viernes 25 de abril de 2014

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María de Villota chocó contra el machismo

Ángel Luis Menéndez (17-07-2012)
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Por encima de la loable y generalizada solidaridad con María de Villota y ahora que su estado ha mejorado notablemente, no estaría de más que el automovilismo –por no decir el deporte de motor- hiciese una reflexión mucho más profunda que la inherente al propio accidente. La Federación Internacional (FIA) ya está tardando en esclarecer las circunstancias que concluyeron con la piloto española empotrada a bordo de su Marussia contra un camión del equipo aparcado en la pista de un aeródromo inglés durante uno de los habituales entrenamientos aerodinámicos que realizan las escuderías. Tiene que hacerlo cuanto antes, pero el debate de fondo es otro. Y tiene nombre: machismo.

El hecho cruel y crudo es que María ha perdido el ojo derecho y, por tanto, sus escasas opciones de llegar a lo más alto. Posibilidades que ya eran mínimas, utópicas, por las dificultades propias de la Fórmula 1 y por el machismo que aún anida en el automovilismo. Solo la piloto madrileña sabe lo que ha tenido que  escuchar y aguantar por su condición de mujer. Por ejemplo, hace un par de años me contaba en una entrevista lo que vivió durante el campeonato alemán de turismos de 2007, donde hizo 6 podios y acabó tercera de la general: “No veas cómo se picaban algunos por el hecho de que una chica fuese más rápida que ellos”. Y lo que calla. Porque desde pequeña se acostumbró a hablar sobre el asfalto y a progresar a base de silente esfuerzo.

En las categorías menores del automovilismo apenas hay mujeres. Y en el circo de la F1 la mayoría de las que viajan por todo el mundo con las escuderías atienden lo que podía llamarse el sector servicios. Lo auxiliar a la competición: restauración, prensa, relaciones públicas… De lustro en lustro aparece una fugaz mecánica, ingeniera o técnica. Y en cuanto a pilotos, hasta la llegada de María a Marussia en 2012, la anterior que se puso a los mandos de un bólido de F1 había sido la italiana Giovanna Amati hace 20 años, en 1992.

Más que tabú, el machismo es un asunto tan enraizado en los deportes de motor que ni siquiera se repara en él. Pero bastó que la única mujer piloto de F1 actual sufriera un grave accidente para que los miserables hicieran chistes y algunos expertos interpretaran rápidamente el percance desde la presunta inexperiencia o torpeza de una mujer al volante. Y el último comunicado del propio equipo de la deportista madrileña ha terminado de rematar la faena. Descarta fallo alguno en el coche, da carpetazo a la investigación y de forma descarada y vergonzante desliza que "María realizaba su debut con el equipo y pilotaba un monoplaza de F1 por cuarta vez en su carrera".

Mientras no se conozcan las verdaderas causas del accidente conviene recordar, entre otras ‘minucias’, que María lleva batiéndose el cobre con chicos y hombres desde los 16 años, que ha competido al volante de potentes bólidos en numerosas categorías y que da clases de pilotaje en la academia que dirige en el circuito del Jarama.  

Como cualquiera que lleva al límite un automóvil, María ha cometido errores en la pista. Solo faltaría. Pero es el muro del machismo contra el que de verdad se ha estrellado una y otra vez a lo largo de su carrera. A base de voluntad, fuerza y coraje siempre ha salido adelante. Y esta vez, en su trance más duro, no va a ser diferente.

Autor

Ángel Luis Menéndez

Lo confieso, tengo las manos manchadas de tinta y cada vez quedan menos periódicos vivos que puedan testificar sobre mis incontables andanzas: La Voz de Asturias, Ya, Diario 16, As, El País, El Día de Valladolid, Público… Así que, obligado por el progreso y empujado por mi rebelde carácter asturiano, hoy ejerzo con el imprescindible instrumental de eso inabarcable que llaman Internet. Sin despreciar ningún género ni sección, mi pasión siempre han sido los deportes. En plural, con amplitud de miras, pero con dos debilidades: fútbol y motor. Entonces y ahora sólo presumo de una cosa: toqué, toco y tocaré en cualquier escenario y circunstancias. Siempre.

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  • #3 Wallace

    Estoy de acuerdo con los dos comentarios anteriores. Me ha gustado mucho este...

  • #4 angler

    Vaya por delante que lamento profundamente lo ocurrido a Maria a la que deseo...