martes 30 de septiembre de 2014

Desde la heterodoxia

La austeridad le supondrá a España 25 años de estancamiento

Juan Laborda (21-04-2012)
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La actual crisis económica se debe al papel que juega la deuda privada en la economía, mucho más importante del que están dispuestos a concederle los economistas neoliberales. Es fundamental analizar el nivel y la tasa de variación del crecimiento de la deuda privada y el efecto desestabilizador de la misma. Después de una fase de acumulación de deuda, siempre retroalimentada por una burbuja financiera, en el momento en el que esas tendencias al crecimiento de la deuda privada terminan, la economía se desploma, y los precios de los activos financieros y de las casas se hunden, produciéndose una recesión de balances.

España se encuentra en la fase inicial de la recesión de balances. El colapso en el precio de los activos deja al sector privado con un exceso de pasivos forzándole a reducir sus deudas. Las familias disminuyen el consumo y recuperan ahorro, las empresas no financieras no invierten, destruyen capital ya instalado, y despiden a trabajadores. Las entidades financieras, muchas de ellas insolventes, cortan el grifo del crédito, en un contexto de incremento de la mora, y tratan de recapitalizarse a costa de los contribuyentes.

Cuando familias, bancos y empresas están reduciendo deuda, la política monetaria es inefectiva, al entrar en trampa de la liquidez, y la política fiscal se convierte en la principal herramienta económica para mantener la demanda.

Los economistas ortodoxos y la deuda privada

Los economistas convencionales ignoraron el papel de la deuda privada en la crisis, por ello no la vieron venir, debido a tres razones sustanciales.

Primero, porque creen que el sector privado es racional en todo lo que hace, incluido el volumen de deuda que contrae. Por eso Ben Bernanke ignoró la 'Hipótesis de la Inestabilidad Financiera' de Hyman Minsky o de Charles Kindleberger ya que ambos abandonaron el supuesto del comportamiento económico racional.

En segundo lugar, porque creen que el nivel de la deuda privada y por lo tanto, también el de la tasa de cambio de la misma no tienen mayor significado macroeconómico.

Y en tercer lugar, la más notable de las razones: la deuda, el dinero y el propio sistema financiero no desempeñan el menor papel en los modelos económicos neoclásicos convencionales. Sólo los economistas disidentes de otras escuelas de pensamiento, como los postkeynesianos y los austriacos, tomaron en serio el dinero, y sólo un puñado de ellos construyó modelos formales de la creación de dinero en su teoría macroeconómica.

El papel de la deuda privada en la crisis

La razón por la que un cambio en la tasa de crecimiento de la deuda privada iba a causar una crisis es porque el crecimiento de la deuda privada dispara la demanda agregada. Cuando un banco presta dinero, crea capacidad de gasto al crear simultáneamente un depósito. Ese dinero adicional viene a sumarse a la capacidad de gasto del prestatario, sin reducir la capacidad de gasto de los ahorradores.

La teoría económica neoclásica, por contra, trata a los bancos como simples intermediarios entre ahorristas y prestatarios. Un empréstito aumentaría la capacidad de gasto del prestatario, pero reduciría la capacidad de gasto del ahorrador. Si el modelo bancario neoclásico fuera verdadero, entonces los efectos macroeconómicos de la deuda quedarían cancelados, como sostienen Krugman y Bernanke. Sin embargo, hay pruebas empíricas abrumadoras de que ese modelo es falso. Esas pruebas empíricas fueron exhaustivamente analizadas por economistas postkeynesianos como Hyman Minsky o Basil Moore.

En el mundo real los bancos centrales no pueden controlar la creación de dinero privado por los bancos comerciales mediante el control de las reservas. Más bien al revés, en el mundo real los bancos comerciales extienden el crédito, creando depósitos en el proceso, y luego miran las reservas.

En definitiva, el crecimiento del crédito puede expandir la demanda agregada. Entonces, en vez producirse necesariamente una equivalencia entre la demanda agregada y la oferta agregada, la demanda agregada excederá a la oferta agregada, si crece la deuda, y caerá por debajo de la oferta agregada, si cae la deuda. Por lo tanto, el volumen nominal del dinero importa, y las dinámicas bancaria y de deuda han de incluirse en los modelos macroeconómicos, en vez de ignorarlas como hace la teoría económica neoclásica.

La separación neta entre la macroeconomía y finanzas no puede seguir manteniéndose, puesto que el cambio en la deuda financia la compra de activos, así como compras de bienes y servicios de nueva producción. Y la creencia de que todo lo que ocurre, ocurre en equilibrio, ha de abandonarse.

O austeridad o restructuración de la deuda privada

Sólo hay dos procedimientos para restaurar la solvencia de nuestra deuda privada: o la austeridad, o se implementa una reestructuración ordenada de nuestras deudas. Si, tal como ha optado inicialmente el gobierno Rajoy, dejamos todo a la austeridad, España saldrá de la actual crisis económica en 25 años.

En 2009 la deuda privada alcanzó, según mis cálculos, el 333% del PIB, récord histórico. En los dos últimos años sólo se ha reducido la deuda privada sobre PIB en un 12%. Siguiendo patrones históricos, la crisis no acabará hasta que no se recorte la deuda privada de manera sustancial, y represente alrededor del 100% del PIB o incluso menos. En este caso España si finalmente opta por la austeridad y no por una reestructuración de su deuda privada, necesitará 25 años para salir de la crisis.

Los asesores del Gobierno harían muy bien en leer el capítulo tres del último informe bianual del FMI bajo el título “Dealig with Household Debt”. En él se propone para España, Reino Unido, y Estados Unidos, la necesidad de reducir la deuda de las familias mediante quitas, estudiando diversas experiencias históricas, entre otras la HOLC de la Gran Depresión y la experiencia islandesa de 2008, la más reciente, y que de manera machacona venimos proponiendo en este blog.

Como advierte Willem Buiter, “no tenemos mucha experiencia sobre la voluntad de los electores en tiempos de paz de soportar años de austeridad, crecimientos económicos negativos, y aumento del desempleo, pero eso es lo que se conseguirá, salvo que se opte por una reestructuración de la deuda, pública y privada”

Autor

Juan Laborda

La actual crisis económica ausculta algo trascendental que no se debate en los medios. Se trata del vacío intelectual y del escaso soporte empírico de muchas teorías macro y micro que se imparten en las universidades y se engullen como dogmas de fe. Tras ser economista y estratega jefe de varias entidades financieras, alguien ha tenido la ocurrencia de ponerme un blog; con él aspiro a irrumpir en los cafés, las facultades y las porfías entre enemigos reconciliables para evidenciar las carencias de las teorías dominantes.

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Top 3 Comentarios más votados

  • #1 luislancer

    Hoy domingo, en Vozpópuli vienen el mejor y el peor articulo de la prensa...

  • #2 trastor

    El diagnóstico me parece acertado, pero hay que decir que los 25 años de...

  • #10 delgado

    Y dice usted que se debería hacer una quita a los deudores, usted como persona...