domingo 21 de septiembre de 2014

Desde la heterodoxia

Rajoy nos lleva al conflicto social

Juan Laborda (14-07-2012)
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El 11 de julio de 2012 Rajoy terminó su corto ciclo político. El gobierno tenía distintas alternativas de política económica y libremente decidió inmolarse siguiendo sus principios ideológicos y ciertos intereses de clase. Nuestra querida España, si nadie lo remedia, camina inexorablemente a una quiebra de deuda soberana. Las medidas adoptadas ese día, además de ser ineficientes desde un punto de vista económico, reavivan una brutal lucha de clases en nuestro país.

De un lado, los protegidos, que no son otros que los acreedores que tomaron riesgos excesivos, la élite bancaria insolvente, y la clase empresarial que siempre ha jugado con las cartas marcadas. De otro, los perdedores, la ciudadanía en su conjunto, representada por los trabajadores, los emprendedores y los empresarios industriales.

Rescate bancario a costa de los contribuyentes

El problema de la economía española es el endeudamiento privado, que no se va a poder pagar, y, como corolario, la insolvencia de nuestro sistema bancario. La deuda de las familias, empresas y entidades financieras supera el 325% del PIB, y el precio del colateral que soportaba la mayor parte de la misma se ha desplomando. La banca española, que de manera irresponsable concedió dicha deuda, es insolvente. Por lo tanto, la condición necesaria para una recuperación económica de nuestro país pasaba por el saneamiento de nuestro sistema bancario y una restructuración de la deuda privada. Había distintas opciones, y el ejecutivo del PP ha optado por la peor posible, ¡que paguen los contribuyentes!

Era más necesario que nunca, reconvertir y reducir de manera notoria el tamaño de nuestro sector bancario, donde gerencia, propietarios y acreedores pagaran los platos rotos. Para ello bastaba con transformar los bonos u obligaciones en acciones o capital. Por encima de todo había que proteger a los contribuyentes, especialmente en un momento donde se nos pide tanto sacrificio. Y después de ello, si hacía falta, que el Estado entrara como accionista. Siempre que se ha hecho así, las cosas han vuelto a la normalidad con relativa rapidez. Véanse los ejemplos de Islandia en 2008 o Suecia en 1992.

Sin embargo, el rescate se va a hacer exclusivamente a costa de los contribuyentes españoles. Por lo tanto, señor Rajoy, usted ha elegido la forma de rescate y no me venga con monsergas, sea mayorcito y asuma las consecuencias.

A la vez que se sanea el activo de los bancos, se puede reestructurar la deuda de los agentes económicos endeudados en torno a dichos activos. El FMI en el capítulo tres del último informe bianual, bajo el título “Dealig with Household Debt” propone para España, Reino Unido, y Estados Unidos, la necesidad de reducir la deuda de las familias mediante quitas, estudiando diversas experiencias históricas.

Política fiscal restrictiva a costa de los ciudadanos

España se encuentra en la fase inicial de una recesión de balances. El colapso en el precio de los activos deja al sector privado con un exceso de pasivos forzándole a reducir sus deudas. Las familias disminuyen el consumo y recuperan ahorro, las empresas no financieras no invierten, destruyen capital ya instalado, y despiden a trabajadores.

En este contexto la política monetaria es totalmente ineficiente, salvo que se financie directamente en mercado primario a los Estados mediante la monetización o señoriaje. Les recomiendo lo que está haciendo Canadá.

En la medida en que la inversión privada cae y aumenta el ahorro de los hogares, la política fiscal se convierte en la principal herramienta económica para mantener la demanda y los beneficios. Pero usted Rajoy, rodeado de “ricardianos”, a lo suyo, recortar el gasto público hasta hundir definitivamente la demanda efectiva. Ustedes, cargados de ideología, aún no han entendido que como consecuencia del hundimiento de la actividad económica, por obra y gracia de sus políticas, los ingresos públicos se hunden, aumenta el déficit público y se incrementa la deuda del Estado. La relación causa-efecto es del sector privado al público, y no al revés.

Pero a la hora de recortar el déficit erre que erre más de lo mismo: rebajas salariales, recorte del subsidio de desempleo, subidas del IVA,…. todo bajo las mentiras de la competitividad y de la mejora de la actividad mediante menores costes relativos. ¡Que no, Rajoy, que el efecto renta predomina sobre el efecto sustitución! De nuevo usted ha elegido según su ideología, y deberá asumir las consecuencias de sus decisiones.

Le propongo una alternativa para recaudar entre 40.000 y 70.000 millones de euros anuales. Elimínense todas las deducciones y exenciones fiscales que los distintos lobbies en España con los sucesivos gobiernos conseguían y que acababan siendo permanentes. El valor añadido de las grandes empresas en nuestro país y el empleo que generan es ridículo. El objetivo es que el tipo efectivo que pagan las grandes empresas sea como mínimo del 20%.

Regeneración democrática

Si lamentable fue la intervención de Rajoy el miércoles 11 de julio, el comportamiento de alguno de sus diputados merece el mayor de los desprecios, especialmente cuando se contrapone con las lágrimas de la ministra de trabajo de Italia, tras anunciar la severidad y saber las consecuencias de los recortes anunciados. Pura cuestión de sentido y sensibilidad. Tampoco ayudó mucho la actitud de Rubalcaba, principal líder de la oposición, que hizo una absoluta dejación de responsabilidades, como si los recortes no fueran con él y sus votantes.

¿Qué les pasa a los dos grandes partidos políticos de nuestro país?, ¿por qué nos mienten?, ¿por qué hablan de reformas estructurales cuando en realidad quieren decir rescate de élites quebradas?, ¿por qué aprobaron el pacto fiscal europeo que supone un empobrecimiento brutal de las clases medias y bajas de nuestro país?

Se necesitan políticas y acciones encaminadas a cambiar la inercia en la que estamos inmersos. En este sentido, el ingrediente más importante para una recuperación económica sostenida es la reforma de los abusos que permitieron una burbuja espectacular, una mala asignación del capital productivo y los efectos negativos de los monopolios y los fraudes financieros en la economía real. Por lo tanto, una auténtica política reformista exige hacer frente a los monopolios empresariales y financieros. Y de eso nada de nada. Porque para ello hay que cambiar tantas cosas sobre los partidos políticos, la forma en que se relacionan con los ciudadanos, sus vinculaciones con los grupos de poder, en definitiva se necesita toda una regeneración democrática. Y obviamente las élites políticas y económicas se niegan.

Autor

Juan Laborda

La actual crisis económica ausculta algo trascendental que no se debate en los medios. Se trata del vacío intelectual y del escaso soporte empírico de muchas teorías macro y micro que se imparten en las universidades y se engullen como dogmas de fe. Tras ser economista y estratega jefe de varias entidades financieras, alguien ha tenido la ocurrencia de ponerme un blog; con él aspiro a irrumpir en los cafés, las facultades y las porfías entre enemigos reconciliables para evidenciar las carencias de las teorías dominantes.

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  • #8 jfgestion

    Absolutamente de acuerdo se puede decir más alto no más claro, el efecto...

  • #12 paradoxical

    Se puede decir mas alto pero mas claro. Este artículo,independiente,veraz y...

  • #16 Miguel3691

    Sr. Laborda Estoy de acuerdo con prácticamente todo lo que dice en su último...