jueves 31 de julio de 2014

Macro Matters

El síndrome de 1873 y la depresión "clásica" española

Luis Riestra (05-03-2012)
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La semana pasada mientras tratábamos el tema de las expectativas económicas de nuestro país vimos ejemplos sobre la duración “normal” de una recesión, que tienen en la siguiente tabla. Entonces dijimos que esas medias cíclicas de Estados Unidos tenían el riesgo de no ser representativas de nuestra situación; también señalamos que había un caso concreto que se adaptaba bastante bien a nuestra situación y que se conoce en Economía como la Larga Depresión, de la que hablamos en su momento (enlace a paper) alertando de sus peligros sin mucho éxito, por lo visto.

 

La Larga Depresión comenzó, según nos dice la Oficina Nacional de Investigación Económica americana, en octubre de 1.873 con un primer ajuste cíclico que supuso una recesión de 65 meses seguida de una expansión de 34 meses, tras ello vino un segundo ajuste cíclico de 38 meses en recesión con una expansión de 36 meses, luego los parámetros cíclicos se aproximaron a “la normal”. Aquello generó una Deflación de más de veinte años. Hoy podemos decir que la Economía Global ha superado ese primer ajuste y estamos en el segundo; a pesar de los enormes riesgos presentes, en líneas generales se va superando la prueba (salvo casos patéticos como el nuestro) con una mejor gestión de la Crisis que en 1873.

Una Depresión “Clásica”: denominación que se aplica a las que ocurrían en tiempos de los Economistas Clásicos y surge de los debates de Keynes contra el Establishment político hacia la década de 1.930. Tiene una connotación peyorativa de mal gusto, usada como arma arrojadiza por economistas políticos con ínfulas de racionalidad. Lo cierto es que en 1.873 ni siquiera existía la Macroeconomía como rama de la Ciencia Económica y, lanzar ese término en el debate, es como decir que quien hoy aplique tratamientos médicos del XIX hace una terapia “clásica”.

Viejos debates aparte, lo que interesa es que entonces se vivió esa crisis bajo el Patrón Oro y los gobiernos se limitaron a capear la debacle fiscal ajustándose a los ingresos, pero sin hacer mayores reformas del Sistema atacando las causas de la Crisis ni facilitando nuevas oportunidades de crecimiento. Y aquí es donde empiezan las similitudes con nuestra patética forma de hacer las cosas, ese enfoque ideologizado de evadirse  debatiendo los problemas económicos, tan extemporáneo que ni es Clásico, ni Keynesiano ni nada parecido; es simplemente caprichoso e infantil.

El Euro y el Patrón Oro: en 1.873 España tenía soberanía monetaria (moneda propia) pero sometida a la disciplina de un patrón metalista de emisión de moneda dentro de La Unión Monetaria Latina (1865-1927, España desde 1868), que en una analogía un poco simplista podríamos llamar Patrón Euro-Oro; entonces a nadie destacable se le ocurrió hablar de Latin Bonds. El ajuste por el déficit sistémico de financiación se hacía vía ajuste fiscal o proteccionismo, hoy toca otra terapia. Entonces no se podían hacer las “cosucas” que hace Draghi (ver enlace) y que también echamos en falta al menos en 2.010 (ver enlace) ¿Síndrome de Casandra? La única ventaja de que hoy se hagan las cosas tan mal es que la predicción de los resultados llega a ser sorprendentemente fácil.

El Ciclo Largo: tiene cuatro fases y la última comienza con una crisis financiera producto de una burbuja, también financiera, que produce un Crash Bursátil tras el que se inicia un Mercado Secular Bajista en la Bolsa (que explicamos en este enlace) y una fase de deflación económica (las pueden ver en este enlace); las primeras características les sonarán más, sin duda, pero si creen que no tenemos riesgo de deflación, piénselo dos veces porque ya padecimos el primer aviso durante más de un semestre de 2.009 (más detalles en este enlace) y si hay algo que nos puede llevar a la ruina literalmente, junto con nuestra demografía suicida, dado nuestro nivel de deuda que mantendrá su valor nominal, es la Deflación con su efecto reductor de la renta nominal de empresas, familias y Estado.

¿Lo estamos haciendo mejor que en 1873? Les puedo decir categóricamente que NO. En otras palabras, en términos de gestión de la Crisis no estamos a la altura del momento histórico que nos toca vivir. Y esta tragedia no ocurre porque en nuestra burbuja previa hiciéramos cosas peores que nuestros antepasados, no; pensemos que en los años próximos a 1873, en lo que se llamó el sexenio democrático (1868-1874), batimos todos los records imaginables: cambio de dinastía, república y posterior reinstauración de la dinastía original, cuatro regímenes en seis años, más los problemas en Cuba, continuas conspiraciones contra el Estado, alzamientos carlistas, etc. En contraste, nuestros chapuzas a cargo llevan cuatro años sin arreglar un quebranto de banca pública regional que es de libro; la guinda la pondrán cuando por fin nos libren de Ordoñez.

 

Cierto es que en 1.873 veníamos de pasar una crisis previa, pues aquí, por subdesarrollo relativo, el motor del ciclo largo, el ferrocarril, gripó antes, luego vino un boom y nos recuperamos a ritmo de economía emergente hasta que nos topamos de golpe con la crisis Global de entonces. Ciertos auges producen verdaderas locuras políticas, de hecho Francia, en el suyo, cometió la locura de declarar la guerra a Prusia, por ejemplo.

No justifico de ninguna manera al anterior gobierno, un verdadero desastre que ha dejado un Estado y un Sistema Financiero disfuncionales, y que me consta conocía lo que les cuento, pero al menos en los 70s del XIX, entre tremendas miserias y carencias de todo tipo, en el segundo año ya habían enrumbado al país por la senda de crecimiento secular (línea punteada azul); algo que pueden ver en la gráfica anterior, donde se compara la evolución de La Producción Interior Bruta (PIB) en términos reales de entonces (línea azul) y de ahora (línea roja), siendo el 100% el PIB  en el momento de estallar la Crisis. Hoy estamos en el hito señalado por la flecha verde.

Cuando a mediados de los 90’s empezamos a hacer los deberes sobre estos temas, intuía que no ocurriría como en 1.929 cuando se cayó el Sistema y aunque el caso de 1.873 lo encontraba muy útil, confiaba en que el avance de la Ciencia Económica nos permitirían recobrar nuestra senda Secular (línea negra). Lamentablemente, se está haciendo tan mal que los españoles tendrán que someter su bienestar futuro a la incompetencia de la casta de la banca pública regional, verdadera rectora de la “reforma” financiera politizada de Ordoñez-Salgado-De Guindos, cuyos despropósitos da ejemplos cotidianos (uno de tantos) de que el rumbo tomado no es viable y nos conducirá por la línea morada: una verdadera ruina peor que la japonesa y con un paro estructural insoportable. Tras casi veinte años tratando este tema uno ya ve venir los resultados de ciertas personas desde muy lejos y hoy es evidente la incompetencia galopante y la primacía del interés particular sobre Bien Común.   

Autor

Luis Riestra

Soy Economista y MBA, he desempeñado mi actividad profesional los sectores de Gas y Petróleo, Automotriz, Distribución, Financiero y en la Investigación Económica. Soy un apasionado de la función social de la empresa y de la contribución del Comercio y la Industria al Progreso Social, algo que me hace particularmente combativo cuando creo que se han establecido mitos de gestión pública y privada que van contra las virtudes económicas, la viabilidad empresarial o el bienestar y el patrimonio de las familias. Desde “Macro Matters” espero llevarles mi visión sobre asuntos macroeconómicos de interés que puedan serle útiles en sus decisiones cotidianas, explicados desde una visión de largo plazo y una perspectiva global

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