martes 30 de septiembre de 2014

Con Lupa

Más vale tarde que nunca, señor Rajoy

Jesús Cacho (11-07-2012)
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Bien hecho, señor Rajoy. Por fin se ha arremangado usted -o le han arremangado, que para el caso da lo mismo- y se ha metido en harina. Duro y doloroso, sí, porque a nadie en sus cabales le gusta meter la mano en el bolsillo del prójimo, recortar derechos más o menos adquiridos y reducir, en definitiva, el nivel de vida de millones de personas, pero estrictamente necesario y dolorosamente urgente. Bien hecho, por fin. Y hubiera estado mejor, infinitamente mejor, si en lugar de anunciar los recortes que ayer desgranó desde la tribuna del Congreso de los Diputados, lo hubiera efectuado usted hace seis meses, a primeros de enero, pongamos que finales de enero por aquello de darle un plazo prudencial para hacerse cargo de la situación. Porque si lo que dijo ayer lo hubiera dicho y hecho a primeros de año, España se hubiera ahorrado mucho dolor y mucho sacrificio estéril.

No es en absoluto ciencia ficción suponer que, a primeros del año en curso, nuestro país hubiera podido salir a los mercados de capitales a pedir 20.000 ó 25.000 millones de euros para proceder al saneamiento de nuestro sistema financiero, con lo cual nos hubiéramos ahorrado la intervención de nuestros bancos por Bruselas, lo que entre otras cosas ha supuesto, como ha puesto en evidencia el Memorando de Entendimiento, una importante cesión de soberanía. Y no es ciencia ficción suponer que la prima de riesgos española podría estar hoy, de haber hecho las cosas a su hora, en los 300 puntos básicos o en su entorno, lo cual hubiera significado un ahorro importante en los costes de financiación de nuestra Deuda externa. Porque hacer las cosas a su tiempo, como le aconsejó tanta gente seria como sigue teniendo usted en derredor, se hubiera traducido de verdad en la confirmación de esa confianza, CONFIANZA con mayúsculas, que pregonaba el PP durante la pasada campaña electoral.

Ha perdido usted un tiempo precioso, cierto, pero más vale tarde que nunca, es verdad, y quienes venimos criticando su inacción, su pachorra, su incomprensible lentitud de reflejos desde casi el principio de su mandato –mucho antes, desde luego, de que la bandada de buitres oportunistas dizque de derechas que hoy tiene usted colgada de su cuello, seguramente porque esperaban alguna gabela de su Gobierno que vuecencia no ha tenido a bien conceder-, debemos ahora reconocer que nos gustó lo que ayer escuchamos, porque la música suena bien y está en la buena dirección –por desgracia, la única posible- y porque, aunque no le hayamos votado, queremos que su gestión se vea culminada por el éxito, simplemente porque no hay alternativa y porque todos nos jugamos demasiado en este envite.

Dicho lo cual, cabría aludir aquí y ahora a la conocida gracieta de la vuelta del verano: “¿Qué tal tus vacaciones, fulano?” A lo que fulano responde: “bien… ¿O quieres que te cuente? El “quieres que te cuente”, la letra pequeña, las implicaciones de lo anunciado ayer por el Presidente dan para muchas reflexiones, imposibles de abordar la mayor parte de ellas en el corto espacio de esta columna. El de ayer fue en realidad un segundo Discurso de Investidura de Don Mariano Rajoy, y en este sentido el 11 de julio de 2012 tal vez marque el auténtico inicio de la Legislatura, el minuto cero de un equipo que va a gobernar con un programa muy distinto, si no radicalmente distinto, del enunciado durante la campaña electoral, porque la rectificación con respecto a lo dicho y hecho hasta ahora es casi completa.

¿Serán suficientes esos 65.000 millones para salir del hoyo?

A la fuerza ahorcan. Las circunstancias no solo condicionan la realidad, sino que la transforman. Resulta, por eso, sorprendente escuchar no pocas de las críticas vertidas desde la bancada de la oposición al parlamento de ayer del presidente. A veces da la impresión de que a este país se le va la chaveta con facilidad y se olvida de algunas realidades elementales, la primera de las cuales, la más básica, es que como colectivo hemos vivido muy por encima de nuestras posibilidades, y nos hemos dotado de un Estado del Bienestar imposible de financiar con los rendimientos de nuestra economía, con nuestro PIB, por lo que estamos obligados a reducir drásticamente nuestras expectativas de confort, teniendo en cuenta que eso de financiar nuestras fiestas con dinero ajeno, con ahorro alemán, parece que se ha acabado. Algo tan sencillo como esto, tan elemental, que está en el origen de nuestras desdichas actuales, parece que se le olvida a mucha gente con demasiada frecuencia.

Que el propio Gobierno sigue prisionero de algunos tics típicos de país rico lo demuestra no solo su renuencia a meter la navaja del ajuste a fondo, como tantas veces se ha comentado en esta columna, sino determinados guiños, giros y gestos que el propio discurso de ayer de Don Mariano dejó traslucir. Es evidente que el Ejecutivo no se atreve a entrar de lleno en los recortes del subsidio de paro, de modo que pisa el acelerador pero a última hora levanta el pie porque le da miedo el issue, y lo mismo ocurre con las pensiones –ni una palabra ayer, aunque es evidente que habrá que meterle mano en los PGE para 2013-, por no hablar de la reforma de la estructura del Estado Autonómico, el gran tabú de nuestra clase política a derecha e izquierda.

¿Serán suficientes esos 65.000 millones adicionales de recorte anunciado ayer para salir del hoyo? Lo dudo, entre otras cosas porque habrá que tener en cuenta la caída adicional de ingresos provocada por las medidas desincentivadoras de la inversión y el consumo que van a entrar en vigor. Un somero cálculo efectuado ayer con la información disponible sobre el nuevo programa de ajuste, en su doble vertiente de aumento de recaudación y ahorro de costes, arroja un recorte total de casi 48.300 millones de euros para lo que queda de año y los próximos 2013 y 2014, lejos, por tanto, de los 65.000 aludidos, aunque es de suponer que la diferencia vendrá cumplidamente cubierta en el proyecto de PGE para 2013. En todo caso, lo dicho: felicitaciones al señor Rajoy. Este parece el rumbo correcto, y ahora es más necesario que nunca perseverar en el camino emprendido. 

Autor

Jesús Cacho

Nací hace bastantes años en un pueblo mínimo de Palencia, a medio camino entre Frómista y Carrión. Allí fui feliz a rabiar por los senderos de mi infancia y primera juventud. Luego la vida me llevó por derrotas insospechadas, cruzando mares y vadeando puertos, hasta recalar en la ensenada del periodismo madrileño, en alguno de cuyos garitos -El Mundo, El País, ABC- he tocado el piano. Me he cruzado con muy buena gente y con algún que otro hijo de puta. He cumplido mis sueños; he sido razonablemente feliz. Ahora aspiro a seguir contando historias desde el puente de algún barco perdido en el océano, mientras con mi sextante trato de tomar la altura de Sirius sobre la línea del horizonte, en ese leve instante en que se despide la noche y se anuncia un nuevo día. Naturalmente no sin antes haber dejado Vozpópuli navegando "full ahead".

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Top 3 Comentarios más votados

  • #10 petrapacheco

    Me decepciona su artículo de hoy, señor Cacho. ¿Así que le parece bien que...

  • #15 Aira

    Sr Cacho, con todo el respeto del mundo, no se de que pie cojea usted. Tal vez...

  • #44 CardCisneros

    Sr Cacho: Vd se equivoca hoy completamente. Hoy no toca hablar sobre el debate...