miércoles 27 de agosto de 2014

El blog de José Luis Ortín

De Gibson a Pérez-Reverte pasando por Fabra y Anasagasti

José Luis Ortín (19-07-2012)
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Mire míster Gibson, o ‘compañero Ian’, como prefiera, vino usted a decir que los españoles tenemos muy en cuenta a los hispanistas extranjeros porque no sabemos quiénes somos, y no creo que lo diga muy convencido; no le considero tan estulto. Seguramente lo dice desde la íntima rebeldía ante  su escaso eco cuando se sale de la vida y muerte, que no la obra, del genial Federico García Lorca. Confieso que he leído  cuanto ha escrito sobre el admirado poeta y dramaturgo granadino, porque como amante de la poesía y de la historia reciente española no puedo sustraerme del embrujo de cualquier trabajo al respecto. Y le manifiesto mi respeto por cuanto ha investigado sobre A. Machado y su novelesca historia de Prim. Pero en lo demás ha ido usted quitando moscas, como los malos toreros. El colmo es su abanderamiento rabioso de la llamada Memoria Histórica. En este tema debería ser menos sectario porque pisa terrenos todavía dolorosos para muchos de nosotros. En el crimen no hay colores.

Una anécdota personal sobre la Memoria Histórica.

Visité los frentes del Jarama porque allí asesinaron a un familiar y tuve la suerte de que me hicieran de guía dos extraordinarias personas: un entrañable entusiasta que ha logrado reunir en un hotel rural de Morata un verdadero museo de aquella gran batalla, y un conocido que había sido varios años alcalde socialista de un pueblo de la zona. Este hombre, cuyo abuelo también era alcalde socialista de la misma población cuando entraron en ella los legionarios y regulares de Franco tras el verano del 36, me decía con respetuosa emoción que le respetaron la vida porque había evitado el asesinato de algunos vecinos de la zona de ideas contrarias  imponiendo su autoridad. Le pregunté si los nacionales habían fusilado a otros y me dijo que sí, añadiendo que éstos sí habían dado mala muerte a varias personas. Al final, hablando de la controvertida ley, le pregunté si le parecería justo que ahora se le rindiera homenaje a su abuelo junto a los fusilados bajo el mismo epígrafe de “luchadores por la libertad”. Un no profundo y dolido le salió del alma. Una cosa, señor hispanista, es el derecho innegable a recuperar los restos de familiares asesinados – algunos no podemos porque se los llevó el río- y otra, muy distinta, el de hacer ahora juicios extemporáneos y llamar a todos de la misma reparadora forma. Entonces, como ahora y en todos sitios, hubo gente buena, mala y regular. Así que vaya usted a su tierra a investigar la también guerra incivil, y contra los ingleses, que acaban de vivir parte de sus paisanos, y deje usted a los españoles en paz. Es lo menos que merecemos después de acogerle, y a muchos como usted, con la generosidad que caracteriza a este singular pueblo que mayoritariamente y en las cosas serias sí sabe quién es y dónde está.

Anasagasti, senador de las Cortes Españolas

Pero hombre, ya está bien de ‘vivir contra Franco’, que murió hace muchos años. Es verdad que algunos vivían mejor contra el general que en democracia – y ahora también contra España por parecido victimismo-, porque no sólo tenían más justificación para sus argumentos nacionalistas, sino que se aprovechaban bien de las dádivas económicas que aquel régimen les proporcionaba. Mire, en las Cajas de Ahorros españolas había entonces unos coeficientes de inversión obligatoria – préstamos subvencionados a muy bajo interés- que iban fundamentalmente a empresas de su tierra; es sólo un ejemplo, por no hablar de ventajas fiscales, etc., que en el resto de España no teníamos y seguimos sin tener. Si alguien le alude agriamente, y eso pasa por ser voluntariamente un personaje público, defiéndase con argumentos y no con etiquetas trasnochadas. Qué pensaría si los demás generalizásemos en ‘terroristas’ con aquello de “ellos mueven el árbol y nosotros cogemos las nueces”, patentado por su significado correligionario Arzallus.

Fabra, diputada del Congreso

No se aflija mucho por su “¡que se jodan!” porque el forofismo es algo muy español. Ya lo dijo Machado: ‘la España de charanga y pandereta...’ Desde los exaltados seguidores de Belmonte y el Gallo a los actuales forofos madridistas y culés. Es una seña de identidad de nuestra parte cutre.  De todos modos, como representante de la soberanía nacional, debería ser más ejemplar, no sea que algún día alguna bronca política pase a mayores y la señalen como prescriptora de hechos reprobables. Pero por desgracia, estas cosas seguirán pasando en esta lamentable ‘partitocracia’ que padecemos. Ganarse la voluntad del jefe haciendo de ultra o vocero gritón, porque es quien quita y pone en las listas, es muy humano, aunque sea muy poco ético y estético, además de humillante para uno mismo.

Pérez Reverte, académico de la Lengua

El insigne académico ha alcanzado el lugar que muchos anhelan: la libertad de poder decir lo que le parezca sin tener que taparse ante nadie; ganado con la imaginación de su pluma. Se podrá estar o no de acuerdo con  él, pero lo innegable es que expone sus ideas a la luz popular. Y eso tiene la ventaja de poder debatir mediante la claridad expositiva y no tras el antifaz de la hipocresía. Hablando es fácil entenderse; el serpenteo anónimo y  la puñalada trapera son más  graves.  Afortunadamente, al notable novelista y  acerado opinante   de  verbo y adjetivos de doble filo,  quizás le broten en añoranza y entintadas las guerras que anduvo por los celebrados incendios que origina. ¡Larga vida a la palabra! 

Autor

José Luis Ortín

El carrusel de la vida me ha traído hasta aquí tras cuarenta y tantos años  trabajando; veinte en las antiguas Cajas – director de marketing en mi último decenio-  y un paso fugaz dirigiendo  una importante  industria de alimentación. Paralelamente, conocí la universidad  en dos etapas complicadas cursando estudios de Derecho, Historia y Empresariales: la agonía del viejo Régimen y la Transición.  Y  otra veintena larga como empresario de marketing y publicidad, gestión y promoción inmobiliaria, formación, agricultura y ganadería, I+D+i industrial sobre aguas, y ocio y deporte.

Mi avatar ha vivido muy estrechamente por obligación y cercanía personal el mundo de la comunicación, colaboraciones incluidas; el de la política y sus personajes; y el de diversos sectores sociales y deportivos, hasta presidir un equipo de fútbol profesional. Ahora, razonablemente regular y libre, hago lo que me apasiona disfrutando de mi familia y amigos: leer mucho, escribir, publicar de todo y hacer deporte. Además, disculpen, de compartir algunas reflexiones que un sexagenario reciente puede trasegar en base a la experiencia y a la información que todo lo anterior todavía le alcanza.

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