martes 16 de septiembre de 2014

Res Pública

Entre el memorándum y el desgobierno

Manuel Muela (16-07-2012)
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Del rescate bancario, prólogo del rescate integral, ya tenemos el borrador de memorando que le sirve de soporte, cuya “virtud” ha sido empujar al gobierno en la misma dirección en que fue empujado el gobierno anterior, hace poco más de dos años, a pesar de la inutilidad ya demostrada por la mayoría de las iniciativas que entonces se adoptaron. Porque la crisis española es política y económica y en tanto no se encarrile la primera será difícil encauzar la segunda. Si además entregamos la gestión de nuestra crisis a los burócratas europeos, autores del memorando del rescate, cuyas recetas ya han sido aplicadas en los países que nos han precedido, con los resultados conocidos, no parece descabellado pensar que, ahora sí, España ha entrado de lleno en la senda del desgobierno. Nuestro gobierno, o lo que queda de él, está, por una parte, en manos de gestores extranjeros y, por otra, aprisionado en una estructura estatal que le impide gobernar. Parece que no se prevé la ruptura pacífica de ese nudo gordiano. 

Recetas en inglés 

Es significativo que los españoles hayamos tenido noticias de las condiciones y exigencias del rescate por un documento en inglés repartido por la agencia Reuters y que, todavía hoy, cuando escribo, ninguna agencia o institución oficial española se ha tomado la molestia de traducir. El que no sepa inglés que se conforme con los balbuceos de los portavoces ministeriales o con los resúmenes apresurados de algunos medios. Me decía un viejo amigo, cuando le comentaba mi extrañeza: no seas ingenuo, es la manera de que la gente no se entere porque en España se lee poco y menos en inglés. Puede ser, pero el engaño es flor de un día y en éste caso ha quedado al descubierto con gran rapidez. El nuevo programa del jefe del gobierno, expuesto el día 11 en el Congreso de los Diputados y aprobado por decreto-ley en el Consejo de Ministros del viernes, es la prueba. Pero lo más grave es que el temible ajuste, por sus carencias y su injusticia, no ayudará a los españoles. Me remito al sencillo e ilustrativo análisis de Javier Ruiz en estas páginas. Una dramática raya, una más, en el océano de la tempestad. 

En cuanto al contenido del famoso memorando es literatura ya conocida. La novedad es que ahora la escriben los prestamistas y, en algo parecido al borrón y cuenta nueva, meten de nuevo al sistema crediticio español en otra vorágine de evaluaciones y pruebas de estrés para decidir en cada caso qué conviene hacer. Como se dice vulgarmente, otra vez la burra al trigo sin garantías de que esa vuelta nos depare la capacidad gestora desvanecida en estos años de los grandes inventos del TBO en las finanzas españolas. Me temo que los bancos, incluso los que dicen no tener nada que temer ni que pedir, se verán impelidos a aplicarse las medicinas ideadas para España por esos brillantes burócratas de la Comisión Europea y del BCE, de cuyas obras completas pueden dar fe en Grecia y Portugal. Es verdad que las ninguneadas instituciones españolas, con el Gobierno a la cabeza, se lo han ganado a pulso, pero los que las sustituyen son ejecutores de un proyecto desacreditado. Todo bastante penoso y desalentador. Solo hay que ver las caras demudadas de los ministros responsables. 

Aplausos e insultos para la vergüenza 

A la hiel de toda la sinrazón acumulada hay que sumar el espectáculo del Congreso de los Diputados, una cámara desnortada desde que se gobierna por decreto-ley: cuando el jefe del gobierno leía los pasajes más terribles de su discurso, terribles para los españoles, su grupo parlamentario aplaudía y, según se dice, alguna diputada insultaba a los parados. Faz cruel, a la par que frívola, de quienes no parecen haber caído en la cuenta de que su arrogancia y desprecio no es siquiera suficiente para revivir el cadáver del régimen que se empeñan en mantener, con la complacencia del otro partido dinástico, el PSOE, y los pequeños satélites nacionalistas. Otra vez, como ya ocurriera con Bankia, es UPyD la que se convierte en el testigo profético del cambio político pendiente. Le lloverán piedras y denuestos de los todavía instalados. Pero la cuenta atrás avanza en la medida en que el desgobierno aumenta. 

La guinda regia 

Como demostración del temor que se esconde debajo de la arrogancia y de la impostura democrática, se busca la sombrilla real como si a estas alturas fuera garantía y protección de algo. Eso si que es una verdadera trampa en el solitario que se hace el establishment, paralizado por el desastre y la nula eficacia de la dejación de la soberanía en manos de extranjeros, por muy socios que se pretendan. Hoy mismo un portavoz  del Bundesbank pide nuestro rescate total ¡qué gran ayuda! Eso que se llama el camino de no retorno lo estamos recorriendo cada día y la pregunta insistente es ¿hasta donde? Como soñar es libre, sobre todo en un 14 de julio, reitero que la respuesta sólo empezará a concretarse cuando España consiga un gobierno de gestión que nos conduzca a Cortes Constituyentes para recuperar la autonomía política y monetaria y afrontar la tarea de reconstruir el Estado. A mi juicio, esa seria la respuesta a las proclamas de emergencia nacional que lanzan los portavoces públicos para justificar políticas erráticas que pretenden sacar jugo de las piedras.

Autor

Manuel Muela

Desde mis primeras colaboraciones periodísticas en El Correo de Andalucía de Sevilla, allá por 1970, escribir siempre ha sido el acompañamiento necesario a mis actividades profesionales, ya financieras ya docentes. Y escribir donde he podido sobre todo aquello, economía, política o sociedad, que nos preocupa a quienes pensamos que España merece todas las aportaciones y esfuerzos para conseguir ser un ejemplo de civilidad y de buen gobierno.

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