viernes 25 de abril de 2014

Desde la heterodoxia

La ortodoxia económica tiene que pedir disculpas

Juan Laborda (17-07-2012)
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Escuchando al economista jefe del FMI, Oliver Blanchard, como de nuevo dicho organismo volvía a revisar a la baja el crecimiento económico global y el de nuestra querida España, me acordé de su diagnóstico en junio de 2008: “la economía global se encuentra en el mejor momento posible” Sin comentarios. La ortodoxia neoliberal, imbuida por una serie de verdades indiscutibles que sólo representan meros juicios de valor de carácter ideológico, no ha dado una en los últimos 10 años, desde el estallido de la burbuja tecnológica.

Mientras la deuda privada crecía de manera descomunal y el colateral que alimentaba dichos empréstitos subía, todo iba viento en popa. Pero cuando empieza a hundirse el colateral de la misma, los sectores privados, esos que según la ortodoxia siempre son eficientes y se comportan racionalmente, entran en quiebra con un exceso de pasivo. Los neoclásicos nunca han entendido el papel de la deuda privada y la endogeneidad del dinero, claves para comprender el actual colapso económico.

Como consecuencia, su diagnóstico actual es erróneo, y sus propuestas han intensificado la recesión económica, empobreciendo a millones de ciudadanos de todo el mundo. Ya es hora de que pidan perdón, y reciclen sus modelos de teoría económica. Los nuevos universitarios deben conocer los modelos propuestos por la heterodoxia (Steve Keen, Hyman Minsky, Richard Koo…), y, por cierto, asumidos ya hace tiempo por aquellos inversores, entre ellos los mejores hedge funds, que han ganado mucho dinero en esta crisis. La idea es evitar que vuelva a suceder un colapso económico y financiero como el actual.

Los asesores de nuestro gobierno y el principio de demanda efectiva

En nuestro país los asesores económicos tanto del actual gobierno como del anterior son parte de la ortodoxia. El jefe de la Oficina Económica del gobierno del PP, al igual que los anteriores del PSOE, siempre han considerado que el problema de nuestra economía era de costes relativos, sin entender lo que supone una crisis de deuda privada o la actual recesión de balances, y, por lo tanto, la insolvencia de nuestro sistema bancario. España es de los pocos países de la Unión Europea que en la última década ha mantenido su cuota de exportaciones. Les recomiendo los blogs que en este medio ha publicado Luis Riestra sobre nuestro sector exterior.

Estos asesores, bajo la creencia de que los costes relativos mueven la economía, defendían y defienden, a capa y espada, una rebaja salarial como salida de la crisis. Se equivocan en el diagnóstico, es la producción la que se ajusta a la demanda. La economía es dirigida por la demanda, no por las restricciones que dependen de la oferta y de las dotaciones existentes.

Los factores del lado de la oferta no constituye ninguna restricción ni siquiera a largo plazo, el principio de demanda efectiva se aplica en todas las escalas temporales, dado que la inversión determina causalmente el ahorro. Existen infinidad de equilibrios de largo plazo que dependen de las restricciones impuestas por la demanda y las instituciones. Al final los factores de oferta van a ajustarse, y el efecto renta domina al efecto sustitución, recordar la paradoja de costes de la que tanto hemos hablado.

Un ejemplo de comportamiento en este sentido es nuestro sector automovilístico. Somos el tercer país productor de la Unión Europea. La mayoría de la producción se exporta, pero si nuestro mercado no es sólido y absorbe una cuota de esa producción acabará yéndose de nuestra querida España. Será la demanda efectiva de coches la razón por la cual abandonarán la producción de nuestro país, y no los costes relativos, donde, por cierto, España es muy atractiva.

Estos mismos asesores justificaron los recortes presupuestarios de mayo de 2010 y julio de 2012 aplicando la hipótesis ricardiana: “no se preocupe señor presidente, los recortes de gastos implican menor impuestos futuros, la gente racionalmente lo entenderá y no disminuirá consumo”. Más de lo mismo, se olvidan del principio de demanda efectiva. Incluso el FMI en un estudio reciente, “Expansionary Austerity: New International Evidence” concluye que todos aquellos ajustes fiscales encaminados a reducir el déficit presupuestario tienen fuertes impactos contractivos en las economías que los implementen.

Las medidas de política económica implementadas por el actual ejecutivo han hundido aún más la demande efectiva, y han trasladado la crisis de deuda privada a deuda soberana. Por mantener los privilegios de una élite, si nadie lo remedia, la quiebra de deuda soberana podría ser una realidad.

Origen de los ciclos y de las crisis económicas

La ortodoxia trabaja bajo hipótesis y hechos estilizados falsos, como son la eficiencia de los mercados, inversores y consumidores homogéneos que actúan bajo expectativas racionales, exogeneidad del dinero, tiempo lógico (cualquier decisión de política económica es reversible, lo cual es falso), o predominio del efecto sustitución frente al efecto renta.

La mayoría de los economistas neoclásicos tienen un prejuicio favorable con respecto a los mecanismos de mercado, la libre empresa, y el “laissez-faire”. Si fuera posible eliminar las imperfecciones que entorpecen la libre competencia o la circulación de una información perfecta, la perfecta flexibilidad de precios permitiría llegar al mejor de los mundos. El Estado es percibido como una fuente de ineficiencias: si bien la intervención del Estado puede a veces ser necesaria a corto plazo, a largo plazo preconizan un mínimo de intervención o de legislación reguladora. Véase las consecuencias de todo ello en la actual Recesión de Balances

Bajo estas hipótesis y juicios de valor, la visión ortodoxa dominante asocia las inestabilidades cíclicas a factores exógenos, y por lo tanto “naturales” e “inevitables”. Engloba a neoclásicos (teoría del Real Business Cycle) que dan papel predominante a los shocks tecnológicos, como a neo-keynesianos, para los cuales el papel clave son los shocks de demanda. Por el contrario la heterodoxia trabaja bajo la teoría de los ciclos endógenos: la inestabilidad es intrínseca a la dinámica del sistema capitalista. Dichas teorías suponen una inestabilidad y una tendencia a las crisis endógenas, con mecanismos de retroalimentación que llevan a esas fluctuaciones intrínsecas.

¡La Economía está en constante desequilibrio! Bajo la discrepancia entre ciclos exógenos o endógenos, subyace en realidad la diferente percepción de si la economía está en equilibrio, o en constante desequilibrio. La evidencia empírica del análisis de ciclo con instrumentos matemáticos (técnicas de filtrado y, sobretodo, análisis espectral), apoya las ideas de desequilibrio y ciclo endógeno. Obviamente, al trabajar con desequilibrio las matemáticas implícitas son mucho más complejas. Las bases teóricas de la ortodoxia dominante deben ser al menos revisadas, sino obviadas.

Autor

Juan Laborda

La actual crisis económica ausculta algo trascendental que no se debate en los medios. Se trata del vacío intelectual y del escaso soporte empírico de muchas teorías macro y micro que se imparten en las universidades y se engullen como dogmas de fe. Tras ser economista y estratega jefe de varias entidades financieras, alguien ha tenido la ocurrencia de ponerme un blog; con él aspiro a irrumpir en los cafés, las facultades y las porfías entre enemigos reconciliables para evidenciar las carencias de las teorías dominantes.

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Top 3 Comentarios más votados

  • #1 pelegrin

    Si me permite, no es ortodoxia, es dominación. La idea de que el bien común...

  • #24 Gulino

    y luego tenemos los resultados que hoy se ven y a nadie gusta, un gasto...

  • #46 martinj

    Macho, tío, laborda de mis amores. Pero como tienes los santos huevos de decir...