sábado 30 de agosto de 2014

De cara

Un sucio retrato de La Rojita

José Miguélez (30-07-2012)
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Lo de menos finalmente fue perder. Lo peor fue el mal perder, la imagen arrabalera y macarra de los últimos minutos. La protesta de Mata en la cara del colegiado, el empujón por detrás de Muniain buscando con insistencia la expulsión, el acorralamiento general de unos cuantos jugadores (Jordi Alba y De Gea a la cabeza) al trío arbitral, con Milla en el banquillo a sus cosas, el matonismo con el rival... La Roja es un estilo. Sobre todo de juego, pero también de vida y comportamiento. Y La Rojita traicionó todo eso. No sólo se fue a casa antes de tiempo, incumpliendo sus galones de favorita y sonrojada por dos adversarios menores, sino que además perdió los papeles. La excusa de los penaltis no sancionados (aunque alguno realmente lo era) no les vale ni para engañarse en la intimidad. Pero mucho menos para airearlo a voces y con malos modos.

Los jugadores deberían enfadarse mejor con ellos mismos. Han vivido estos Juegos como una fiesta, con el entusiasmo de un turista, y no como una competición. No se tomaron en serio a los rivales y no se acordaron de jugar como saben y están capacitados. El seleccionador no ayudó con sus decisiones y tampoco con sus correcciones. Sólo en la media hora final del duelo fatal ante Honduras, España se acercó a sus posibilidades. Y entonces le faltó suerte y serenidad y le sobró ansiedad. Pero fue la propia Rojita la que se obligó a vivir la cita olímpica con prisas. Defendió como un alevín, con nervios y errores, y atacó casi siempre como en los viejos tiempos, sin ideas, precisión ni movilidad. Vivió con la cabeza en los alrededores de los Juegos antes que en el césped. Y lo acusó. 

Del paso de los futboilistas españoles por Londres quedarán unas cuantas fotos junto a célebres deportistas de otras modalidades y unos divertidos vídeos del desfile inaugural, tal vez alguna bola de cristal con el Big Ben dentro que al agitarla se llena de nieve, pero muy pocos episodios de fútbol verdadero. Del suyo y del de los suyos, de la marca España. Les queda un partido por disputar, pero ya para nada. Están eliminados. Tienen hasta el miércoles para hacer turismo y más fotos, si es que a sus cámaras les queda a estas horas un solo mega de memoria libre. Pero es su imagen, manchada de forma lamentable en el final ante Honduras, lo que verdaderamente quedó retratada.

Autor

José Miguélez

Voy en dirección contraria por el periodismo deportivo desde finales de los ochenta. O antes, porque ya en el colegio miraba, sentía, preguntaba, discutía, provocaba y sospechaba. Y así seguí allá donde estuve: EFE, Ya, Onda Madrid, El País, Cope, Marca, Público, ABC Punto Radio, Sportyou… Huyo a la carrera de las posiciones de conveniencia y soy muy dado a pensar mal. Analizo comportamientos no la bandera de quien los tiene. Me quejo mucho y desconfío, sí, pero siempre (o eso intento) con honestidad, coherencia y de cara. Tengo un gusto concreto y mi propia subjetividad.

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