viernes 25 de abril de 2014

No es peligroso asomarse al Exterior

¿Es acertada la política antiterrorista del Gobierno?

José Antonio Yturriaga (11-09-2012)
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Las vacilaciones en la puesta en práctica de la política antiterrorista del PP han llevado a más de uno a cuestionar si el Gobierno tiene una política propia al respecto, o si se limita a seguir la heredada de su predecesor.

Política antiterrorista del Gobierno

Las dudas se iniciaron hace un año cuando –tras anunciar ETA el cese definitivo de su actividad armada- Mariano Rajoy, a la sazón en la oposición, sorprendió a todo el mundo al declarar que tal anuncio se había producido sin ningún tipo de concesión política. Semejante afirmación no se ajustaba lamentablemente a la realidad, como lo demostró la legalización de Sortu, conseguida al alimón por el Gobierno de Rodríguez Zapatero y el Tribunal Constitucional.

La política penitenciaria ha seguido el curso favorable a los reclusos etarras trazado por el PSOE y ha culminado con la accesión al tercer grado del notorio asesino Uribetxeberría y la consiguiente libertad condicional concedida “contra lege” por el Juez Central de Vigilancia Penitenciaria. El demoledor recurso de la Fiscalía ha dejado al aire las vergüenzas del Gobierno, y las desafortunadas declaraciones del Ministro del Interior han mostrado las incoherencias de los dirigentes del PP, que –en vez de hacer autocrítica y corregir su error- han matado al mensajero y descalificado a los críticos.

El Gobierno ha puesto, por otra parte, sordina a su política militante contra la trinidad batasuna, una en esencia etarra y trina en su personación política: Bildu, Amaiur y Sortu. Los jueces integrantes de la mayoría del TC -que blanquearon democráticamente a los herederos universales de ETA- trataron de salvar su mala conciencia, dejando en su sentencia del pasado 20 de Junio la puerta abierta a una posible impugnación “a posteriori” de la legalidad de Sortu, cuando, “de conformidad con lo previsto en la Ley Orgánica de Partidos Políticos, concurra una causa legal para ello”. El Tribunal ofreció “verbatim” un catálogo de supuestos que pueden servir de base para la ilegalización del partido seudo-etarra por la autoridad judicial competente.

No es una enumeración exhaustiva, pero sí suficientemente amplia: 1) equiparación de la violencia terrorista con la coacción legítima de las fuerzas de seguridad del Estado, 2) equidistancia entre el Estado y el terror, sin establecer diferencias de cualidad entre el poder público y una banda criminal; 3) cuestionamiento del deber de la policía de perseguir a los responsables de la violencia terrorista; 4) justificación implícita del terrorismo; 5) colocación en un mismo plano del sufrimiento de las víctimas del terrorismo y del “eventual efecto aflictivo asociado al cumplimiento de las penas” impuestas a sus responsables; 6) actuaciones tendentes a legitimar el terrorismo como medio necesario para conseguir objetivos políticos a través de la presión política y social, o “exculpando o minimizando su significado y la violación de derechos fundamentales que comporta”; 7) ensalzamiento de los autores de actos terroristas o su presentación como víctimas o héroes, “teniendo especial alcance cuando se realicen por quienes, estando en posiciones institucionales, las autoricen o toleren”;8) realización de actos públicos que entrañen descrédito, menosprecio o humillación de las víctimas del terrorismo o de sus familiares; 9) incitación al incumplimiento de las leyes para favorecer las actividades terroristas; 10) actuaciones que contribuyan al sostenimiento económico de una organización terrorista.

Posible ilegalización de Bildu/Sortu

Cualquier observador objetivo podrá fácilmente comprobar cómo las diversas reencarnaciones de ETA-Batasuna han realizado algunas –si no todas- de las acciones mencionadas en este decálogo. Pese a ello, no parece que el Ministerio del Interior haya alentado a las fuerzas de seguridad a que recaben las pruebas necesarias para instar ante los tribunales la ilegalización de los partidos políticos surgidos del entramado etarra. Es cierto que lograrlo no resulta tarea fácil dada la actitud excesivamente garantista , voluntarista y tolerante del TC, pero en esta ocasión el propio Tribunal ha facilitado pistas y marcado una hoja de ruta a seguir. El Gobierno debe intentar la ilegalización de Bildu y Cia y, de esta manera, ejercer presión sobre unas organizaciones, que cada día actúan con mayor desenvoltura antidemocrática y absoluta impunidad.

Al Gobierno le falta voluntad política, pues siente que va contra corriente en un momento en que la sociedad vasca ansía lograr como sea la “normalidad” política, aunque sea a base de incurrir en el olvido y en el auto-engaño. Aunque la situación ha mejorado considerablemente desde el cese de la actividad armada de ETA –pese a su amenazante presencia y a su negativa a entregar las armas-, aún queda un largo camino para conseguir la deseada normalidad, especialmente para la población no nacionalista.

Normalización” del País Vasco

Durante los años de plomo, parte de la sociedad vasca no estuvo a la altura de las circunstancias y dio a ETA apoyo explícito o implícito-, pues - como en la Alemania de Hítler - fingió ignorar lo que ocurría y toleró la “limpieza política” de miles de ciudadanos vascos que tuvieron que exiliarse, con indiferencia, cuando no con complicidad –“algo habrán hecho” era el latiguillo infamante y justificador-. No ha desaparecido el temor a ejercer la libertad de expresión, especialmente en los pueblos más pequeños dominados por el nacionalismo. ETA no ha sido completamente derrotada y sus herederos están a punto de lograr por medios pacíficos lo que no consiguieron con la violencia armada. La izquierda abertzale sólo ha aceptado las formas de la democracia, pero sigue sin ser demócrata y parece dispuesta a dinamitar el sistema desde dentro. Una prueba la ha dado la Concejal de Cultura (¿?) de Bildu en el Ayuntamiento de San Sebastián, Nerea Txapartegi, cuando se opuso a una declaración institucional de condena por las pintadas en que ediles del PP y del PSE figuraban como dianas, comentando que si populares y socialistas recibieron amenazas ,“por algo será”.

Euskadi ha logrado mayor grado de auto-gobierno que cualquier Estado federado, incluido el mítico Québec

Los nacionalistas del PNV - que se han adjudicado el derecho a establecer quién es y quién no es vasco - tienen que dejar de manipular la Historia, tratando de recrear un Estado euskaldún que nunca existió, y elegir entre la imposición de principios identitarios excluyentes y la apuesta por la independencia, o entre la integración de todos los vascos en Euskadi y de Euskadi en España. Según la última encuesta de Sigma-Dos, sólo 23.3% de la población es partidaria de la independencia del País Vasco, mientras que 31.7% prefiere mantener el actual régimen autonómico, y 36.5% propugna aumentar el nivel de autonomía. Aquí se produce una contradicción entre los dos grupos partidarios de permanecer en España, y cabe preguntar a la minoría mayoritaria:.¿Qué nuevas competencias desea que se transfieran al Gobierno vasco: las aduanas, la política exterior, la defensa, la jefatura del Estado…?. Euskadi ha logrado mayor grado de auto-gobierno que cualquier Estado federado, incluido el mítico Québec. El PP es el único partido que apoya plenamente el actual régimen y  - como ha señalado Cayetano González - Rajoy debe abandonar cuanto antes la senda de la política antiterrorista socialista y recuperar sus señas de identidad. Puede que con ello pierda votos y puede que no, aunque yo me inclino por la segunda hipótesis. Aparte de tratarse de una cuestión de coherencia ideológica y de respeto a los compromisos asumidos con las víctimas del terrorismo, algún partido tendrá que recoger los votos de ese 31.7% de constitucionalistas, que se han sentido traicionados por el entreguismo del PSE al nacionalismo. En cualquier caso, la dignidad es más importante que los votos.

Autor

José Antonio Yturriaga

Frente a la opinión de Jardiel Poncela, el mundo globalizado que nos ha tocado vivir nos impone el asomarnos al exterior, mal que nos pese. Tras 43 años de práctica diplomática –entre otras como Embajador en Irak, Irlanda y Rusia, y Representante Permanente ante la ONU en Viena-, quiero poner mi experiencia a vuestra disposición para comentar algunas peripecias internacionales que puedan ser de interés.

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Top 3 Comentarios más votados

  • #4 Tony

    Correcto análisis del problema en Vascongadas(cuando hablo español llamo a...