martes 2 de septiembre de 2014

Punto de equilibrio

Botín, por libre como casi siempre, pone en fila al sector bancario con la dación

Manuel L. Torrents (15-03-2012)
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Santander ha sido el primer grupo en aceptar la dación en pago que sugirió amablemente el ministro Luis de Guindos y que enfadó considerablemente a la banca. Abrir el melón de la dación no gusta nada a las entidades financieras, que prefieren comerse y guisarse cada una internamente sus cuitas con la mora hipotecaria. Todas reconocen que no están embargando apenas, sino que aplican carencias y refinanciaciones para gestionar en lo posible sus créditos, para que sean buenos, regulares, malos... pero no fallidos. Una entidad Ibex me reconocía el otro día que se sientan a negociar con los morosos en plan “a ver, ¿cuánto puedes pagar; 100 euros al mes? Venga, ok, refinanciamos”. Cualquier empujoncito vale antes que comerse otro inmueble y tener que provisionar por una hipoteca definitivamente caída.

Se sientan a negociar porque la autoridad bancaria aprieta mucho y porque no saben qué hacer ya con tanto piso vacío. En todas las sucursales se han encontrado a gente (sobre todo inmigrantes) que les han llegado con las llaves en la mano, en plan “tengan la casa, quédensela que me voy” y han tenido poco menos que perseguir al individuo hasta la calle para obligarle a volver e informale de que se puede negociar.

Está también el asunto de la titulización hipotecaria masiva cuyo saldo vivo asciende a ni se sabe cuánto. El aumento de la dación supondría un deterioro de colateral de consecuencias innimaginables, en un entorno en el que las entidades financieras necesitan mercados abiertos para financiarse. Imaginamos que una persona tan 'de mercado' como Guindos habrá pensado en eso.

Pues he aquí que el viernes de la semana pasada, el Gobierno anunció la controvertida medida que hizo echar espumarajos por la boca a algunas firmas. El Santander, sin embargo, encerró a sus expertos el fin de semana a estudiar como posesos, una vez salió el desarrollo en el BOE, y el lunes dieron el veredicto interno: “se puede aceptar sin que nos comprometa”. El martes lo comunicaron, algo que pilló en frío a la comunidad bancaria, que tardó un día más en iniciar una cascada de aceptaciones; qué remedio. La última conocida, la de Bankia ayer por la tarde. A estas horas, seguro que hay alguna más.

Hasta cierto punto, este modo de actuar es normal, dicen siempre con modestia en la Ciudad Financiera cada vez que pasa algo parecido. Cuando se es la entidad más grande de España, es lógico marcar tendencia. O no, depende. El caso es que a ver quién es el guapo ahora que se queda sin aceptar esa medida, expuesto a ser señalado por la sociedad como el banco que no quiere perdonar las deudas a los desheredados que entreguen su piso. 

Botín ha tirado para adelante y ha obligado a los demás a ir detrás, quieran o no quieran. Buena o mala, esa es la realidad que hay en el sistema bancario ahora mismo. Fue sintomático el comentario hecho en la redacción cuando se supo que Santander se adhería a las recomendaciones de Guindos: “en menudo fregado han metido a los demás, que están todos mirándose entre ellos a ver si hay suerte y paran esto”. Pues nada. Todos a una. 

Autor

Manuel L. Torrents

Periodista especializado en mercados y economía, algo que me parecía impensable en la Universidad. He trabajado en El Economista, FondosWeb, Mi Cartera, El Confidencial; he sido fundador y acabé dirigiendo Negocio & Estilo de Vida, y colaboré en distintos medios durante mi vida profesional. Estoy desde la gestación de Vozpópuli, donde desarrollo funciones de subdirector. Creo que la prensa es un supervisor democrático insustituible, por lo que me gustaría ver editores limpios, que se preocupen por la profesión y la defiendan.

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Top 3 Comentarios más votados

  • #1 pedrop

    Sr Torrents, Usted lo define perfectamente en el último párrafo del...

  • #2 mariosainz

    ¿Pero a qué los compromete? A nada. Usted mismo lo ha dicho... ¿Entonces a...