De cara - 10.08.2012

Ni a Mou le gusta el Bernabéu ni a Dani Alves la paz

El impacto de los Juegos, el poco peso que el fútbol y su pretemporada está teniendo todavía en la atención mediática, ha hecho pasar más o menos de largo el nuevo tirón de orejas de Mourinho al público del Madrid. No le gusta esa hinchada, no quiere disimularlo. Y tira dardos a la que puede a ver si así se da por aludida y cambia. Quizás demasiado pseudomadridista en sus gradas, tipos que exigen y no se entusiasman al dictado. Recién concluida la aplastante victoria blanca de su equipo al Milan (5-1) en el mítico Yankee Stadium de Nueva York, el técnico blanco volvió a la carga con su vieja cruzada. En la fascinación por el aficionado ajeno iba incluido el reproche hacia el propio: "Si tuviese este tipo de afición, con este entusiasmo en el Bernabéu, no perdíamos un partido. Aquí los aficionados son fantásticos, disfrutan, apoyan, reaccionan a las grandes jugadas. Es lo que realmente me gusta".

Lo cierto es que el madridismo, un sentimiento centenario, una forma concreta de entender y vivir el fútbol, encaja sin inmutarse los comentarios de su nuevo mesías. No se da por ofendido porque a su entrenador no le satisfaga su forma de comportarse en los partidos, porque le guste más siempre lo que ve fuera. Los madridistas digieren como si nada cada vez que su técnico les afea en público. "Mourinho tiene razón", pregonan incluso algunos, como si en el fondo el luso no se refiriera a ellos sino a un enemigo.

Más allá de esa pulla ya clásica al Bernabéu, a Mourinho se le percibe estos días más conciliador. Sin ganas de pelea con los rivales. En una entrevista a Fox Sports hasta reconoció al fin su mala conducta en su ya lejana agresión a Tito Vilanova: "Lo que hice no lo debería haber hecho. Obviamente no. El que falló ahí fui yo". Y fue entonces el rival el que prefirió no aceptar la mano tendida. "El arrepentimiento de Mourinho por lo del dedo llega tarde", dijo Dani Alves, precisamente el barcelonista que menos lecciones de urbanidad puede dar. Una desafortunada frase en falso (no conseguirá revivir, todavía, el fuego de la rivalidad), que da una pista sobre lo que puede ser esta temporada en el Camp Nou. Guardiola tenía más o menos sujetas las salidas de tono de su vestuario. Lo mismo llega ahora una era de irresponsable y nociva barra libre.

Autor

José Miguélez

Voy en dirección contraria por el periodismo deportivo desde finales de los ochenta. O antes, porque ya en el colegio miraba, sentía, preguntaba, discutía, provocaba y sospechaba. Y así seguí allá donde estuve: EFE, Ya, Onda Madrid, El País, Cope, Marca, Público, ABC Punto Radio, Sportyou… Huyo a la carrera de las posiciones de conveniencia y soy muy dado a pensar mal. Analizo comportamientos no la bandera de quien los tiene. Me quejo mucho y desconfío, sí, pero siempre (o eso intento) con honestidad, coherencia y de cara. Tengo un gusto concreto y mi propia subjetividad.

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