miércoles 30 de julio de 2014

Punto de equilibrio

No hay dinero para rescates

Manuel L. Torrents (02-08-2012)
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Aunque tal vez el titular adecuado habría sido “No hay inversores para rescates”. Sinceramente, creo que el mercado reaccionó con algo de histrionismo ayer, aunque vuelvo a decir lo mismo: el broker que supiera qué iba a decir Draghi 5 minutos antes, se forraba para el resto de su vida porque, vamos, que manera de convulsionar las cotizaciones.

El presidente del Banco Central Europeo (BCE) confirmó que comprará deuda en el mercado (ese es un tema clave y estuvo bien que lo dejara claro) y no echó balones fuera dejando la cuestión en manos de los instrumentos de rescate. Dijo, además, que implementará medidas extraordinarias (¿otro LTRO?) aunque dejó el tema para los días venideros. Eso ya, fue un bajón.  

Sobre el rescate a España, afirmó que hay que pedirlo y se otorgará con gran condicionalidad macroeconómica. Algo lógico, ¿no? ¿O nos van a rescatar sin que queramos o gratis total?

En este apartado apareció la cara b de Draghi, que un día se aferra al mandato de control de precios como su única y exclusiva función, pero otro se pone a especular sobre las condiciones económicas y presupuestarias que se impondrán a los países. ¿En qué quedamos? ¿Rolex o setas? Ese irritante mensaje del BCE hace imperativo que se remodele la limitadísima función originaria del mega banco emisor.

Si no es así, entre otras cosas, parecerá tan extravagante que Draghi hable de macroeconomía, como cuando MAFO se ponía a hablar de reforma laboral en lugar de comentar cómo estaban las cosas con las cajas de ahorros, con el consiguiente cabreo del Gobierno.

El mensaje del ex Goldman Sachs no fue nada del otro mundo. Estuvo en línea con el voluntarismo de las últimas semanas, lo que ya es algo, porque el Bundesbank mira con muy mala cara y está claramente enfrentado a rebajar con compras en el secundario los tipos de la deuda de los países apestados. Seguramente, el mercado tenía la paciencia muy inflada y quería algo más que palabras de buen rollo. Pero podía haber sido mucho peor. El pasado 5 de junio salió con su discurso de control de precios y ahí sí que todo el mundo dio a España por finiquitada.

Ahora parece que hay otro sesgo y a eso se volvieron a aferrar ayer Mario Monti, con sus miles de kilómetros de experiencia política a sus espaldas y un Mariano Rajoy al que le temblaban aun las piernas visiblemente. A lo mejor mejora hoy.

Eufemismos

Me sorprende el enorme revuelo que genera la palabra “rescate”, empezando por el Gobierno, que sigue con sus respetos humanos y se resiste a pronunciar términos como “amnistía fiscal”, “copago”, “rescate”… Como si implementar esas acciones con otro nombre fuera a suavizar las cosas. Al contrario. 

Pero hay una cuestión que, salvo que alguien me desmienta, me parece impepinable (y Vozpópuli tiene magníficos foristas que sin duda ampliarán la visión sobre esto), porque es lo que dicen los datos:

Hace ya casi dos años se constituyó el Fondo de Rescate o EFSF, para sacar del atolladero a Grecia y lo que viniera después. Era un cañón con una potencia de fuego de 500.000 millones de euros, que se elevó a más de 700.000. Eso quedaba muy bien en los titulares, pero, como siempre, surgen las dudas cuando se formula la cuestión clave: show me the money. ¿De dónde sale esa enorme cantidad de dinero para esos fines?

Después de unas pequeñas aportaciones iniciales de los países, se descubre que el instrumento deberá capitalizarse. Y, en lo que va de año, ha captado unos 75.000 millones en emisiones de deuda a medio y largo plazo y otros 30.000 en colocaciones a corto. Letras, vamos. Está todo aquí, en las páginas 32 y 33.

Es decir, el EFSF tiene que, como se dice en mercados, levantar un montón de dinero todavía. Estos activos, por otro lado, tienen un spread superior no sólo al alemán, sino al francés. Y su rating es peor que muchos países.

La lógica diría que las palancas para rescatar países deberían tener la máxima garantía, ¿no? Sino, ¿qué inversores querrán colocar su dinero en unos vehículos destinados a reflotar economías quebradas? La solvencia es un elemento clave y las agencias de rating le retiraron la Triple A al EFSF a principios de año y le han lanzado un nuevo warning, a la vez que hicieron con Alemania.

Si hubiera que lanzar un rescate total a España, la cosa andaría en el entorno de los 400.000 millones de euros, cifra que, a día de hoy, no tiene ni el EFSF ni su brazo, el ESM. El fondo de rescate coloca a unos importes iguales o incluso inferiores al Tesoro. A mi me da que no hay dinero ahora mismo para rescatar ni a España ni a nadie. ¿Dónde se van a colocar los bonos del EFSF para triplicar, al menos, esa cifra? ¿Hay tanta liquidez en los planes de pensiones, hedge funds, fondos de inversión, bancos, aseguradoras, fondo soberanos…? Y si la hubiera, ¿es suficientemente atractivo el EFSF? Viendo cómo los inversores se refugian en deuda alemana a corto con tipos negativos, resulta razonable dudar de la capacidad de fondeo del EFSF. O sea, la pelota, de nuevo, en el tejado del BCE. O le da a la maquinita de billetes o no hay dinero. En EE UU, se rescataron los bancos con cargo a la Fed. Alemania hizo lo propio con el aval del Bundesbank.

De ahí vienen las palabras conciliadoras de Alemania, Draghi… Toca llevarse bien, barajar, intentar contener a los mercados y a la vez ir haciendo reformas, a ver si salimos con bien de esta.

Suena razonable, pero la Eurozona ha demostrado ser una jaula de grillos en la que no hay manera de mantener un discurso homogéneo. Tiene tela que Draghi sea la persona que más convulsiona la deuda, cuando debería ser al contrario.

Pero, salvo que alguien me diga lo contrario, yo diría que no hay dinero comunitario para rescatar a España y menos a Italia. No sólo somos nosotros los que no tenemos acceso al mercado, es que el mercado no está para fiestas pánicas. Merkel y Draghi parecen haberse dado cuenta hace poco. Y, como por lo visto el BCE no puede darnos el chute de anestesia preciso, estamos condenados a entendernos. 

Autor

Manuel L. Torrents

Periodista especializado en mercados y economía, algo que me parecía impensable en la Universidad. He trabajado en El Economista, FondosWeb, Mi Cartera, El Confidencial; he sido fundador y acabé dirigiendo Negocio & Estilo de Vida, y colaboré en distintos medios durante mi vida profesional. Estoy desde la gestación de Vozpópuli, donde desarrollo funciones de subdirector. Creo que la prensa es un supervisor democrático insustituible, por lo que me gustaría ver editores limpios, que se preocupen por la profesión y la defiendan.

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Top 3 Comentarios más votados

  • #4 John_Locke

    Cuando Alemania tenía problemas, pero no el de la inflación, y necesitaba...

  • #3 CardCisneros

    Pues muy bien traido el tema, Sr Torrents. ¿Para qué vamos a estar...

  • #1 victorf

    You are absolutely right .como Draghi nos lee(bueno,uno de alli) se lo digo en...