lunes 22 de septiembre de 2014

De cara

La paciencia era un embuste

José Miguélez (20-08-2012)
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El Atlético se puso a echar arena sobre su último pecado institucional y el personal le aceptó a la primera y sin rechistar la maniobra de distracción. Algunos, habituados a que les marquen la agenda, prolongaron el mensaje de paciencia con el que el club trató de camuflar su torpeza y colaboraron sumisamente a la confusión ambiental. Perdió trascendencia que Óliver Torres, el refresco del verano, no fue inscrito para jugar en Europa, no por prudencia, sino porque oficialmente no consta como canterano del Atlético. Lleva desde los 13 años con la rojiblanca puesta, pero, cosas del club, su recorrido no figura, es clandestino. Y así la UEFA no se lo permite. Descubierto el error, todo fue luego, como propagó interesadamente Simeone, debatir sobre la conveniencia de cuidar a Óliver, no tener prisa, retenerlo en el filial. De decir amén, en suma.

Pero llegada la hora de la verdad, sin bajas en esa zona y sin competición oficial en el filial (sería el colmo que el primer equipo condicionara su existencia al calendario del B y no al revés), el Cholo se llevó al chico de oro, 17 años y un talento sideral, al estreno en el Ciutat de Valencia. Tardó más de la cuenta, pero al final el técnico se desmintió a sí mismo, o a su teatro, y arrojó al chaval sobre el campo para demostrar que es, de largo, el mejor centrocampista creativo del equipo. Ni paciencia ni gaitas, está para jugar y jugará. Otra cosa es tener que proteger de su chapuza al club con la boca.

Un día antes, Fabrice, más niño aún, 16 años y 98 días, la armó en la Liga BBVA. Se convirtió en el goleador más joven en la historia campeonato. Como Málaga discute estos días por sus deudas y su supervivencia, no de si a los chavales hay que soltarlos o frenarlos, Pellegrini actuó con naturalidad. Y lo echó al campo sin atender al DNI. ¿Si uno es bueno, para qué esperar?

Fabrice es camerunés, claro, así que su irrupción se miró con más entusiasmo que recelo. Si fuera español... La Roja tiene éxito también en diminutivo, triunfa y gusta en categorías inferiores, pero a sus chicos se les recomienda calma, ya tendrán tiempo. En Argentina actúan con más prisa y necesidad, arrancan futbolistas más que los forman, y la Liga BBVA los importa igualmente, no miran en esos casos las fechas de nacimiento. Pero con los suyos...

El Barcelona enseñó hace tiempo el camino para perder el miedo. Guardiola lo hizo por convicción, nunca obligado. Y con el mayor presupuesto del mercado (o el segundo) alternó sin complejos los fichajes con los ascensos del filial. Ocho de sus titulares fueron a veces de La Masia, sin contar los hijos pródigos. A los demás equipos les cuesta. Pero la crisis económica, que golpea también al fútbol, va a tener su perfil bueno. Porque va a empujar a los clubes, a sus entrenadores, a mirar hacia abajo sin remedio. También a Simeone. Aunque le convenga decir otra cosa. Sus hechos hablan más que sus palabras. Óliver no puede esperar. Ni el Atlético.

 

Autor

José Miguélez

Voy en dirección contraria por el periodismo deportivo desde finales de los ochenta. O antes, porque ya en el colegio miraba, sentía, preguntaba, discutía, provocaba y sospechaba. Y así seguí allá donde estuve: EFE, Ya, Onda Madrid, El País, Cope, Marca, Público, ABC Punto Radio, Sportyou… Huyo a la carrera de las posiciones de conveniencia y soy muy dado a pensar mal. Analizo comportamientos no la bandera de quien los tiene. Me quejo mucho y desconfío, sí, pero siempre (o eso intento) con honestidad, coherencia y de cara. Tengo un gusto concreto y mi propia subjetividad.

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