jueves 24 de abril de 2014

De cara

Cristiano y la guerra fría

José Miguélez (14-09-2012)
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Cristiano midió mal. Hace doce días se echó el mundo encima un poco más. No tenían sujeción sus lloros, es evidente. Y los que le consolaron o justificaron en sus pucheritos anteriores esta vez le dejaron solo. La propaganda no le arropó. Justo al revés, contribuyó a empeorar su imagen y desnudar su falta de argumentos. Así que la semana que escogió el portugués para reivindicarse, vacía de partidos, se convirtió en un linchamiento sin salida y una pérdida absoluta de reputación. Por eso ha dado un ligero paso atrás, un me han entendido mal. Ha cedido en busca de la reconquista de su lastimada imagen. Pero no se ha rendido. Casi al contrario, pese al maquillaje, ha multiplicado su indignación. Ésta se la guarda. 

No a los compañeros, que se han puesto visiblemente a su lado. Algunos, como Arbeloa, desde el primer día. Otros más tarde, ayer en la hora del reencuentro, como Casillas y Xabi. Sonó excesiva la proclamación de algunos en perjuicio de Iker, a favor de la candidatura de Cristiano al Balón de Oro. Una especie de ‘vale, no te enfades, el espejo dice que el más guapo del mundo eres tú’ que suena a impostado. A políticamente correcto, a caricia bienintencionada con el compañero herido. Pero de alguna manera han reafirmado la estampa de caprichoso y mimoso que lleva Cristiano a la espalda. Y lo de culpar a la prensa del tema, versión deslizada con insistencia por el vestuario, no se sostiene. Fue Cristiano quien buscó intencionadamente los micrófonos y las cámaras, sabía el lío que quería formar.

El caso es que Cristiano se dejó ver sonriente ayer en su primer entrenamiento de vuelta. También Mourinho, que aún no se ha pronunciado públicamente al respecto, hizo porque las carantoñas con su paisano se vieran, regaló escenas divertidas junto a él. Todos sus compañeros se aplicaron en posar ante los medios para la reconciliación. Como si la tristeza fuera un invento o estuviera superada.

Queda por ver si la afición se ha tragado la capa de maquillaje. Si el martes, cuando Cristiano salte al césped, la hinchada le va a besar o a reprender. Hace un rato parecía harta, pero el fútbol es muy cambiante. Y queda por ver sobre todo cuándo Cristiano decide retomar su enfado y pasar factura a todos los que ahora le han hecho doblar la rodilla y retroceder. Con Florentino sigue frío. Y también lo escenificó ayer ante la cámara. A este ajedrez le queda mucha partida.    

Autor

José Miguélez

Voy en dirección contraria por el periodismo deportivo desde finales de los ochenta. O antes, porque ya en el colegio miraba, sentía, preguntaba, discutía, provocaba y sospechaba. Y así seguí allá donde estuve: EFE, Ya, Onda Madrid, El País, Cope, Marca, Público, ABC Punto Radio, Sportyou… Huyo a la carrera de las posiciones de conveniencia y soy muy dado a pensar mal. Analizo comportamientos no la bandera de quien los tiene. Me quejo mucho y desconfío, sí, pero siempre (o eso intento) con honestidad, coherencia y de cara. Tengo un gusto concreto y mi propia subjetividad.

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