sábado 20 de septiembre de 2014

Desde la heterodoxia

El BCE es parte del problema, no la solución

Juan Laborda (01-08-2012)
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El Banco Central Europeo (BCE), y otros bancos centrales como la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED), no solo no son la solución a los problemas de la actual crisis sistémica, sino que son parte del problema. Ellos solitos se bastaron para generar la mayor burbuja financiera e inmobiliaria de la historia, cuyas consecuencias las estamos sufriendo de una manera desgarrada en nuestras propias carnes. Pero aquí no acaba su ignominia, porque además fueron incapaces de cumplir con su labor de supervisor o guardián de un sistema bancario occidental que campó a sus anchas, y que a día de hoy es globalmente insolvente.

Estos mismos Bancos Centrales, incapaces de prever nada, controlados en realidad por las élites financieras quebradas, son los que han inyectado liquidez masiva a bancos privados con problemas de solvencia, para que sigan manteniendo el status quo actual, en vez de intervenirlos de una vez por todas. A cambio actúan como talibanes defensores de una austeridad extrema que está empobreciendo de una manera brutal a las clases medias occidentales, especialmente a la nuestra. Hemos de poner fin a tanta inmundicia.

Detrás del actual “pensamiento único” o “consenso de Washington”, lo que se presenta como verdades indiscutibles, en realidad reflejan juicios de valor alimentados por la ideología dominante, en nuestro caso la neoliberal. Una de esas verdades indiscutibles es la necesidad de Bancos Centrales independientes, pero ¿para qué? Por un lado favorecieron subidas artificiales en los precios de los activos financieros, y, por otro, no ejercieron su labor de supervisión correctamente.

El BCE como responsable de la actual crisis del Euro

El mismo día que la mayoría de nuestro parlamento aprobó el pacto fiscal europeo, el economista jefe de Nomura Richard Koo, publicó una excelente nota bajo el sugerente título “The entire crisis in Europe started with a big ECB bailout of Germany”.

Según Koo el denominado “problema de competitividad” de los países del sur de Europa fue consecuencia de una política monetaria excesivamente expansiva del BCE. Ésta tenía como objetivo último estimular la economía con el fin de que Alemania no tuviera que expandir su crecimiento vía política fiscal.

Sin embargo el impacto sobre la demanda interna de Alemania fue nulo, al encontrarse en recesión de balances. Por el contrario aceleró e infló hasta límites insospechados las burbujas en la periferia, especialmente la inmobiliaria, lo que impulsó las importaciones alemanas, rescatando al país teutón de los miedos provocados por el estallido de la burbuja tecnológica, de la que apenas se beneficiaron los países europeos del sur.

No hubiera habido necesidad de una política monetaria tan expansiva por parte del BCE, y por lo tanto, ninguna razón para que la brecha de competitividad con el resto de la zona euro se ampliara a los niveles actuales, si Alemania hubiera utilizado el estímulo fiscal para hacer frente a la recesión de balances. Los creadores del Tratado de Maastricht no preveían una recesión de balances en la elaboración de dicho documento. El actual problema de competitividad sólo es atribuible al límite del 3% del Tratado sobre el déficit fiscal, lo que coloca exigencias poco razonables en materia de política monetaria del BCE durante este tipo de las recesiones. ¡Los países del sur de Europa no tienen la culpa!

La política monetaria ya ha fracasado

Diversas voces del establishment económico, político y mediático, reclaman que el BCE compre masivamente deuda pública y garantice liquidez perpetua a un sistema bancario zombi. En realidad es lo que ha estado haciendo el BCE desde agosto de 2011, cuando embarcó Mario Draghi, y no ha valido para nada. Aunque pensándolo bien sí que ha tenido su utilidad. Se han mantenido los privilegios de una élite financiera quebrada, y protegido a unos acreedores que asumieron unos riesgos excesivos. Y todo a costa de los ciudadanos, que han sufrido sus “reformas estructurales”, es decir, ¡recortes salariales, aumentos impositivos, empeoramiento de nuestras condiciones de trabajo…!

A pesar de ello, la FED y el BCE alentadas por Wall Street, la City, y la élite política y financiera, no dejan de embarcarse en nuevas intervenciones. Ello simplemente pone de manifiesto hasta qué punto la ortodoxia económica, absolutamente cegada, ya ha entrado en un punto de no retorno.

En el actual contexto de sobreendeudamiento privado y recesión de balances, la política monetaria es mucho menos eficaz a la hora de afectar a la actividad económica de lo que los inversores piensan. El principal efecto de un cambio en la base monetaria, como consecuencia de la expansión cuantitativa de la FED o el BCE, es cambiar la velocidad monetaria y los tipos de interés a corto plazo. Sin embargo, una vez que los tipos de interés a corto plazo caen a cero, las expansiones adicionales en la base monetaria simplemente inducen un colapso proporcional en la velocidad de circulación del dinero, y la economía entra en la trampa de la liquidez.

Si la riqueza vuelve a caer con fuerza, como está pasando, y estamos en la trampa de liquidez, la combinación de políticas de deflación de precios y salarios junto con políticas de restricción fiscal, acaban provocando una fuerte contracción económica global. Mi previsión es que a finales de 2012 la economía global entrará de nuevo en recesión, lo que conllevará la desaparición de un porcentaje elevado de la banca occidental, entre el 10% y el 20%.

Si realmente el BCE quiere ser útil a la Unión Europea debería comprar en primario deuda periférica europea mediante su monetización, lo que eliminaría el problema de la carga financiera de la deuda soberana. Lo que ha hecho hasta ahora, comprar en secundario e inyectar barra libre de liquidez a los bancos no vale para nada, al estar en trampa de la liquidez. Es bien sabido que el art. 123 del BCE prohíbe el señoreaje por el temor alemán a la hiperinflación, pero debería modificarse. No se preocupen, no lo harán, seguirán inflando su balance como hasta ahora. Pero un día, la parálisis económica, la insolvencia bancaria, y las quiebras de deuda privada y soberana harán que el mismísimo Banco Central sea insolvente.

En realidad, la única solución para remontar el vuelo pasa, como condición necesaria aunque no suficiente, por una restructuración coordinada de la deuda privada de occidente, que no se va a poder pagar. Las élites lo saben, pero como señaló el que fuera segundo presidente de los Estados Unidos, John Adams, “hay dos formas de conquistar y esclavizar a una nación, una con la espada, la otra es con la deuda”. Y a ello se ha prestado de manera miserable el actual ejecutivo del PP.

Autor

Juan Laborda

La actual crisis económica ausculta algo trascendental que no se debate en los medios. Se trata del vacío intelectual y del escaso soporte empírico de muchas teorías macro y micro que se imparten en las universidades y se engullen como dogmas de fe. Tras ser economista y estratega jefe de varias entidades financieras, alguien ha tenido la ocurrencia de ponerme un blog; con él aspiro a irrumpir en los cafés, las facultades y las porfías entre enemigos reconciliables para evidenciar las carencias de las teorías dominantes.

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Top 3 Comentarios más votados

  • #7 MOUCHO

    @Tony #1 Y tambien al Sr. Laborda, que me parece muy certero en su análisis,...

  • #24 Gilgamesh

    Estoy de acuerdo en muchas cosas con el sr. Laborda, sin embargo me causa...

  • #26 mariosainz

    @Gilgamesh #24 Excelente Gilgamesh... Me estaba muriendo de risa con el...