viernes 18 de abril de 2014

Desconfíen siempre del Gobierno

Cuba es una dictadura como Dios manda

Rubén Manso (27-03-2012)
  • aumentar tamaño del texto
  • reducir tamaño del texto

Ya saben ustedes que el Santo Padre ha ido a Cuba, donde permanecerá tres días. Las autoridades cubanas han dado permiso a sus ciudadanos para que puedan asistir a todas las celebraciones, incluidas las religiosas, en horario laboral sin menoscabo de sus vacaciones ni de sus remuneraciones. A algunos meapilas, entre los que no me encuentro, les parecerá que “vaya diferencia con el trato que se da en nuestro país, y en eso que llamamos los países de nuestro entorno, a las visitas del Papa”. Ahora resultará que los comunistas son un ejemplo de catolicismo porque favorecen la asistencia de la gente a las celebraciones papales. Los progresistas también están despistados, como siempre, porque no sólo se recibe al jefe de esa peligrosa secta que ejerce el auxilio social en cualquier lugar del mundo sin cobrar impuestos, sino porque se permite a un pueblo socialista inhalar incienso, que es más peligroso que el polvo blanco de las amapolas. A lo mejor resulta que ahora, y esto es lo que más nerviosos les pone a los de nuestro país, lo progre es recibir al Santo Padre al pie de la escalerilla del avión y el problema es que aquí, en España, no somos suficientemente de izquierdas. Desde aquí quiero dejarles tranquilos: recibir a Su Santidad al pie de la escalerilla del avión no es progresista sino una muestra de educación, ese concepto burgués que tiende a pensar que todo el mundo, incluso el Papa o la bandera de los Estados Unidos, merece un respeto. Así que si Raúl Castro lo ha hecho, tal vez deban plantearse algún tipo de purga política para asegurar la ortodoxia debida.

Más misas y más trabajar

Pues miren ustedes, el hecho de que en Cuba se permita a los cubanos asistir a los actos que están programados libremente en el sentido más inglés del término, es decir gratuitamente y sin coste alguno, no es más que una demostración de que el régimen es una dictadura. Una dictadura en la que está prácticamente abolida la propiedad privada y el Estado es el propietario de los medios de producción y, por tanto, es el patrono de sus ciudadanos. Así, que si quiere darles el día libre está en su pleno derecho de hacerlo. Sin embargo, en los países donde hay libertad de mercado y se respeta la propiedad privada, los ciudadanos pueden ir a los actos pero sus empresarios no tienen que asumir el coste que supone dicha asistencia si no quieren.  En los países de nuestro entorno, sus habitantes pueden ir, o no que diría algún Presidente del Gobierno, a ver a Su Santidad Benedicto XVI cuando éste los visita, pero asumiendo el correspondiente coste; coste que los hace realmente libres. La libertad siempre tiene un precio: un día de vacaciones, un día de salario, un rato de ocio que podíamos haber dedicado a otra cosa…No es libre el cubano que puede ir a ver al Papa porque su Gobierno le deja. Es libre el español que decide ir a ver al Papa a pesar de su Gobierno, y ello al margen de las obligaciones que, en un momento, puedan impedírselo.

Gracias a Dios Cuba sigue siendo una dictadura.

Descansen pues los progresistas y den gracias a Dios: el régimen cubano ha vuelto a dar una muestra más de que es una dictadura como aquél manda. Una dictadura que, en la mejor tradición socialista, da las cosas gratis a primera vista porque, al fin y al cabo, el producto de la isla se resentirá aunque el coste, por ser de oportunidad, no se contabilice. Una dictadura que, en la mejor tradición socialista, no permite a nadie más en la isla elegir entre si hay que ir a ver al Papa o a trabajar. El único peligro que un buen progresista puede ver en esta medida es que los cubanos encuentren los oficios religiosos, por su duración temporal y el diverso colorido de los hábitos, mucho más ligeros y alegres que cualquier acto del Partido, que ya se sabe que suelen ser un poco largos y de color verde oliva. Sin embargo el peligro no está ahí, sino en los parlamentos tan cortos de Su Santidad. Tanto que a lo peor los habitantes de la isla no se pierden en la novena oración subordinada entre el sujeto y el predicado, con que suele obsequiar el comandante a sus auditorios, y se enteran de algo que no ha pasado la correspondiente censura revolucionaria, pero eso se arregla con unas buenas jornadas de reeducación cuando Benedicto XVI, ese error del Espíritu Santo (Llamazares 2005 dixit), vuelva a casa. Claro que a lo mejor para entonces les ha dejado en la isla las divisiones por las que preguntaba Stalin en 1935.

Autor

Rubén Manso

Para la mayoría de los españoles mi itinerario profesional sólo demuestra que he perdido la cordura. Comencé mi actividad en la Administración  Pública (Banco de España), continué como empleado por cuenta ajena (dedicado a la banca y la gestión de activos) y he terminado dirigiendo mi propio despacho profesional (básicamente sobre regulación financiera) y siempre al fondo, como una dedicación menor en horas y mayor en pasión: la Universidad. No sé si es que no me gustan los jefes o es que creo que yo soy el mejor jefe del mundo. En cualquier caso, me he elegido para dirigir mi vida profesional mientras la otra la dirige mi mujer. Pero es que ella, sin lugar a dudas, es la mejor jefa del mundo.

Suscripción RSS