jueves 24 de abril de 2014

De cara

Un mal comienzo antes incluso de comenzar

José Miguélez (27-07-2012)
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Dos centrales zurdos, fragilidad al primer contratiempo, cambios raros, juego espeso, posesión temerosa, lagunas defensivas, errores, inseguridad, la piedad de Japón… España arrancó mal en los Juegos antes incluso de que se abrieran los Juegos, que comienzan cuando los organizadores dicen no cuando realmente comienzan. Quizás por esos desajustes cronológicos de la majestuosa competición polideportiva, la selección española olímpica no se presentó en tiempo y forma al estreno.

No se acercó al juego de serie que caracteriza desde hace unos años a los que compiten bajo esa camiseta, se ahogó ante el desparpajo y la energía del rival nipón en la presión, careció de las ideas de costumbre y finalmente perdió por muchos menos goles de los que mereció. Los de Milla empezaron mal, rasgo ése ya sí frecuente entre los de su saga y que les deja sin colchón para el resto del viaje. Sus mayores han sabido salir ilesos en otros grandes torneos de estos accidentes iniciales. La Rojita olímpica no está obligada a flagelarse, pero sí necesita serenarse, rearmarse y mejorar. Mucho. Ya no irá de favorita. Cuesta imaginar a Brasil sin el oro colgado del cuello.

En todo caso, la selección de fútbol es una simple anécdota en los Juegos, casi un asunto menor. Una más de las opciones de medalla que la mayoría de las predicciones previas (en mi opinión exageradamente generosas) colocan a España. La grandeza de esta competición es que no permite recrearse en un solo asunto. Obliga durante un par de semanas a tener los ojos bien abiertos en todo, prestos a cambiar de dirección y de atención en cualquier momento. Un sueño impagable para el que compite y una fiesta visual para el que lo sigue. Cientos de medallas a repartir y de desordenados episodios para emocionarse. 18 días (17 según la caprichosa forma que tienen de contarse oficialmente) de verano para vivir pegados al televisor.

Autor

José Miguélez

Voy en dirección contraria por el periodismo deportivo desde finales de los ochenta. O antes, porque ya en el colegio miraba, sentía, preguntaba, discutía, provocaba y sospechaba. Y así seguí allá donde estuve: EFE, Ya, Onda Madrid, El País, Cope, Marca, Público, ABC Punto Radio, Sportyou… Huyo a la carrera de las posiciones de conveniencia y soy muy dado a pensar mal. Analizo comportamientos no la bandera de quien los tiene. Me quejo mucho y desconfío, sí, pero siempre (o eso intento) con honestidad, coherencia y de cara. Tengo un gusto concreto y mi propia subjetividad.

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