domingo 21 de septiembre de 2014

Psiconomía

Europa apaga el incendio equivocado

Javier Ruiz (10-12-2011)
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La Unión Europea vuelve a asegurar que ha apagado el fuego de la crisis financiera. Con otro acuerdo definitivo (el cuarto en cuatro meses) obligará a los gobiernos que quieran estar en el núcleo duro del euro a eliminar sus déficits y a someter a juicio de la Comisión sus presupuestos. Teóricamente, se evita así el gran problema del que todo el mundo habla: el de la deuda pública. No se ha dicho ni hecho nada del otro problema cuatro veces mayor y del que nadie quiere hablar: el de la deuda privada.

Según las cifras del Banco de España (recopiladas por el economista Juan Laborda) nuestra deuda se reparte así: por cada cien euros de deudas pendientes de pago en nuestro país, casi 20 pertenecen al Estado y más de 80 corresponden a préstamos a las sociedades financieras, a las empresas y a los hogares hasta multiplicar por cinco el tamaño del PIB español. Sin porcentajes, eso significa que casi 3,5 billones de euros son deudas a las que deben de hacer frente bancos, empresas y familias. 

Lo pactado despeja el horizonte de largo plazo e impone disciplina fiscal en los presupuestos nacionales bajo la amenaza de sanciones, pero no resuelve lo urgente de la crisis actual. Así pues, la Comisión Europea parece haber apagado el menor de los dos incendios económicos pendientes (el de la deuda pública) mientras sigue en llamas el otro frente (el endeudamiento privado).

Esas deudas privadas son las que han ido creciendo bajo la permisividad de los poderes políticos y los reguladores. En 1996 las deudas privadas apenas representaban el 65% del tamaño de la economía (frente al 326% a día de hoy). La tolerancia del Banco de España y de los distintos gobiernos permitieron a las entidades financieras y empresas “apalancarse” como se dice en argot financiero (“entramprarse” en castellano). Se abrió el grifo del crédito hipotecario y el país entero se lanzó a pedir prestado para aprovechar la expectativa de mayores beneficios. Como siempre, una mano ganadora llevó a otra apuesta y luego a otra. Cuando llegó la crisis en el año 2008, la deuda de bancos y empresas cuadruplicaba el tamaño de la economía española. Si se observa el gráfico, se aprecia quién infló su endeudamiento y quien no: la curva azul (la de las administraciones públicas a las que ahora se pone bajo vigilancia) no despega como sugieren nuestros responsables que, al tiempo que atornillan los servicios públicos, han permitido a ciertas entidades financieras y empresas lanzarse a la locura del endeudamiento. 

Para la próxima entrega, cómo se soluciona esto. Como avance, prepárense para una laaaarga crisis.
 

Autor

Javier Ruiz

Javier Ruiz (Valencia, 1973) ha sido analista económico para Merrill Lynch en Nueva York y ha desarrollado su carrera periodística en las redacciones de la Cadena COPE, el diaro El Mundo y la Cadena SER antes de incorporarse como subdirector de informativos a CUATRO.
Periodista... pese a todo.

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