domingo 31 de agosto de 2014

Con Lupa

MAFO: Cínico, desvergonzado y un pelín fanfarrón

Jesús Cacho (25-07-2012)
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Quienes esperaban que Miguel Ángel Fernández Ordóñez (MAFO) entonara este martes en el Congreso de los Diputados algo parecido a un mea culpa a cuenta de la responsabilidad que le compete en el desastre actual en que se ha convertido nuestro sistema financiero, se equivocaron de medio a medio. El gobernador del Banco de España entre el 2006 y el 2012, sexenio en el que nuestra fabulosa burbuja inmobiliaria, que ya venía crecidita de antaño, se expandió elefantiásicamente hasta explotar llevándose por delante a la mayor parte de las cajas y no pocos de los bancos del sistema, se lavó tranquilamente las manos, cual Pilatos dispuesto ante el aguamanil a mirar desafiante al foro –que tampoco dio la talla, la verdad sea dicha-, de diputados que le interpelaba, se negó a hacer la menor autocrítica e incluso se permitió dar lecciones y repartir consejos. Una actuación muy completa, que le retrata como el tipo cínico, desvergonzado y pelín fanfarrón, de vuelta de todo, que siempre ha sido.

Él no ha tenido ninguna culpa en lo ocurrido, pero sí que hay culpables, claro está, y la lista es tan larga que cabría englobarla en “el resto del mundo”.  La culpa es del Gobierno Rajoy, en general, y de su ministro de Economía, Luis de Guindos, en particular, porque evidentemente la situación general ha empeorado en los siete meses que llevan en el poder. Zapatero –vino a decir MAFO- se equivocó cuando dijo aquello de que España tenía el mejor sistema financiero del mundo, pero aquel fue un error que no costó dinero, al revés de lo ocurrido con el señor Guindos y su famosa entrevista extranjera, la de los 50.000 millones que necesitaba la banca española para capitalizarse, afirmación, insinuó el señorín, que destapó la caja de los truenos. Tortazo, pues, para De Guindos, lo cual entraba en el guión, porque el señor ministro puede presumir de cualquier cosa menos de haber gestionado con diligencia y talento la crisis financiera.

Particularmente estudiado fue el trato a Rato, no vaya a ser que si le doy candela a él se le ocurra atizarme a mí

Lo ocurrido es culpa de los errores cometidos en política económica (de nuevo palo a De Guindos y al Gobierno en ejercicio); culpa de los intereses políticos cruzados existente en las cajas que, vino a sugerir, convirtieron en ingobernables las entidades; culpa de la desaceleración económica, esto también, porque, claro está, si la economía hubiera ido bien, pues todos estaríamos felices y comiendo perdices, empezando por el propio MAFO, porque no hubiera habido ni desaceleración, ni paro, ni morosidad, ni nada de nada. Un mundo feliz. Desde luego, ninguna culpa en la cuenta del Banco de España. Carantoñas a la dirección general de Supervisión y guiños varios a la fiel infantería de los inspectores, a los que está “muy agradecido”, el cuerpo de técnicos de nuestro banco central a los que este personaje ninguneó, despreció y, lo que es peor, cortocircuitó en su labor de policía del sistema, cuestión que está en el origen del drama que nos ocupa.

Particularmente estudiado, de guante blanco blanquísimo, fue el trato dispensado a Rodrigo Rato Figaredo, ex presidente de Bankia, entre otras cosas porque Rato tiene que pasar mañana por el mismo trance de comparecer en el Congreso, y no vaya a ser que, si hoy le doy candela, a él se le ocurra atizarme a mí y levantar alguna alfombra a cuenta de la fusión de Caja Madrid con Bancaja, o del todavía más peligroso episodio de la salida a bolsa de Bankia. Como en el famoso chiste del paciente que agarra a su dentista por salvada sea la parte, vamos a llevarnos bien y no nos hagamos daño mutuamente. “Desde su toma de posesión el nuevo Gobierno ha ido introduciendo algunos cambios en la estrategia de reestructuración financiera y finalmente decidió gestionar directamente el caso Bankia”, lo que equivale a decir, listo, listo, que él no ha sido, y que a pedir cuentas al maestro armero: él no ha tenido nada que ver con la salida a bolsa de Bankia, que es por donde, se teme, se malicia, pueden venir los derrotes judiciales más graves.

MAFO no tuvo nada que ver; MAFO pasaba por allí…

Cualquier extranjero poco conocedor de los asuntos españoles que ayer oyera a Fernández Ordóñez explicar lo ocurrido con nuestros bancos y cajas, tendría la sensación cierta de estar escuchando el relato frío y circunspecto de un mero observador que nada ha tenido que ver con lo ocurrido. Esa “lejanía” con lo ocurrido queda patente en cualquiera de los párrafos de su intervención. Aquí un ejemplo: “Estos fueron los años de la alegría, de la exuberancia irracional en la que todos participaron, los que pedían créditos, los que los daban, los Gobiernos que se enorgullecían de reducir el déficit cuando en realidad lo que estaban haciendo era (…) Eran los años de aumentos del fondo de reserva de la Seguridad Social y de reducción extraordinaria de la tasa de paro. Ahora son legión los analistas que critican la burbuja, pero entonces eran pocos, muy pocos, los economistas que denunciaron ese modelo de crecimiento y señalaron las negativas consecuencias que se producirían en el largo plazo”.

Aquí, como en la vieja Sicilia de la mafia, lo mejor es el silencio. La omertà. Increíble la desfachatez de este hombre

Y tan crecido está el chico que lean este párrafo casi al final, en el que viene a decir que pelillos a la mar, que las cosas están tan difíciles que mejor portarnos como amigos y aquí no ha pasado nada, porque eso de buscar culpables y reclamar responsabilidades es cosa de mal gusto, propia de gente zafia y pendenciera. Perfecto ejemplo de alto funcionario de país estatista y bananero, donde el concepto de responsabilidad individual simplemente no existe. Vean: “Esta crisis no se resolverá empujando a todos hacia el enfrentamiento partidario (…) Los problemas son tan graves, llevan tanto tiempo acumulándose, y afectan a tal número de ciudadanos e instituciones que cualquier tensión adicional aumenta la desconfianza y agrava las dificultades, que nos atañen a todos, sin que nadie salga beneficiado”.

“En una situación así resulta extraordinariamente contraproducente buscar chivos expiatorios. Porque, como he demostrado (?), no los hay”. Acabáramos, don Miguel Ángel. De eso se trata, según usted. De no buscar chivos expiatorios. “Es más, esa pretensión ilusoria mina todavía más la confianza en las instituciones y obstruye el dialogo y la cooperación que tanta falta nos hacen”. Lo dicho. Aquí hay muchos culpables, en realidad hay montones de culpables, entre los que desde luego no me encuentro, pero, pensándolo bien, es mejor olvidarnos y no pedir responsabilidades a nadie. No buscar tres pies al gato. Aquí, como en la vieja Sicilia de la Mafia, lo mejor es el silencio. La omertà. Increíble la desfachatez de este hombre.

Autor

Jesús Cacho

Nací hace bastantes años en un pueblo mínimo de Palencia, a medio camino entre Frómista y Carrión. Allí fui feliz a rabiar por los senderos de mi infancia y primera juventud. Luego la vida me llevó por derrotas insospechadas, cruzando mares y vadeando puertos, hasta recalar en la ensenada del periodismo madrileño, en alguno de cuyos garitos -El Mundo, El País, ABC- he tocado el piano. Me he cruzado con muy buena gente y con algún que otro hijo de puta. He cumplido mis sueños; he sido razonablemente feliz. Ahora aspiro a seguir contando historias desde el puente de algún barco perdido en el océano, mientras con mi sextante trato de tomar la altura de Sirius sobre la línea del horizonte, en ese leve instante en que se despide la noche y se anuncia un nuevo día. Naturalmente no sin antes haber dejado Vozpópuli navegando "full ahead".

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Top 3 Comentarios más votados

  • #7 rotador

    Señor Cacho: soy una víctima más de un pequeño, pero enojoso, corralito...

  • #12 jotak

    Parece que MAFO se MOFA, eso es porque sabe que nunca pasa nada. Esta persona...

  • #15 CAFE

    Mafo es mas chulo que un pato con melenas ,sabe que esta en un pais sin ley.