jueves 24 de julio de 2014

No es peligroso asomarse al Exterior

La hora de la verdad en Cataluña

José Antonio Yturriaga (18-09-2012)
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Lo ocurridos estos últimos días en Barcelona ha sido sumamente grave. La manifestación de cientos de miles de ciudadanos bajo el lema “Cataluña, nuevo Estado de Europa” ha evidenciado la apuesta de los nacionalistas por la secesión de España.

Manifestación indepndentista cono motivo de la Diada

Mecido por la marea multitudinaria, Artur Mas ha salido del armario y revelado a destiempo sus propósitos independentistas. Se ha subido a la cresta de la ola  y se ha visto desbordado por la misma, como ha mostrado con sus declaraciones: 1) El clamor ha sido muy claro: una nación, para progresar, pide necesariamente un Estado; 2) el pacto fiscal es el primer objetivo hacia la “transición nacional”, que enfila el rumbo hacia la independencia, porque la voluntad de soberanía fiscal se vincula a la creación de un Estado independiente; 3) si no hay acuerdo sobre el pacto fiscal, el camino de Cataluña para la liberación quedará abierto y, aun logrando el acuerdo, no se detendrá la espiral soberanista;  4) Cataluña necesita un Estado porque España la está explotando y permanece sorda a sus reivindicaciones; 5) no ha sido posible transformar el Estado español para que fuera el nuestro; 6)  nunca como ahora ha estado Cataluña tan cerca de su aspiración de plenitud nacional…

Entre la muchedumbre de un cuarto a medio millón de ciudadanos había independentistas, nacionalistas partidarios de la soberanía fiscal e “indignados” de diversa índole, en una manifestación financiada con los impuestos de los contribuyentes, que recordaba las concentraciones de los sindicatos verticales del franquismo Mas no estuvo de cuerpo presente por mor institucional  y sólo se adhirió a ella  en espíritu, pero  sí participaron 11 Consejeros de su Gobierno y su  nº 2 , Josep Durán, quien –pese a considerar incompatible defender a la vez el pacto fiscal y la independencia- no quiso perderse la foto con un par de muletas. También acudieron la plana mayor de ERC e IU y destacadas personalidades del PSC, así como el Presidente del Barça Rossell. Aunque fuera significativa y demostrativa del estado de ánimo de una parte de la población, no ha reflejado suficientemente la voluntad del pueblo catalán, que se muestra a través de las urnas y, hasta ahora, el resultado de las mismas ha dejado en minoría a los secesionistas. Una manifestación no es una medida institucionalmente homologada para la expresión de la voluntad popular en un país democrático.

Posible adelanto de las elecciones autonómicas

La situación podría variar si el electorado de CIU diera un giro de 180 grados a su posición tradicional. Los españoles creen que los políticos constituyen el tercer problema de la Nación y la clase política catalana ha alcanzado el liderazgo en esta  clasificación. El independentismo catalán no es un movimiento ciudadano espontáneo, sino que ha sido creado y dirigido por la casta política en beneficio propio.  No surge de la opinión pública, sino que se impone a ella. La independencia nunca ha sido objetivo del nacionalismo, que la ha utilizado como espantajo para obtener concesiones del Gobierno central. Mas, sin embargo,  parece dispuesto a conseguir la secesión de España por la vía de los hechos, violando la Constitución y el Estatuto e  incumpliendo la ética política, pues un gobernante no puede servirse del poder para subvertir el sistema jurídico que lo legitima. Si no está de acuerdo con él, debe abandonar el Gobierno y  tratar de modificar democráticamente desde fuera el orden constitucional.

Jugando a aprendiz de brujo, el Presidente de la “Generalitat” ha desencadenado una fuerza independentista que ha escapado a su control, pues el monstruo ha adquirido vida propia y puede causar daños no previstos por Mas-Frankestein. Ahora –estima Carlos Herrera-  tiene que contentar a una masa alentada por él y sus secuaces, y no cuenta con instrumentos para ello, por lo que deberá confesar a su pueblo que no se puede declarar la independencia y pretender que todo siga igual. Ha llegado la hora de la verdad. Si –como es de esperar- Rajoy no cede al chantaje y rechaza el pacto fiscal, Mas deberá disolver el Parlamento, adelantar las elecciones autonómicas y presentarse a ellas con una clara propuesta en pro de la independencia, advirtiendo al electorado de las eventuales consecuencias de la misma para que pueda expresar su opinión con pleno conocimiento de causa. Como ha declarado el portavoz de la Comisión Europea, Oliver Bailly, en caso de secesión de un Estado miembro de la UE, el nuevo Estado dejará automáticamente de formar parte de la Unión y tendrá que negociar su adhesión con Bruselas y con los 27 socios. La admisión requerirá la unanimidad y -como ha advertido García Margallo- la decisión de la UE no será la misma si se trata de una secesión unilateral o consecuencia de un acuerdo. Tras su independencia, Cataluña dejaría de ser miembro de la UE, saldría del mercado común y del euro, y perdería el paraguas del BCE. Incluso –en un plano anecdótico- el Barça dejaría de jugar en la Liga española.

Consecuencias de una eventual independencia de Cataluña

Resulta paradójico que se aliente el movimiento separatista cuando la “Generalitat” ha solicitado al Gobierno español un préstamo de €5.000 millones para abonar parte de su enorme deuda, y que ésta haya sido rebajada al nivel de bono-basura por Standard & Poor’s por el desafío político lanzado por Mas. Según la agencia, Cataluña muestra una posición de liquidez deteriorada y  depende del apoyo del Gobierno central para el pago de una deuda de €5.200 millones en 2012 y de 8.800 en 2013, habiendo llegado al límite  de su capacidad de refinanciación. El pacto fiscal podría afectar la necesaria coordinación entre la administración regional y la central, y perjudicar la lucha contra el déficit, pues –si Cataluña consiguiera incrementar su participación en los ingresos- sus beneficios irían en detrimento de otras regiones, por lo que la pretensión de Cataluña es políticamente delicada y difícil de llevar a cabo en el actual contexto económico de España. La secesión, implicaría –en opinión de Arcadi Espada- la “incineración del proyecto europeo de Cataluña”. La quema de banderas de la UE por energúmenos encapuchados es una muestra de la vocación europea de los independentistas. Rajoy debe mostrarse firme ante la extorsión y rechazar un pacto fiscal que supondría un paso hacia la independencia, pues tiene para ello sobrados motivos jurídicos, políticos, económicos, éticos y de sentido común.

Según Ruiz-Gallardón, España admira a Cataluña y sin ella no se entiende a sí misma. Los españoles aprecian la laboriosidad, el carácter emprendedor y la apertura de espíritu del pueblo catalán, pero este sentimiento se va diluyendo ante los excesos del nacionalismo. En las elecciones los partidos deberán adoptar una postura clara e inequívoca. CDC y UDC habrán de despejar su ambigüedad, al igual que PSC y PSOE, en gran medida responsables de la situación actual. Puede que hubiera sorpresas, pues estimo que la mayoría del pueblo catalán no comparte el empeño independentista de su casta política. De no ser tal el caso,  habría que resignarse a la secesión -pese a que la Constitución reconozca “la indisoluble unidad de la Nación española”- , porque no se podría forzar al pueblo catalán a que conviva con los demás pueblos de España, aunque la norma suprema encomiende a las Fuerzas Armadas la garantía de la integridad territorial de la Nación. Antes habría que realizar una consulta en España, porque “la soberanía nacional reside en el pueblo español”. Según José Domingo, ha llegado la hora de lograr grandes acuerdos entre todos los partidos en materia económica y de estructuración territorial, y de articular un movimiento cívico unitario que sostenga que lo más conveniente para Cataluña es permanecer integrada en España.  Como ha afirmado Jesús Cacho, Cataluña no necesita más autogobierno, sino más democracia.

Autor

José Antonio Yturriaga

Frente a la opinión de Jardiel Poncela, el mundo globalizado que nos ha tocado vivir nos impone el asomarnos al exterior, mal que nos pese. Tras 43 años de práctica diplomática –entre otras como Embajador en Irak, Irlanda y Rusia, y Representante Permanente ante la ONU en Viena-, quiero poner mi experiencia a vuestra disposición para comentar algunas peripecias internacionales que puedan ser de interés.

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Top 3 Comentarios más votados

  • #7 Manchego

    La frase que cita de Ruiz-Gallardón, "España admira a Cataluña y sin ella no...

  • #2 PEPA

    España tiene que darse más a respetar. Eliminación de todas las Comunidades...

  • #12 courbet

    Y que hay del riesgo moral en el que incurren tradicionalmente las CCAA...