdos del 29-J supusieran un cambio de sesgo en la política europea, hemos visto hechos realidad nuestros temores. Merkel tuvo que callar esta vez. No hubo oportunas filtraciones en el Financial Times o la prensa alemana. Esta vez se han ido encargando de socavar el optimismo Finlandia y Holanda, luego Draghi; a la vez el selecto grupo de economistas…

No será porque Rajoy no haya ofrecido todas las facilidades a las altas instancias. Regalaba la pérdida de soberanía al kilo: si quieren más exigencias o supervisar lo que sea, que lo hagan. A cambio, sólo ha pedido un poco de tiempo por parte del BCE para poder ir haciendo las reformas sin que haya atrasos en los pagos de pensiones, funcionarios (ojo, entre los funcionarios también hay policías, médicos, maestros, bomberos… que no sólo son vagos que se dedican a tomar café), subsidios de desempleo, hospitales…

Insistimos: no se trata de que el banco emisor nos compre la deuda a espuertas y nos encerremos en otra espiral de deuda. Se trata, símplemente, de mantener una mínima actitud vigilante, para que no falte la liquidez a la banca ni la deuda estrangule al país. Mientras, debe continuar la reforma financiera, el saneamiento inmobiliario y el ajuste del déficit. 

Pero no. Draghi le dijo clarito clarito a los mercados que si reanudan los ataques contra la deuda española no va a pasar nada. Nos volvió a mandar a los especuladores encima. Es lo más vergonzoso que he visto en un presidente de banco central.

Para terminar, una perogrullada: ¿cómo se puede reducir déficit si el coste de financiación es inasumible? Que nos lo expliquen Merkel o su marioneta Draghi. 

Autor

Manuel L. Torrents

Periodista especializado en mercados y economía, algo que me parecía impensable en la Universidad. He trabajado en El Economista, FondosWeb, Mi Cartera, El Confidencial; he sido fundador y acabé dirigiendo Negocio & Estilo de Vida, y colaboré en distintos medios durante mi vida profesional. Estoy desde la gestación de Vozpópuli, donde desarrollo funciones de subdirector. Creo que la prensa es un supervisor democrático insustituible, por lo que me gustaría ver editores limpios, que se preocupen por la profesión y la defiendan.

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Top 3 Comentarios más votados

  • #1 DesDeBCN

    Los malditos teutones tienen la historia mal aprendida y se han quedado...

  • #10 beppe

    'esos germanos parecen catalanes independentistas' me he quedado sin...

  • #2 Enemigo

    Los cabecen cuadraden, van a la suya: ordeñar las colonias. Nos vendieron un...