lunes 21 de abril de 2014

Economista ciudadano

¿A qué espera la Ley de Presupuestos?

Alejandro Inurrieta (31-01-2012)
  • aumentar tamaño del texto
  • reducir tamaño del texto

El nuevo gobierno emanado de las urnas, con una mayoría absoluta aplastante, ha decidido que los presupuestos no los presentará hasta el 31 de marzo, desoyendo todas las voces internas y externas, lo que demuestra un grave ejercicio de irresponsabilidad. La norma presupuestaria es, sin duda, la ley más importante para el conjunto de la sociedad, pero también lo es en estos momentos para las instituciones comunitarias, y desgraciadamente, para los mercados financieros.

Este retraso, además, debería ser explicado de forma transparente en el Parlamento, pero la realidad es que la transparencia no es una asignatura que curse ninguno de los dos grandes partidos políticos con suficiencia. Los primeros pasos en este sentido no van por buen camino. La primera comparecencia de la Vicepresidenta en el Parlamento reflejó el devenir de los acontecimientos. La grandes reformas del Consejo del Poder Judicial se habían filtrado a su prensa inicialmente, el nuevo Presidente del INE, que por primera vez no es un estadístico y es un funcionario de la CEOE, filtró los resultados de la EPA al Ministro, y el Ministro de Economía explica la reforma financiera en el FT o el propio Presidente del Gobierno explica el calado de la reforma laboral a sus colegas en el descanso de la cumbre de la UE.

A la espera de la CE

Con estos antecedentes, lo que no parece de recibo que los presupuestos se fijen en función de unos comicios electorales, que pueden cerrar el ciclo político absoluto del PP. Las razones esgrimidas, siempre fuera de los órganos pertinentes, son que están a la espera de las previsiones de la CE, que saldrán en la primavera. Esto, que no deja de ser inaudito, revela una clara dejación de funciones. Las previsiones económicas siempre son responsabilidad del Gobierno de turno, y responden al estudio y análisis de la economía española. Es cierto que las previsiones dejadas por el Gobierno anterior no son de recibo, y también interiorizan un desconocimiento de la realidad impropia de un partido político que quiere gobernar en el futuro. El nuevo ejecutivo tiene en estos momentos algunas referencias que pueden utilizar, si es que los funcionarios en la Secretaria de Estado de Economía no saben o no pueden hacer previsiones. Hay estamentos privados que ya han hecho sus previsiones, así como el FMI o el Banco Mundial, que claramente prevén una clara y nítida recesión. Además, el resultado del 4trimestre de 2011, con un decrecimiento del 0,3%, ya es un punto de partida muy solvente para que, simplemente, proyectando la senda del modelo de crecimiento de la economía española que elabora el Banco de España, que es de los mejores, tendrían unas previsiones muy ajustadas a la realidad económica que nos espera. Por ello, tenemos que pensar que los presupuestos no se presentan, simplemente para no espantar a una parte del electorado andaluz, y ahora también asturiano, que podrían huir del ajuste tan brusco, a todas luces ineficiente y escasamente útil, que el Gobierno tiene ya redactado y que se jacta de él allá donde va.

Esta propensión a la austeridad, cuyo origen ideológico está centrado en el núcleo del PPE, ya va camino de ahogar la economía europea y trasladar la sociedad europea a niveles de pobreza y exclusión social que no se conocían desde finales de los 70. Solo unos presupuestos que logren parar la sangría de la exclusión social y permitan a familias y empresas salvaguardar la esencia de su subsistencia, lo cual no parece que tenga visos de realidad, visto el despliegue de dureza que infunde la Canciller Merkel. La imagen del Presidente Rajoy alegrándose porque de las migajas que sobran de los fondos estructurales se utilicen para crear empleo, sin que exista ninguna corriente de pensamiento lúcida para que se pueda cambiar esta política profundamente equivocada, algo que ya ha entendido EE.UU. y Reino Unido.

En resumen, el supuesto Gobierno de excelencia recién elegido no es capaz de elaborar unas previsiones económicas mínimamente serias, lo que está lastrando muchas tomas de decisiones en CCAA, lo que está dejando a muchos dependientes, empresas, consumidores o servicios públicos esenciales, sin saber si van a seguir vigentes o si van a lograr que les paguen las deudas. La irresponsabilidad raya el suicidio económico, solo por ganar unos votos más. Qué tristeza tenemos los ciudadanos por esta vuelta de tuerca a los que nada tienen que ver con lo que se ha generado.

Autor

Alejandro Inurrieta

Mi paso por la Universidad, donde me desencanté de la docencia, por la empresa financiera, donde vi las carencias del sistema y finalmente el paso por la política nacional, Ministerio de Economía como asesor, y la local, concejal en Madrid, me han hecho abrazar y admirar el concepto de economista ciudadano.

Suscripción RSS