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Economista ciudadano - 17.07.2012

La pobreza os hará libres

En la España del péndulo, las nuevas consignas imperantes son muy claras: hay que empobrecer a una gran parte de la población, para que en la siguiente fase del ciclo, los percentiles de renta altos recuperen su inversión. Esto es fruto del concepto neoclásico en lo económico, mezclado con el puritanismo germano en lo moral, de ahí que haya desaparecido de la escena política y social la doctrina católica. 

La consigna política en Europa es empobrecer drásticamente a una gran parte de la población, para mantener bajo el crecimiento

El origen de esta revuelta se asienta en una frase que ha calado hasta en los percentiles de renta más bajos, y es aquello de que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Este eslogan, tan falso como intencionado, revela en el fondo cuál debe ser el devenir económico y social en España. Es decir, lo relevante no es la distribución de la renta, y que una gran parte de la población tenga acceso a una serie de servicios básicos esenciales, o que la varianza salarial se reduzca significativamente, sino que exista un suficiente ejército de reserva para justificar la revocación de dichos avances.

En este punto, la corriente predominante en Europa, la alemana, ha desarrollado un proceso de ampliación de la desigualdad de renta sin parangón, como se puede apreciar si uno analiza índices muy estándar, como Índice de Gini o Curva de Lorenz. Su meta, en el fondo, es crear las condiciones para un crecimiento mínimo, distribuyendo el escaso trabajo entre un gran volumen de trabajadores resignados, con condiciones salariales y laborales que permitan, al menos, justificar una tasa de paro del 6%, y mostrar el camino a aquellas economías que han estado creciendo por encima del 3% hasta el año 2007. El crear esta brecha salarial entre los trabajadores a tiempo completo y parcial, permite rebajar las expectativas de una buena parte de lo que serían parados reales en otras economías, sirviendo de poder de negociación para ir engrosando las filas del subempleo a todo lo que el sistema va dejando por el camino. Esto garantizará que el consumo privado estará prácticamente muerto, como se puede demostrar, y así la inflación y el déficit exterior se mantendrán controlados. Por el contrario, las cifras de pobreza relativa aumentarán, pero su grado de presión social se hace cada vez más pequeño. El resultado final, es que en Alemania, aún con un 6% de paro, tiene una tasa de actividad del 53% y una de empleo por debajo del 60%.

Alemania lidera el proceso de ampliación de la desigualdad de renta, modelo que quiere exportar a todo el Sur.

Esta corriente, que inunda las instituciones europeas, ha llegado a España, aunque no es nueva la alergia a la equidad que han tenido los distintos Gobiernos de España en los últimos lustros. La realidad española reciente ha sido muy clara. Incluso en los mejores años de crecimiento, la brecha salarial se ha mantenido muy elevada, e incluso creciente. Sin embargo, se implementaron algunos elementos correctores, como fueron los servicios públicos universales, gracias a la izquierda de Felipe González, complementados recientemente con ayudas a la dependencia, alquiler de viviendas u otras.

La realidad es que, más allá de los excesos inmobiliarios, que han sido muchos, y los desmanes del sistema financiero y algunos mandatarios autonómicos, la deriva en España es similar a la alemana. Se busca un sistema laboral con salarios muy bajos, sin apenas prestaciones públicas, con mínimos servicios y con la capacidad de consumo, y por tanto de ahorro, muy bajas, y con el poder de negociación sindical y personal, anulado con la idea de pobreza redentora, y así permitir en los percentiles de renta más elevados mantenga sus márgenes intactos. No es baladí, por tanto, el desmantelamiento de lo que quedaba de la Ley de Dependencia, de la Renta Básica de Emancipación, del copago sanitario y farmacéutico, del aumento de tasas universitarias o la rebaja de salarios y eliminación, de facto, de la negociación colectiva para una gran parte de trabajadores. 

En España, todas las medidas tomadas recientemente van en la dirección de eliminar servicios públicos que igualan renta

Esta nueva pobreza relativa, y absoluta para muchos, ya se viene notando en diversos estudios realizados para la economía española, por ejemplo, “Distribución del ingreso, bienestar económico y pobreza en las regiones españolas”, de Ismael Ahamdanech Zarco y Daniel Sotelsek Salem (publicado en Trimestre Económico), muestran resultados llamativos. Por ejemplo, que la relación inversa entre renta media y desigualdad ya no es así en algunas regiones españolas, como Madrid, Extremadura o Murcia y que el efecto desigualdad, casi más que el efecto renta, es el que predomina para aumentar/disminuir el bienestar poblacional.

En suma, estamos ante el ataque final hacia la socialización institucional de la pobreza, típico del revanchismo que invade Europa, y que tiende a generar unas sociedades cada vez más duales, sin apenas prestaciones públicas, y con niveles salariales que expulsan a miles de personas hacia la pobreza, aunque estadísticamente seguirán ocupadas y moralmente tendrán algo que comer.

Autor

Alejandro Inurrieta

Mi paso por la Universidad, donde me desencanté de la docencia, por la empresa financiera, donde vi las carencias del sistema y finalmente el paso por la política nacional, Ministerio de Economía como asesor, y la local, concejal en Madrid, me han hecho abrazar y admirar el concepto de economista ciudadano.

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Top 3 Comentarios más votados

  • #1 luigiperkoivc

    Desde el año que se decidió que la base del crecimiento de la economía...

  • #4 CardCisneros

    @luigiperkoivc #1 Alemania está llena de Cayennes, y de cochazos en general....

  • #5 luigiperkoivc

    @CardCisneros #4 Hay muchas Alemanias, como hay muchas Españas. El problema...