miércoles 30 de julio de 2014

Desde la heterodoxia

La mentira de la eficiencia de los mercados financieros

Juan Laborda (31-03-2012)
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La actual crisis económica ha puesto de manifiesto la enorme debilidad de la Teoría Económica Neoliberal dominante cuyos presupuestos esenciales son en el mejor de los casos discutibles, sino falsos. La fe ciega en la eficiencia de los mercados de capitales y en la perfecta racionalidad de los inversores espoleó toda una corriente económica, política y académica que, entre otras cosas, defendió a toda costa la desregulación y unos modelos de remuneración salarial de los ejecutivos absolutamente ineficientes, injustos, y que favorecieron un masivo fraude contable. Las consecuencias ya las conocemos todos: la mayor crisis económica sistémica desde la Gran Depresión.

Paradójicamente los grandes especuladores, los hedge funds más relevantes, aquellos que realmente ganan dinero, hace ya tiempo que utilizan modelos de asignación de carteras, de valoración de activos financieros, y de control de riesgos cuyas presupuestos esenciales son radicalmente opuestos a los de la teoría neoclásica.

Los nuevos desarrollos de la economía financiera se encuentran mucho más próximos a una de las escuelas más heterodoxa, la postkeynesiana, que no se debe de confundir, como algún iletrado suele hacer, con los keynesianos de la síntesis que se estudian en las universidades.

Hipótesis de inestabilidad financiera de Hyman Minsky

Ello no quiere decir que los especuladores compartan la ideología de la mayoría de los postkeynesianos, pero sí admiran y utilizan las hipótesis mucho más realistas que hay detrás de sus teorías. Por que el objetivo último de todo especulador no es otro que ganar dinero, utilizando modelos de asignación de activos basados en hipótesis que reflejen de una manera realista la dinámica de los mercados financieros.

Pongamos un ejemplo. Hace ya varios años, especialmente desde la caída de Lehman Brothers y el posterior colapso financiero, que diversos hedge funds o bancos de inversión (véase GMO, JP Morgan, Pymco….) estudiaron en profundidad la Hipótesis de Inestabilidad Financiera de Hyman Mynsky, que sin duda permitía anticipar con suficiente antelación la actual crisis económica.

Minsky era uno de los economistas postkeynesianos más radicales de izquierda y un fustigador implacable de la política monetaria, fiscal, y de rentas implementada por los neoliberales. Todos aquellos que desean entender la dinámica de mercados y el comportamiento del sector bancario están obligados a estudiar a Minsky. Se hubiesen ahorrado muchos disgustos.

La Hipótesis de Inestabilidad Financiera (HIF) de Hyman Minsky afirma que los empresarios, las familias, y sus banqueros, aceptarán asumir más riesgo en períodos de auge económico o después de un largo período de crecimiento sostenido. Los bancos reducen sus exigencias para los préstamos, y aceptan unas tasas de endeudamiento más elevadas. Bancos, familias y empresas se van a conformar con una menor proporción de activos líquidos, produciéndose la paradoja de la tranquilidad: un período feliz de actividad económica terminará por hacer más frágiles los balances financieros.

Esa fragilidad económica irá acompañada de comportamientos especulativos: bancos y empresas van a competir entre sí apoyándose en la palanca del endeudamiento, y las familias actuarán de manera parecida, provocando una inflación de los precios bursátiles y del sector inmobiliario. La reacción del Banco Central será o imponer restricciones de crédito, o, lo más probable, subir tipos de interés. Estas subidas harán más frágil la situación financiera de todos los sectores, pues el peso del endeudamiento se habrá incrementado.

Entonces los bancos endurecerán las concesiones de créditos, agravando la fragilidad. Hay riesgo de que todo termine con un crash financiero, a menos que el Estado acepte encarar un elevado déficit financiero con el fin de sostener la demanda global. ¡No está nada mal la HIF como marco explicativo de la crisis económica española!

Hipótesis de eficiencia de los mercados

Por el contrario los actuales gobernantes y sus sesudos asesores económicos ni han oído hablar de Minsky, y a lo suyo, aplicar el típico recetario neoliberal. La Teoría Neoclásica, cuyos fundamentos macroeconómicos alimentan a nuestro gobierno y a la mayoría de las escuelas económicas dominantes, considera que si los mercados son eficientes, los recursos se colocaran automáticamente de manera óptima en línea con los objetivos de largo plazo de la sociedad.

Más aún, mientras que el concepto inicial de la Economía de la Incertidumbre de Kenneth Arrow consideraba que los agentes tenían diversas opiniones sobre el futuro, y regularmente se equivocaban en sus previsiones, la Escuela de Chicago impuso el dogma de las expectativas racionales: los agentes saben y están de acuerdo sobre la distribución de probabilidad verdadera de las noticias futuras, de manera que los mercados ciegamente valoran correctamente los activos.

Detrás de ello está el origen de toda una familia de teorías que predicen que el riesgo de los mercados financieros es muy pequeño, completamente valorable y manejable. Mediante este razonamiento, se justificaba intelectualmente los extremadamente peligrosos niveles de endeudamiento y apalancamiento que han llevado al colapso de la economía, mientras que en el mundo real la mayor parte del riesgo era endógeno.

Las autoridades económicas y financieras a lo largo del mundo han utilizado estos argumentos para legitimar decisiones económicas y políticas, que acabaron generando una superabundacia de bienes de consumo, una sobreoferta de productos agrícolas, desempleo, pobreza, y stress medio ambiental, y que en el fondo han constituido el germen de la actual crisis económica y financiera.

¿Qué podemos esperar por lo tanto de las recetas económicas neoliberales? Nada bueno. Pero lo peor es que aún no se han dado cuenta que las teorías detrás de esas recetas se basan en hipótesis falsas. Ojalá la ingente cantidad de papel utilizada para explicarlas se hubiese destinado a otros menesteres.

Autor

Juan Laborda

La actual crisis económica ausculta algo trascendental que no se debate en los medios. Se trata del vacío intelectual y del escaso soporte empírico de muchas teorías macro y micro que se imparten en las universidades y se engullen como dogmas de fe. Tras ser economista y estratega jefe de varias entidades financieras, alguien ha tenido la ocurrencia de ponerme un blog; con él aspiro a irrumpir en los cafés, las facultades y las porfías entre enemigos reconciliables para evidenciar las carencias de las teorías dominantes.

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Top 3 Comentarios más votados

  • #8 TITI3

    Lo de siempre. Lo que dice Ud., Sr. Laborda, es simplemente falso. Aquí no se...

  • #9

    Pero como dice eso de "la fe ciega en la eficiencia de los mercados de...

  • #1 trastor

    No creo que la escuela austriaca encaje en lo que parece que entiende Ud. por...