Economista ciudadano - 17.01.2012

Ladrillismo y negacionismo

La crisis financiera y económica, que en España tiene un elemento amplificador que ha sido la burbuja inmobiliaria, parece que no ha cambiado en absoluto la filosofía de gobierno de la derecha española, hoy mayoritaria en todo el espectro de poder político.

El fracaso de un patrón de crecimiento basado en el endeudamiento del sector privado para acceder, principalmente, al único bien de inversión que es la vivienda y accesorios, ha generado en España una progresiva destrucción de suelo industrial, y con ello la capacidad de crecimiento a futuro. Así mismo, mediante modificaciones legislativas incongruentes, ha llenado el litoral y el interior de construcciones de tal magnitud, que ha provocado un daño al medio ambiente, a la biodiversidad y a las playas, que, en muchos casos, es irreversible. Una de las consecuencias más negativas ha sido que la propia proliferación del urbanismo difuso ha disparado el uso de la energía y el agua, lo cual acrecienta y encarece nuestro endémico déficit energético y nuestra perniciosa dependencia. Es cierto que este modelo ha sido abrazado por prácticamente todas las formaciones políticas, y sólo Euskadi y Navarra escapan de esta política económica tan perjudicial.

Aunque también hay que reconocer que los tímidos movimientos para su corrección, nueva Ley del Suelo, política de alquiler o Ley de Costas, han sido las primeras medidas derogadas por el nuevo ejecutivo de Rajoy.

Si uno analiza la radiografía de las distintas Comunidades Autónomas, se aprecia cómo el mapa es desolador en una buena parte del litoral mediterráneo, aunque aquí todavía Cataluña se salva por su peso industrial tradicional. Madrid es ya únicamente un centro neurálgico administrativo, financiero y de servicios, y recoge una merma en PIB por habitante notable y se sitúa claramente por debajo de Euskadi y a la par de Navarra en ese indicador. En Madrid, la industria ya representa un porcentaje inferior a la construcción, lo cual explica que su aportación al PIB nacional esté por debajo del de Cataluña. En el litoral, las CCAA más afectadas han sido Valencia y Baleares cuyas ratios se renta per cápita y riqueza se han desplomado tras al fiasco del ladrillo. Por eso, hay que poner en valor la política económica de las comunidades vasca y navarra. La política de vivienda ha ido orientada mucho más a preservar el litoral, a cuidar el medio ambiente y una política muy controlada por los poderes públicos. Destaca cómo en una ciudad como San Sebastián, el 70% de las viviendas iniciadas en los últimos años eran de promoción pública.

Teniendo en cuenta esta situación, no sorprenden las primeras medidas del nuevo gobierno de Rajoy. En su primer Consejo de Ministros operativos, dejaron sin efecto una de las principales medidas de la Ley del Suelo aprobada en el mandato de Zapatero. Esta era la obligación e valorar el suelo en función de su calificación actual, y no mediante expectativas. Esto, obviamente, rebajaba el valor de forma notable y también las plusvalías generadas. Se intuye que esto es la primera medida para devolver la legislación a la ley del 98, que tanto daño ha hecho a la economía española. Las medidas en materia de alquiler han sido claras, eliminación de la Renta Básica de Emancipación, asimetría entre compra y alquiler, recuperación de la desgravación por comprar de vivienda para todas las rentas. Todo ello, busca elevar los precios de la vivienda para que se pueda recuperar el crédito, la riqueza y así generar otra burbuja, porque es su única idea para crear empleo.

Quedaba una pata por cubrir, y es el tema de la costa y los deslindes en el litoral. La Ley de Costas, una de las mejores aportaciones que se ha hecho para cuidar nuestro litoral, quebrada en parte por el Constitucional, por el binomio Borrell-Narbona, tiene sus días contados. Las presiones del lobby constructor-turístico y también del agua, obligó al cese de la propia Narbona, cuya cabeza se cobró una de las políticas más negativas para este país que ha sido María Teresa Fernández de la Vega. El nuevo ministro del ramo, Arias Cañete, ya ha avisado de que se pretende maximizar el uso del litoral, devolver el uso o ampliarlo, a todos los chiringuitos de playas y permitir la construcción, de nuevo, en primera línea de playa.

Con todo, estamos ante la constatación de que puede surgir una nueva burbuja inmobiliaria, nuevos derroches de energía y una negación de los problemas medioambientales que nos hacen ser uno de los países menos sensible y con más incumplimientos. De momento, ya hemos abandonado la presidencia del grupo de Kioto en la ONU. Estamos pues, ante la rendición definitiva de España a los intereses creados de constructores, hoteleros y compañías eléctricas. El medio ambiente, ahorro energético, nuevo modelo productivo o energías renovables creo que desparecerán del escenario político.

Autor

Alejandro Inurrieta

Mi paso por la Universidad, donde me desencanté de la docencia, por la empresa financiera, donde vi las carencias del sistema y finalmente el paso por la política nacional, Ministerio de Economía como asesor, y la local, concejal en Madrid, me han hecho abrazar y admirar el concepto de economista ciudadano.

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