jueves 24 de abril de 2014

Desconfíen siempre del Gobierno

Terror en el hipermercado, horror en el ultramarinos

Rubén Manso (08-08-2012)
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Sánchez Gordillo ha aparecido y nadie sabe como ha sido. Esta es la nueva letra del viejo éxito de Alaska. Un alcalde y diputado autonómico de IU, amparado en su inmunidad y con un megáfono como arma, asalta supermercados en nombre de los pobres, mientras esa lumbrera del Derecho que es el titulado en Salud Pública por la Universidad de La Habana, don Gaspar Llamazares, hace una interpretación ad hoc del hurto famélico del Código Penal, para justificar la acción. Y lo que es peor: amenaza el alcalde de Marinaleda con dejar desabastecida a toda Andalucía, porque esta es la consecuencia lógica de su amenaza de seguir atracando tiendas de alimentos.

La religión comunista y su universo de súper héroes

A lo mejor convendría aclarar algunas cosas, si es que la religión comunista que profesan los atracantes les permite ver algo con la luz de la razón: el hurto famélico lo tiene que practicar el propio interesado. Por otro lado, llevarse más de mil kilos en alimentos en una sola de las superficies agredidas no es una cosa menor. Si quieren hacer caridad, lo que es muy loable, que la hagan con sus propios medios, pero no con los ajenos. Si terminan por institucionalizar este tipo de actuaciones, cosa nada difícil, puesto que mucho me temo que no tendrán consecuencias legales, se habrán convertido en una agencia más del aparato estatal. Aparato que les defenderá de la respuesta del agredido, y permitirá el expolio de los presuntos ricos en favor de los presuntos pobres. Todo ello muy socialdemócrata. Al fin y al cabo, el señor Sánchez Gordillo, desde hace treinta y tres años alcalde, es una parte del aparato que no ha permitido a Andalucía recortar las diferencias relativas respecto del resto de España, y parece estar empeñado en que así sigan siendo las cosas. Le va en ello el estilo de vida autosatisfecho que le hace creerse mejor que los demás y meterse, según sus propias palabras, en el grupo de Marx, el gorrón de Engels; Ghandi, cuyo estilo de vida pobre costaba una fortuna, según Nehru; Lenin, el intelectual asesino; el Che, el niño bonito que un día se aburrió de jugar al polo con la buena sociedad de Buenos Aires, o el mismísimo Cristo, el único de todos ellos que sólo derramó su propia sangre. Está claro que el alcalde no necesita abuela, pero, puestos a mezclar figuras señeras y dispares, le ha faltado Curro Jiménez para completar su universo de súper héroes.

Deportes sin prima de riesgo

Sin embargo, lo mejor del asalto a las tiendas son las fechas escogidas. No cabe duda de que en octubre nadie haría tanto caso a la noticia como en este agosto, despoblado de noticias que ni los Juegos Olímpicos consiguen llenar, por lo menos en lo que a la actuación española se refiere. El alcalde nos ha traído, no cabe duda, en la mejor tradición griega, una nueva categoría olímpica con la que pretende elevar a Andalucía a lo más alto del podio y que  amenaza con convertir en el deporte de moda del próximo otoño. En ese momento, cuando peor se pongan las cosas para el Gobierno, que tendrá que cerrar por fin las condiciones de la ayuda exterior y los ajustes necesarios en el interior, el noble deporte del triatlón, modalidad supermercantil -llenado de carro, carrera por el pasillo y salto de la caja- será un magnífico ejemplo para todos aquellos que ven en España el culmen de la cultura griega y un país sin remedio.

El verdadero problema de esta izquierda de países ricos es que cree, como los niños mimados de las clases acomodadas, que la riqueza es un camino de ida sin vuelta posible y que nada hay que hacer para mantenerla. En todo caso, basta con patalear y exigir. Nada más. No razonan que realmente todos los días nos levantamos pobres y que, para que el supermercardo abra y esté abastecido, un grupo de personas se han levantado bien temprano con la esperanza de que nadie va a venir a practicar una nueva versión de "vamos a tomar el vermú" y hacemos un "simpa".

Autor

Rubén Manso

Para la mayoría de los españoles mi itinerario profesional sólo demuestra que he perdido la cordura. Comencé mi actividad en la Administración  Pública (Banco de España), continué como empleado por cuenta ajena (dedicado a la banca y la gestión de activos) y he terminado dirigiendo mi propio despacho profesional (básicamente sobre regulación financiera) y siempre al fondo, como una dedicación menor en horas y mayor en pasión: la Universidad. No sé si es que no me gustan los jefes o es que creo que yo soy el mejor jefe del mundo. En cualquier caso, me he elegido para dirigir mi vida profesional mientras la otra la dirige mi mujer. Pero es que ella, sin lugar a dudas, es la mejor jefa del mundo.

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Top 3 Comentarios más votados

  • #1 ming

    Sancho Gracia ha muerto. Y Sánchez Gordillo sólo es un postulante a Curro...

  • #19 kj26

    Lo mas preocupante de esta noticia es la facilidad con que se tergiversa...

  • #8 Jospeir

    La mayoría de los comentaristas solo hacen que criticarle y ponerle "guapo" y,...