Blogomaquia - 20.07.2012

Árabes contra árabes, la historia se repite

Hace unos días, los tanques del ejército de Bashar Al-Assad, apoyados por artillería aérea, entraban a saco en la localidad de Taramseh disparando sobre viviendas y casas particulares. Eso ocurría el 12 de julio pasado. En la incursión militar 220 personas sucumbían. Unas, durante el ataque sorpresa, otras, en ejecuciones sumarias perpetradas en el interior de la mezquita de la ciudad. De esta forma, gente “desarmada” fue convertida, de nuevo, en víctimas de una guerra civil cuyo saldo (que ya asciende a más de 15.000 muertos y a más de 50.000 desaparecidos) honra y celebra la logística basada en consumar matanzas de civiles. El genocidio de  Taramseh  no es, entonces, algo aislado en la mediterránea y desnortada Siria. De hecho, por las hemerotecas sabemos que “setenta y ocho personas fueron disparadas o apuñaladas o quemadas vivas en el pueblo de Mazraat al-Qubeir, una aldea suní, el 6 de junio, mientras que 108 hombres, mujeres y niños fueron masacrados en la ciudad de Houla el 25 de mayo”, también de este año, nos informa el periódico israelí Haaretz.

Mentiras, mentiras y más mentiras

Un nacido en Argelia, un pied-noir como Albert Camus, resumía en Los justos (1950) la esencia de la política: “mentir bien, ahí está lo que se necesita (“Mentir bien voilà ce qu’il faut”). Y esto viene a cuento por la siguiente cuestión. Si acercamos la lupa a los países árabes, en ellos encontraremos dosis formidables de potencial y saludable heterogeneidad, pero curiosamente ni un ápice de pluralismo democrático. Por tanto, es ficción, es mentira creer que en esas tierras existe de facto diversidad cuando la falta de tolerancia constituye el rasgo esencial que caracteriza a los estados árabes y, en consecuencia, su nefasta clase política alienta en caldos de cultivo un sinfín de calamidades que, antes o después, padecerá la gente de a pie: ancianos y niños, hombres y mujeres. Y sin distinción.

Fijémonos en que en 1998 el sociólogo egipcio, represaliado y defensor de los derechos humanos, Saad Eddin Ibrahim, subrayaba que “con sólo el 8% de la población mundial, el Oriente Medio árabe ha sufrido alrededor del 25% de todos los conflictos armados desde 1945”. Estos datos poseen gran valor, ya que revelan que cualquier poblado árabe tiene bastantes probabilidades de perecer a manos de miembros de su propia población. ¿No recordamos la guerra civil de Jordania de 1970 en la que acabaron 20.000 palestinos muertos? ¿Se nos olvida acaso que en la guerra civil libanesa (1975-1989) los caídos, además de cristianos, fueron mayoritariamente árabes: chiíes contra suníes, suníes contra chiíes?

El nacionalismo árabe

En contra de los forjadores de utopías y demás imaginarios, la búsqueda de la identidad a través del nacionalismo islámico no va a arreglar el desastre de esas odiosas autocracias que estrangulan desde hace décadas los estados árabes y casi desde su origen y fundación. Un ejemplo concreto: hasta que se produjo el desalojo del poder, del líder Saddam Hussein, la minoría sunita de Irak reprimía y castigaba a la mayoría chiita. En Siria acaece otro tanto aunque los cascabeles sean distintos, pues otra minoría, la alauita, gobierna, gracias al respaldo del tirano Bashar Al-Assad, sobre la mayoría sunita.

El escritor norteamericano Robert Satloff, director del Instituto Washington para la Política de Cercano Oriente, nos advierte de los riesgos de inestabilidad y de internacionalización que el conflicto guerracivilista sirio puede generar en la zona. Sin embargo, y aun cuando no se puede negar el efecto “contagio” sobre los territorios limítrofes, lo cierto es que siempre vemos a camarillas y élites apoyando a déspotas y, de paso, imponiendo la ley de la homogeneidad, o sea, persiguiendo al disidente… y asesinando a musulmanes que no son árabes (kurdos, bereberes) y exterminando a musulmanes que no son considerados tales (drusos) o liquidando a árabes que no son musulmanes (cristianos ortodoxos “coptos”, cristianos católicos “maronitas”, etc.) y, por supuesto, decapitando a aquellos que osan cometer actos de apostasía contra la fe del Corán, como ha sucedido triste y recientemente según publica El Observatorio de la Cristianofobia.

¿Primavera árabe?

Quienes se oponen a la locura política de Bashar Al-Assad no lo tienen más fácil que aquellos que, participando en las protestas callejeras de la “Primavera de Praga” del año 1968, necesitaron 21 años para ver en 1989 la caída de las dictaduras socialistas de Europa oriental. Sí, es verdad, hay espacio para el optimismo: a finales de 2010, en Túnez, un universitario que vendía  verduras del huerto familiar era ultrajado por la policía. El joven, en señal de protesta, decidió prenderse fuego. La publicidad de este episodio aterrador detonó la caída de la dictadura de Ben Alí, a la que, cual dominó, le siguió la caída de la dictadura del libio Gadafi, la caída de la dictadura del egipcio Mubarak y, más tarde, la caída de la dictadura del yemení Saleh. No  obstante, Bashar Al-Assad no es como Ben Alí, como Gadafi, Mubarak o Saleh. Y no es como ellos porque de Bashar Al-Assad no está descartado que emplee armas químicas. (Las últimas noticias indican que el ejército rebelde sirio ha confiscado equipamiento militar para protegerse de un posible ataque químico.) Y, lo más importante, Bashar Al-Assad disfruta de aliados fuertes y sin piedad, aliados que carecen de sensibilidad democrática y que sobresalen en aplastar los derechos humanos. Hablamos de Rusia y China cuya historia reciente está bañada de oprobios, atentados en masa y genocidios.

Así que, visto lo visto, tiene sentido aún lo que Einstein preguntaba a Freud allá por 1932: “¿Hay algún camino para evitar a la humanidad los estragos de la guerra?”

Autor

Teresa González Cortés

Me gusta escuchar, leer, hacer deporte... Adoro la sensatez y el sentido del humor, aunque no sé muy bien por qué orden. Con el nombre de blogomaquia quiero decir que me agradan los debates, las discusiones en buena lid. Procurando entender la realidad empecé, de eso ya hace un tiempo, a estudiar los imaginarios presentes en las utopías e ideologías políticas.

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Top 3 Comentarios más votados

  • #15 CardCisneros

    @Loqueosdelagana #13 Soberbio artículo. El entrañable mundo árabe sigue...

  • #3 Tony

    El mundo islámico,lleva en su a.d.n. la guerra y la sangre, así fue y así...

  • #16 CardCisneros

    Y volviendo al artículo, que se merece comentario; permítale expresar mi...