Desde la heterodoxia - 28.07.2012

¡Es la hora de la política, no de los tecnócratas!

He de confesar mi perplejidad y sorpresa cuando de nuevo, en diferentes medios de comunicación, se vuelve a hablar de que es la hora del gobierno de los técnicos, de los tecnócratas. Otra vez se vuelve a engañar a la ciudadanía. Estos tecnócratas son aquellos que bajo la apariencia de técnicos conocedores de verdades indiscutibles han recomendado las políticas económicas erróneas que nos han llevado a la actual crisis sistémica. Los políticos les escucharon e implementaron sus recetas, sin evaluar sus consecuencias sociales, tal como está haciendo ahora el gobierno de Rajoy. ¿Qué son los recortes que estamos sufriendo los españoles sino las recetas de estos tecnócratas?

Perdonen, pero es la hora de la política con mayúsculas, es el tiempo de la ciudadanía que de una manera responsable y democrática ya no quiere verse sometida a más atropellos, es el momento de una regeneración democrática.

Las élites están asustadas

Quizás deberíamos entender el posicionamiento de estos medios de opinión desde otra perspectiva. Todos ellos atraviesan una difícil situación económica, en parte por la megalomanía de sus directivos y propietarios. Pero, el otrora cuarto poder de nuestro país, está participado por aquellas élites económicas y financieras que vivieron muy por encima de sus posibilidades, muchas de ellas insolventes de facto, y que desean que seamos los ciudadanos quienes acabemos pagando sus desaguisados.

Ahora que los dos grandes partidos políticos, carentes de ideas, ya no les sirven para sus propósitos, hay que buscar rápidamente, entre la ortodoxia que defiende sus intereses, bajo el disfraz de tecnócrata, a alguien que ocupe este vacío, no vaya a ser que la ciudadanía se rebele, como en Islandia, y acaben perdiendo sus prebendas.

Saben perfectamente que en un contexto de ambigüedad calculada, de interrelaciones público-privadas poco claras, corruptas en muchos casos, cada día hay un mayor desapego por la política y los políticos. Y en este contexto, a las élites gobernantes, políticas y económicas, les entra auténtico pánico cuando tienen que consultar a sus ciudadanos sobre medidas económicas o políticas que van a tener consecuencias sobre su vida diaria.

Un ejemplo fue la reforma constitucional consensuada por los dos grandes partidos políticos españoles donde se ponía un límite al gasto público, y que no fue sometida, de manera inexplicable, a referéndum. Otro, el vergonzante rescate del sistema bancario español, que no va a hacerse a costa de la gerencia, propietarios y acreedores, ya que correrá finalmente a cargo de los contribuyentes. Ambos son resultado de la implementación de medidas y políticas avaladas por tecnócratas.

Las mentiras de los tecnócratas

Desde este blog hemos combatido la falacia de los mercados eficientes y la hipótesis de las expectativas racionales. La fe ciega en la eficiencia de los mercados de capitales y en la perfecta racionalidad de los inversores espoleó toda una corriente económica, política y académica que, entre otras cosas, defendió a toda costa la desregulación y unos modelos de remuneración salarial de los ejecutivos absolutamente ineficientes, injustos, y que favorecieron un masivo fraude contable. Las consecuencias ya las conocemos todos: la mayor crisis económica sistémica desde la Gran Depresión. Son los tecnócratas quienes las espolearon y justificaron, cobrando por ello importantes sumas de dinero.

A través de nuestro análisis hemos justificado hasta la saciedad que estamos en una crisis de deuda privada, conocida como recesión de balances, donde solo la intervención del sistema bancario, la reestructuración de la deuda privada, la limitación del poder de generar dinero a la banca, y la monetización en mercado primario de deuda soberana podrán sentar las bases de la recuperación de nuestra economía. Además, en tales crisis, la política fiscal es el único instrumento útil de política económica para mantener la demanda.

 Entonces ¿por qué se implementan políticas de austeridad?, ¿por qué el rescate del sistema bancario no corre a cargo de los gerentes, accionistas y de los bonistas que han permitido semejantes tropelías?; ¿por qué se permite el aumento brutal de las desigualdades y de la pobreza que se está produciendo en nuestra querida España? Por ideología y defensa de los intereses de las élites que tienen atrapados a la acción política. En definitiva por una falta de visión en el pensamiento económico moderno, y, por lo tanto, de los tecnócratas

El mayor desafío de economistas y políticos

El mayor desafío de los economistas exige entender que la economía se reconozca a sí misma como una disciplina que debería seguir la estela de la sociología y de la política en lugar de liderarlas orgullosamente. Una sociedad cuya actividad económica es conducida por visiones políticas autoconscientes y que utiliza análisis de medios y fines, no empeorará los peligros siempre presentes de una politización de su vida. Sólo incorporará a la política en la agenda de una sociedad que quiere verse gobernada por sus propias decisiones, y no por una obediencia ciega.

En el momento actual, necesitamos líderes que por encima de todo tengan una visión de los conceptos políticos y sociales compartidos, de los que debe depender siempre y en última instancia la economía. Para ello es necesario que en primer lugar se enfrenten a la élite económica y financiera que nos han llevado a la actual situación de crisis sistémica social y económica.

Aún retumban en mis oídos las palabras que Franklin Delano Roosvelt ofreció en un mitin en el viejo Madison Square Garden en la campaña electoral que le llevó al segundo mandato. Se trató de un discurso vibrante donde hizo una descripción del gobierno del dinero organizado: “Durante casi cuatro años ustedes han tenido un gobierno que en lugar de entretenerse con tonterías, se arremangó. Vamos a seguir con las mangas levantadas. Tuvimos que luchar contra los viejos enemigos de la paz: los monopolios empresariales y financieros, la especulación, la banca insensible, los antagonismos de clase, el sectarismo, los intereses bélicos. Habían comenzado a considerar al gobierno como un mero apéndice de sus propios negocios. Ahora sabemos que un gobierno del dinero organizado es tan peligroso como un gobierno de la mafia organizada. Nunca antes en nuestra historia esas fuerzas han estado tan unidas contra un candidato como lo están hoy. Me odian de manera unánime, y yo doy la bienvenida a su odio. Me gustaría que mi primer gobierno fuera recordado por la batalla que libraron el egoísmo y la ambición de poder. Y me gustaría que se dijera que durante mi segunda presidencia esas fuerzas se encontraron con la horma de su zapato”.

Autor

Juan Laborda

La actual crisis económica ausculta algo trascendental que no se debate en los medios. Se trata del vacío intelectual y del escaso soporte empírico de muchas teorías macro y micro que se imparten en las universidades y se engullen como dogmas de fe. Tras ser economista y estratega jefe de varias entidades financieras, alguien ha tenido la ocurrencia de ponerme un blog; con él aspiro a irrumpir en los cafés, las facultades y las porfías entre enemigos reconciliables para evidenciar las carencias de las teorías dominantes.

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Top 3 Comentarios más votados

  • #3 DesDeBCN

    Compara a los politicastros que existen en este pais con Franklin Delano...

  • #5 Txungo

    Es de vox populi que hay diputados y senadores que tienen su residencia en...

  • #4 valentin

    Gran artículo Sr. Laborda y totalmente de acuerdo que es el momento de...