sábado 19 de abril de 2014

Europa, parque temático

Sabina y "Ad calendas graecas"

Vicente Benedito (23-07-2012)
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De todos es sabido que la síntesis de todos los males que afectan a nuestra economía radica en nuestra falta de competitividad que tiene, como elementos estructurales, un déficit crónico de la balanza comercial y, más recientemente, de la balanza financiera. Ello es reflejo de la incapacidad de nuestro país para compensar, vía ventas al exterior, las compras que realizamos al resto del mundo, en las que la factura energética ocupa un lugar de primer orden. Y a la falta de expectativas sobre la evolución de nuestra economía que perciben los inversores extranjeros.

Otros problemas, de enorme actualidad, a los que se enfrenta nuestro país son el déficit público y la deuda privada.

Contra el primero se puede luchar reduciendo los gastos o incrementando los ingresos. Pues bien nuestro Gobierno ha elegido, como prioridad, el incremento de los ingresos utilizando la vía del aumento de los impuestos, fundamentalmente a la clase media y trabajadora y a los sectores productivos (IRPF e IVA). Por el contrario, países como EEUU y el Reino Unido eligieron la vía de la reducción de gastos y de momento les ha ido mucho mejor que a nosotros. Ello además cuando teníamos muy fácil la reducción de gastos con medidas que la mayoría del pueblo español hubiera aceptado de buen grado, por reclamarlas reiteradamente: la reducción al límite de las estructuras administrativas, lo que hubiera supuesto ahorros de más de 50.000MM de euros. Pero para acometer ese plan de ajuste y reforma del Estado, sería necesario contar con la generosidad y la voluntad decidida de los dos grandes partidos nacionales. Hoy en día desde muy diferentes instancias de nuestra vida pública, y privada, se reclama con insistencia un “Pacto de Estado” que traslade a los “mercados” y a la sociedad la credibilidad y estabilidad necesarias, pero eso no parece estar en las agendas y prioridades de nuestros políticos.

Por su parte, la deuda privada de las familias (855.000MM€) y de las empresas no financieras (1.240.000MM€), alcanzan, casi, el 200% del PIB. Combatir esas desproporcionadas magnitudes exige políticas determinantes orientadas al “desapalancamiento”, es decir encaminadas a la reducción contundente de tales niveles de endeudamiento - lo cual requiere el mismo periodo de tiempo que para apalancarse -; la quita, disminuyendo el importe de la deuda y el saneamiento del sistema bancario que daría lugar a que el crédito fluyera y se reactivara la economía. Pues bien las medidas adoptadas en nuestro país para reducir la deuda privada conjunta, se han tomado tarde y mal.

 

Así las cosas, en esta desazón en la que estamos sumidos los españoles, sólo generamos noticias negativas, que a su vez agravan la difícil convivencia de los ciudadanos, meros espectadores del dramático vodevil con el que nos “amenizan” la rutina diaria nuestros mediocres políticos. ¿Alguna vez pudimos imaginar que en nuestras calles y barrios la gente de “a pie” viviría atemorizada por el comportamiento diario de la “prima de riesgo”?.

Todo indica que si el núcleo duro de Europa no ayuda con convicción al Gobierno de Mariano Rajoy para calmar la insaciable ira de los “mercados”, en muy corto plazo, quizá pocas semanas incluso días, el deterioro de la situación nos lleve a un ”rescate a la griega y a una crisis de Gobierno”. En la Roma de Augusto, se utilizaba la expresión “Ad Calendas Graecas” para aventurar que algo no sucedería nunca, sin embargo me temo que en nuestro caso y nuestra situación, si sucederá lo que nadie quiere que pase. La incertidumbre de la intervención y la severidad de los ajustes que nos vengan de Bruselas nos hacen estremecer.

A pesar de todo soy optimista en el futuro de nuestro país. Estoy seguro que la sociedad civil recuperara sus riendas y saldremos adelante. Espero y deseo, además, que lo hagamos dentro de una Europa Federal unida y solidaria.

Y tenemos muchos motivos para luchar por ello. Joaquín Sabina es un cantautor extraordinario. En sus canciones es capaz de desgranar y dibujar de forma magistral, en unas pocas rimas, verdaderas historias y sentimientos: de amor, de encuentros y desencuentros, de soledad, de desesperanza…..

Sabina tiene una canción desgarradora “Más de cien mentiras”, que parece especialmente escrita para estos momentos, en que la sociedad española se encuentra hundida, aturdida, sin ilusiones, ni esperanzas, cercana a la desesperación y, casi, casi, al suicidio colectivo…

“Más de cien palabras, más de cien motivos

Para no cortarse de un tajo las venas,

Más de cien pupilas donde vernos vivos,

Más de cien mentiras que valen la pena”.

Sabina hace un verdadero alegato, a la resistencia, subrayando las razones por las que merece la pena no desfallecer. En una situación en la que parece que no hay salida, que no existe luz, todavía hay muchos motivos por los que apretar los dientes y seguir adelante, muchas cosas por las que luchar y de las que disfrutar: “ más de cien palabras, más de cien motivos…”

 

Sabina relata en esa canción un abanico interminable de motivaciones personales y colectivas:

“Tenemos memoria, tenemos amigos,

…………………………………………….

Tenemos la duda y la fe, sumo y sigo…”

Hace unos días escuchaba esa canción y echando un vistazo a la actual situación española, me dio por pensar que a pesar de esta coyuntura que parece infernal, todavía tenemos motivos y razones para luchar y salir de ella. Es más, sin esa lucha personal y colectiva, coordinada y coherente, va a ser tremendamente difícil salir de este pozo.

Por eso, queridos lectores, desde mi actitud personal quiero identificar cosas concretas o etéreas, personales o colectivas, por las que pelear, combatir, trabajar, bregar, que nos lleven, en definitiva, a posicionarnos proactivamente frente a esta situación, desterrando de nuestras vidas la resignación victimista que nos conduce a entender que somos ajenos a ello y que la responsabilidad la tienen los políticos correspondiéndoles a ellos, los mismos que cuestionamos, sacarnos del “atolladero” en el que nos encontramos.

Esas pequeñas cosas - esa “verónica y cuarto de Curro Romero, que canta Sabina - , que podemos encontrar cada uno, en nuestro día a día, que nos animarán y alentarán para encontrar la ilusión, y la fuerza, necesarias para dar la vuelta a toda esta historia de desesperanza.

Voy a citar algunas motivaciones que pienso son razones para la esperanza, para seguir adelante, para empujar todos juntos, para sacar a este país de la incertidumbre y la duda, para ganar un futuro ilusionante a las nuevas generaciones:

  1. Por nuestros hijos y nietos. Por quienes están por llegar. Hemos de tener, como narra Sabina, “alma de torero”. No podemos entregar este país, así de esta forma a los que vienen detrás. Tenemos la responsabilidad histórica de no dejar arruinado el legado que recibimos.
  2. Los éxitos deportivos de nuestros futbolistas, tenistas, baloncestistas, etc., son en este momento, la mejor palanca, el mejor motor para reivindicarnos. Si queremos, si nos ponemos todos a ello, podemos.
  3. No sólo los deportistas. Nuestros ingenieros, médicos, investigadores, autores teatrales, músicos, artistas en general…, están hoy en muchos sectores a la vanguardia del mundo. La creatividad española está más que demostrada y si somos capaces de organizarnos bien, de unirnos sin tirar cada uno por su lado…seremos capaces de salir de ésta situación. En la historia, tenemos muchos ejemplos de ello.
  4. El Museo del Prado, la Catedral de Burgos, la Sagrada Familia de Barcelona, las murallas de Ávila, el casco antiguo de Cáceres, la catedral de Santiago, el Guggenheim de Bilbao…, tantos y tantos sitios y lugares que este país ha ofrecido, desde hace tantos siglos, y que forman parte de nuestra historia, de nuestra rancia y brillante memoria, de nuestro vastísimo acervo cultural, lugares de peregrinación y destino de millones de visitantes año tras año.
  5. La productividad española aumenta, como ha mencionado el Informe de BBVA, la productividad por empleado en España ha crecido un 11,1% desde principios de 2008 a 2012, el mayor incremento de la eurozona. Las exportaciones suben, en el año 2011 un 15,4%. Según el BdE, en el primer trimestre del 2012, si se descuenta el componente energético, España tuvo superávit comercial.
  6. Somos un país solidario, imaginativo y resistente. Hemos desarrollado negocios donde el mundo anglosajón había fracasado. Trabajamos desde el corazón y tratamos a la gente como si fuera familia. No somos egoístas, nuestro obstáculo somos nosotros mismos y por eso podemos ser lo que deseemos y además sabemos reinventarnos.
  7. Y tantas cosas más, imposibles de enumerar, que están en estos momentos, estoy seguro de ello, en sus pensamientos, que harán que esta crisis termine, que se vuelva a generar empleo y que el país recupere la senda del crecimiento económico.

 

Termino con mi frase habitual ¨Luchemos todos contra la corrupción¨.

Como dijo Edward Paul Abbey “cuando más corrupta una sociedad, más numerosas sus leyes”.

Autor

Vicente Benedito

Nacido en Valencia, soy Licenciado en Derecho y Master en Comercio Exterior. Durante mi vida profesional he estado en distintos sectores como el de la enseñanza, el jurídico, el bancario, el de seguros y el de la construcción; todo ello ha hecho que haya tenido que cambiar mi lugar de residencia más de nueve veces, lo que me ha aportado una perspectiva muy enriquecedora de la evolución de las sociedades a lo largo de las últimas décadas. Sin embargo mi vocación ha sido la enseñanza, y he pasado muchos años impartiendo diferentes disciplinas siempre relacionadas con el ejercicio profesional, tratando de transmitir mi conocimiento y experiencias practicas al mundo universitario al que me siento muy ligado. Ahora en la etapa actual quisiera devolver a la Sociedad parte de lo que ella me ha dado.

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  • #2 CardCisneros

    Joaquín Sabina, mal ejemplo escoge Vd, es un borde de cuidado, que chulea y se...