Punto de equilibrio - 23.03.2012

Y después de Internet, ¿qué?

Cuando comencé en esta profesión de contar cosas, las compañías de telecomunicaciones (de teléfonos, más bien) eran consideradas una utilitie más, como las de agua, electricidad, gas, autopistas… Pertenecían a sectores regulados y no tenían grandes expectativas de crecimiento. A cambio, eran seguras y daban buen dividendo a los accionistas.

Entonces, llegaron las privatizaciones y, sobre todo, la telefonía móvil, que convirtieron a estas empresas en auténticos aviones. Comenzaron a liderar el crecimiento bursátil y económico. Lo siguiente fue internet y el adsl, que volvieron a propulsar estas empresas hasta cotas impensables.

Todos sabemos qué ocurrió en esos tiempos. Adquisiciones por todo el mundo y, en el caso español, vimos con sorpresa cómo Telefónica se convertía en un coloso internacional. Nadie recuerda ya aquel viejo monopolio, que tardaba una eternidad en dar un alta de línea. ¿Alguien podía creerse que fuera mayor que (por poner un ejemplo) Deutsche Telekom? (Lo sigue siendo, por cierto).

Fueron años de segregación de filiales, de subidas astronómicas en Bolsa, de brillo y esplendor, a pesar de algunos episodios dramáticos con las filiales de internet tras el pinchazo puntocom.

Pero ahora, ¿cuál es el siguiente driver de crecimiento? ¿Hacia dónde van a tirar las telecos? La impresión cada día más generalizada es que nadie lo tiene del todo claro. En los mercados emergentes queda poco pescado que vender. Los desarrollados están demasiado maduros y hasta las propias operadoras se están cansando de levantarse clientes unos a otros, para volver a levantárselos de nuevo. Que no quieran subvencionar el terminal es una clarísima señal de hastío. Y los mercados quieren que se les soprenda agradablemente, o son muy duros a la hora de efectuar valoraciones. 

Las empresas afirman que quieren volcarse en el mundo de los contenidos, pero eso no es nuevo y ya sabemos cómo terminó esa historia en el pasado, con las plataformas digitales, la compra de productoras, de portales de Internet, etcétera.

Por otro lado, el mundo audiovisual también se está redefiniendo. Las televisiones están en una situación complicada, por ejemplo, y de pago por visión mejor no hablar demasiado.

Tal vez, me dicen algunas fuentes, haya que volver a un escenario en el que las compañías gestionarán su cartera de clientes con la máxima eficiencia, controlando el margen y la rentabilidad, sin aspirar a las cotas de crecimiento de antaño. ¿Volverán a ser una utilitie?

Habrá que ver. Lo cierto es que el modelo de operadora de telecomunicaciones imperante hasta la fecha ha llegado a un claro punto de madurez. Ahora mismo, sufre cierta crisis de identidad, de la que deberán salir reinventándose de nuevo. Móvil-Internet… ¿y ahora qué?... Esa es la pregunta. 

Seguramente, el futuro no acertamos ni a imaginarlo. Igual pasa por la integración con compañías energéticas, para optimizar rendimientos, acceso a los puntos de distribución eléctrica… quién sabe. Pero ahora, se detecta cierta fatiga intelectual en las empresas de telefonía, más allá de sus eternas reivindicaciones regulatorias. 

Autor

Manuel L. Torrents

Periodista especializado en mercados y economía, algo que me parecía impensable en la Universidad. He trabajado en El Economista, FondosWeb, Mi Cartera, El Confidencial; he sido fundador y acabé dirigiendo Negocio & Estilo de Vida, y colaboré en distintos medios durante mi vida profesional. Estoy desde la gestación de Vozpópuli, donde desarrollo funciones de subdirector. Creo que la prensa es un supervisor democrático insustituible, por lo que me gustaría ver editores limpios, que se preocupen por la profesión y la defiendan.

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Top 3 Comentarios más votados

  • #1 Morgan

    Sr.Torrents, después de internet, como decía Einstein...."palos y piedras" No...

  • #2 kj26

    Internet mas que una tecnología al uso es una filosofía. Si tengo que...