viernes 25 de julio de 2014

De cara

Los hijos de Xavi

José Miguélez (16-07-2012)
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No es sólo un estilo, es una escuela. No es sólo el presente, es el futuro. España ha tomado el mando del fútbol a partir de una forma de jugar y de ganar y no se baja de ahí. Ha impuesto su hegemonía en todos los escalones. En la categoría absoluta y en las inferiores. La última, la selección sub 19, que se coronó en Estonia campeona de Europa. También lo fue el año pasado, lo ha sido en seis de las 11 ediciones que ha tenido el torneo desde que estrenó este corte de edad, en 2002. Entonces Iniesta y Torres, hoy campeones del mundo y bicampeones de Europa con los mayores, lideraban el grupo de chavales, la materia prima a partir de la cual pocos años más tarde Luis Aragonés ideó una deliciosa fórmula de juego que entró por derecho en la historia. En Tallín los jefes eran otros, Jesé, Óliver, Deulofeu, pero las señas de identidad son las mismas. El toque y el dominio masivo, la iniciativa y la autoridad, la pelota y las ganas de ganar, un rival replegado y asustado. El sello inconfundible de La Roja.

Un ADN que también cuida y despliega el Barça, que aprovecha desde La Masia, pero que pertenece al fútbol español. La procedencia del once armonizado de la sub 19, sincronizado como si procediera de la misma fábrica, confirma que el estilo, el gusto por la pelota, toca ya a todas las canteras. La del Athletic y la del Valencia, la del Celta y la del Madrid, la del Atlético y la del Sevilla, la del Barça... Incluso los hay que han cruzado la frontera y progresan en Liverpool o en Manchester. La marca es España.

La clave es la combinación y la movilidad, el toque, aunque en este caso con presencia de extremos y más concesión al individualismo. No vino mal que el más chupón del grupo, el de las maneras que menos casan con el corte de juego español, aunque igualmente talentosas, Deulofeu, firmara la asistencia del gol decisivo. Un servicio profundo y al hueco sobre Jesé, el máximo realizador y mejor jugador del torneo, que definió a un rincón como los grandes. El delantero canario, que está para romper ya en lo más alto, es la prueba de que el Madrid sí tiene cantera, otra cosa es que la utilice. A Mourinho le llega un diamante, como le llegó Morata el año pasado. ¿Lo sabrá aprovechar?

En la sensacional sub 19 de Lopetegui y Santi hay incluso laterales, esa demarcación de la que España últimamente se duele. Por la izquierda Grimaldo, lateral de larguísimo recorrido, incombustible, una pequeña fotocopia de Jordi Alba con el que desde hace unos días comparte colores. Por la derecha, al margen del lesionado Manquillo, el celtiña Joni, puro nervio, finalmente decisivo por el robo temperamental de balón que hizo en la jugada del gol. Pero en este equipo sobre todo hay centrocampistas. Y uno de ellos, Óliver Torres, toca, se ofrece, se da la vuelta, pasa en corto y en largo, da salida fácil a la jugada, profundiza. Es la prolongación de la Roja en la Rojita. Nació en Navalmoral y juega en el Atlético, pero parece de la otra punta. No lo puede negar, es el hijo de Xavi. Su vivo retrato. 

Autor

José Miguélez

Voy en dirección contraria por el periodismo deportivo desde finales de los ochenta. O antes, porque ya en el colegio miraba, sentía, preguntaba, discutía, provocaba y sospechaba. Y así seguí allá donde estuve: EFE, Ya, Onda Madrid, El País, Cope, Marca, Público, ABC Punto Radio, Sportyou… Huyo a la carrera de las posiciones de conveniencia y soy muy dado a pensar mal. Analizo comportamientos no la bandera de quien los tiene. Me quejo mucho y desconfío, sí, pero siempre (o eso intento) con honestidad, coherencia y de cara. Tengo un gusto concreto y mi propia subjetividad.

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