jueves 24 de abril de 2014

Desde la heterodoxia

¡No al rescate bancario con dinero público!

Juan Laborda (07-07-2012)
  • aumentar tamaño del texto
  • reducir tamaño del texto

Algo empieza a moverse en Europa donde, frente a la arrogancia de las élites políticas y financieras, la sociedad civil no está dispuesta a pagar los platos rotos de un sistema financiero español y europeo completamente quebrado. El rescate de los bancos infracapitalizados a través de garantías o con dinero de los Estados debe terminar. Los bancos que corren altos riesgos deben responder por ello y eventualmente ir a la quiebra. Es inaceptable que el Estado y sus ciudadanos paguen los platos rotos y responda por la ruleta financiera.

Un grupo de 160 economistas alemanes, tras conocerse que finalmente se recapitalizaría directamente el sistema bancario español con dinero de los europeos, han puesto el grito en el cielo. Con las soluciones adoptadas en la reunión de los líderes de la Eurozona el 29 de junio estos economistas alemanes afirmaban que “no se va a salvar al euro, sino a los acreedores de los bancos”.

Como principio de partida no está mal, pero deberían saber que sus bancos y fondos de pensiones, entre otros, son parte de estos acreedores que asumieron un riesgo excesivo, se equivocaron, y deben pagar sus consecuencias, es decir, sufrir la quita correspondiente derivada de cualquier quiebra, bien sea de una empresa o de un banco.

Crisis de deuda privada

Pero estos economistas afinan mucho más al recordarnos que las deudas bancarias triplican a las de los Estados de la zona euro y se preguntan por qué se ha dejado crecer tanto a algunos bancos y por qué no se deja caer a otros. “Si los bancos no pueden pagar sus deudas, no deben ser los contribuyentes quienes carguen con ellas, sino todos aquellos que han invertido en esas entidades. Son ellos, además, quienes cuentan con el capital preciso y quienes han llevado a cabo operaciones de riesgo”. Fantástico, se reconocen dos problemas: la crisis de deuda privada, y la insolvencia bancaria, tal como venimos sosteniendo desde el inicio de este blog, y que, por lo tanto, acaben pagando los acreedores.

Pero eso que denuncian es lo que ha pasado en los rescates griego, portugués o irlandés. Por culpa de los errores de la élite política en Europa se apoyó a los bancos y a los acreedores en vez de ayudar a la gente en los países afectados por la crisis como Grecia, Irlanda, Portugal y España. La falta de decisión de la coalición negro-amarillo (demócratas cristianos-liberales) en Berlín obligó al Banco Central Europeo a comprar bonos de deuda pública por un valor de más de 220.000 millones de euros y a regalarle a los bancos más de un billón de euros al 1 por ciento de interés, con lo cual a su vez ellos compran bonos del Estado con intereses considerablemente más altos. Los bancos son rescatados a costa de los Estados y de los contribuyentes sin que se haya adoptado una regulación efectiva ni se hayan tomado medidas para evitar futuras crisis.

En España pocos economistas fuimos los que en su momento pusimos el grito en el cielo ante una sociedad civil, la nuestra, rea de intereses espurios, económicos, políticos y mediáticos. Empieza a ser vomitivo como diferentes medios de comunicación utilizan el eufemismo de reformas cuando se están refiriendo al saqueo perpetrado por nuestro gobierno contra sus conciudadanos.

Intereses de clase e insolvencia bancaria

Han pasado más de cuatro años desde que comenzara la actual crisis sistémica, y por desgracia es evidente que no sólo no se resuelve, sino que, por el contrario, se está agravando. Hay una pérdida de confianza en las monedas fiduciarias, y en el sistema bancario occidental. Se está produciendo una nueva recaída de la economía mundial que acabará en recesión, y, puede que en depresión. Todo ello se traduce en un continuo aumento del paro, un crecimiento explosivo de la deuda pública de los países occidentales, y un malestar creciente de los países emergentes ante un antiguo orden que Occidente se niega a revisar.

Aquellos que no fueron capaces de prever y anticipar la actual crisis económica sistémica, siguen, sin embargo, imponiendo sus recetas económicas. La actual combinación de políticas fiscales restrictivas, y monetarias expansivas, junto a los ajustes a la baja de rentas y salarios, acabará provocando, si nadie lo remedia, una nueva depresión económica global.

Si el problema de la economía española, como el del resto de países occidentales, es la deuda privada, y como corolario la insolvencia bancaria, por qué narices se opta por restricciones fiscales o ajustes salariales. Básicamente por dos razones. En primer lugar por cuestiones dogmáticas, ya que el reconocimiento de que el problema actual de la economía es la deuda privada y la insolvencia bancaria supondría poner de manifiesto el vacío intelectual y el escaso soporte empírico de la mayoría de las teorías macroeconómicas y microeconómicas bajo las que las élites políticas y económicas actuales se educaron.

En segundo lugar por la presión de la clase dominante, la financiera, para que sea la sociedad quien pague sus desaguisados. Resulta curioso como después de las tropelías que han cometido exijan sin ningún rubor sangre, sudor y lágrimas al resto de los ciudadanos. La banca española expandió sus balances de manera incontrolada. Sus activos crecían mediante la concesión de créditos y préstamos, básicamente alrededor del sector inmobiliario, y se financiaba con deuda en el mercado de capitales. Vamos, que a fecha de hoy en los balances hay de todo pero nada bueno.

Lo más urgente para una reactivación económica en el largo plazo pasa por una reordenación y reducción del tamaño del sistema bancario mundial, y, por ende, del español, que además conlleve una reestructuración y disminución de la deuda privada existente, y donde los acreedores sufran la correspondiente quita.

Es más necesaria que nunca una intervención del sistema bancario español donde la gerencia, los propietarios y los acreedores paguen los platos rotos. Y después de ello, si hace falta, el Estado entre como accionista. Siempre que se ha hecho así, las cosas han vuelto a la normalidad con relativa rapidez. La alternativa, más miseria y caos.

Autor

Juan Laborda

La actual crisis económica ausculta algo trascendental que no se debate en los medios. Se trata del vacío intelectual y del escaso soporte empírico de muchas teorías macro y micro que se imparten en las universidades y se engullen como dogmas de fe. Tras ser economista y estratega jefe de varias entidades financieras, alguien ha tenido la ocurrencia de ponerme un blog; con él aspiro a irrumpir en los cafés, las facultades y las porfías entre enemigos reconciliables para evidenciar las carencias de las teorías dominantes.

Suscripción RSS

Top 3 Comentarios más votados

  • #3 valentin

    Totalmente de acuerdo Sr. Laborda, pero creo que antes de poner normas hay que...

  • #5 daunis

    Si los bancos son negocios que si van bien, sus accionistas se quedan con sus...

  • #6 beppe

    totalmente de acuerdo con el autor La sociedad debe reaccionar para evitar este...