martes 29 de julio de 2014

Liberalia

Prosigue la metástasis griega

L. B. de Quiros (08-03-2012)
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Los crecientes problemas para conseguir que los acreedores privados de Grecia acepten la quita de deuda sugerida por la UE ha desatado de nuevo una extraordinaria “movida” que se reflejó en la caída de las bolsas europeas y en la ampliación de la prima de riesgo de los bonos periféricos. Después de haber gastado más de 200.000 millones de euros para que el Estado heleno no quiebre, ahora se plantea la necesidad de aprobar un tercer paquete de 50.000 millones más para salvar a Grecia. Esto es insostenible y no servirá para nada. El riesgo de un default desordenado de ese país cobra de nuevo una virtualidad extraordinaria y, en cualquier caso, la hipótesis de una salida de la patria de Aristóteles del euro adquiere cada vez mayor virtualidad.

La evolución de la economía helena es dramática. El PIB se contrajo en 2011 un 6,8 por 100 y volverá a hacerlo en 2012 alrededor del 8,5 por 100 para situarse el año próximo en una caída adicional del orden del 2,5 por 100. Los salarios han descendido un 40 por 100 en el sector público y un 30 por 100 en el privado respecto a los niveles de la pre crisis y las pensiones se han recortado en otro 30 por 100. El paro está disparado etc. El cuadro es trágico y no tiene solución. Guste no, las posibilidades de que Grecia no ya sea expulsada, sino que se vea abocada a abandonar la unión monetaria en 2013 son cada vez más elevadas.

Tiempo para la economía portuguesa

En este contexto, la presión de los mercados sobre otros Estados de la periferia europea se va a acentuar y el primer candidato a seguir la senda griega es Portugal. El gabinete luso ha hecho todos los deberes exigidos por la UE pero sus expectativas de crecimiento a corto siguen siendo lamentables. La economía portuguesa necesita tiempo para recuperar la competitividad perdida desde la entrada en el euro y eso sólo es posible si se da tiempo a las reformas para que surtan efecto. En tanto esto no suceda, Portugal necesitará liquidez para conjurar una suspensión de pagos.

Si el Estado luso no logra recursos porque Europa no se los da, la dinámica será explosiva. Los mercados considerarán que da igual que un país haga los deberes o no porque se le tratará del mismo modo que a los “holgazanes”. En este caso, la idea de que la UE sostendrá a quien lo hace bien pero está aquejado de un problema de liquidez se vendrá abajo y el contagio estará servido. Desde esta perspectiva, la salvación de Portugal constituye el cortafuegos, la línea roja para evitar una dinámica de dominó que sería letal en la escena europea.

El BCE, única fuente de financiación

La UE y, sobre todo, la Eurozona están en una posición de extrema vulnerabilidad. Con un escenario recesivo en 2012 y una incertidumbre colosal sobre 2013, la posibilidad de lograr fondos para nuevos rescates u operaciones de ayuda es impracticable. Esto está complicado por la agenda política continental. Francia tiene elecciones presidenciales ya y Alemania tendrá comicios generales el año que viene. En este marco es improbable que los dos grandes Estados de la UE estén dispuestos a apoyar nuevos desembolsos de fondos para suministrar dinero a las economías con problemas. De nuevo, la única fuente de financiación será el BCE que, pese a quien pese, se está convirtiendo de hecho en el prestamista de última instancia de la economía europea.

Autor

L. B. de Quiros

Soy Presidente de Freemarket Corporate Intelligence, una consultora especializada en análisis económico, político y regulatorio. Mi actividad profesional se ha centrado siempre en el campo de la asesoría económica. He sido Asesor Económico del Circulo de Empresarios, Director de Estudios Económicos de la Cámara de Comercio e Industria de Madrid y Director de Relaciones Institucionales de Confemetal, la patronal de la Industria. Soy miembro de la American Economic Association, académico del Cato Institute, un think tank norteamericano defensor de las ideas del liberalismo clásico, vicepresidente del Instituto von Mises, Director de la Fundación Internacional para la libertad que preside Mario Vargas Llosa.

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