martes 2 de septiembre de 2014

Con Lupa

Rajoy al Rey: “Es lo único que nos faltaba…”

Jesús Cacho (14-05-2012)
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No ha habido celebración del 50 aniversario de la boda de Juan Carlos de Borbón y Sofía de Grecia. No ha habido ceremonias ni festejos, ni públicos ni privados, y la verdad que se agradece, incluso se recibe como una demostración de buen juicio en medio de la tormenta. Tras décadas de ficción y medias verdades, de dobles vidas paralelas consentidas y ocultadas a la opinión pública, de falsa felicidad vendida por arrobas en el gran guiñol hispano, es un alivio comprobar que el sentido común no ha abandonado del todo a nuestra clase dirigente y a la propia real pareja, que ha decidido hacer mutis por el foro y desaparecer, dejando pasar la efeméride como si nada hubiera sucedido. Para la ciudadanía hubiera sido una humillación añadida el haber tenido que asistir a una nueva y multitudinaria demostración de felicidad impostada, a una nueva penosa comunión con ruedas de molino.

Como sostiene una conocida “ley” atribuida a un ingeniero norteamericano en los años cuarenta del siglo pasado, si algo es susceptible de empeorar, empeorará. La filosofía subyacente es la misma que ese otro, más pedestre, refrán que asegura que a  pero flaco, todo son pulgas. Se lo dijo Mariano Rajoy sin pestañear, juran que sin morderse la lengua, el día en que el presidente del Gobierno –las 13 horas del domingo 15 de abril-  acudió a visitar al Rey, ingresado en el Hospital USP San José de Madrid: “Lo único que le falta a España en las actuales circunstancias es un escándalo de este tipo, Señor, con la Familia Real de por medio…”  Ante el gesto de sorpresa de quien esto suscribe, el informante se reafirma: “Pues lo ha hecho; este señor de barba cana, que a menudo desprende esa imagen huidiza y como falta de compromiso, le ha cantado las cuarenta a Juan Carlos I. Con un par. Seguramente porque no tiene vocación de cortesano y porque está libre de compromisos”.  

La frase pronunciada por Rajoy a la salida de la clínica, sin embargo, es una antológica muestra de ese falsario lenguaje basura que se ha impuesto oficialmente cuando se ocultar la realidad se trata: “Lo he encontrado muy bien, muy animado y con ganas de recuperarse y volver a sus actividades. De hecho, esta semana tengo un viaje oficial a México pero el viernes tendremos un despacho de los habituales”. No se sabe si fue la reprimenda del presidente del Gobierno, el órdago de la Reina Sofía durante el peripatético almuerzo, martes 17, mantenido por ambos en el propio Hospital, que por primera vez en cincuenta años amenazó con coger las maletas y largarse para siempre de La Zarzuela y de España, o la firme postura crítica, contundente, de su hijo, el Príncipe Felipe, el caso es que el Monarca pretendió acortar los plazos de su recuperación como si nada hubiera pasado. Pasó. Tuvo que volver a ser intervenido en la madrugada del viernes 27 de abril.

Un incidente más en un episodio a medio camino entre la comedia y la tragedia. Ahora se ha sabido que el Gobierno español no tuvo noticia del accidente ocurrido, según la versión oficial, en la madrugada del viernes 13 en Botswana, hasta horas después de que el avión privado en que viajaba de regreso la comitiva que acompañó al Monarca en su cacería de elefantes tomara tierra en el aeropuerto de Torrejón de Ardoz. El grupo estaba compuesto por Corinna Zu Sayn-Wittgenstein, su hijo de 11 años, el empresario saudí Mohamed Eyad Kayali, residente desde hace años en España, y hombre enlace entre el Rey y la casa real de Arabia Saudí en España, que fue quien corrió con los gastos del festejo, y dos empresarios ingleses amigos de la pareja española.   

Desde la base de Torrejón, don Juan Carlos fue trasladado directamente al ya citado Hospital San José, mientras Corinna y su hijo se refugiaban en la casa que la supuesta princesa alemana ha ocupado en los últimos tiempos en El Pardo, antigua residencia del General Franco, un chalé de unos 400 metros cuadrados, decorado por el famoso Jaime Parladé, al que se accede directamente desde el recinto del palacio de La Zarzuela. Corinna y su hijo no llegaron a estar ni 24 horas descansando. El tiempo justo para hacer las maletas y largarse, porque a primera hora de la mañana del sábado 14 de abril, casi al mismo tiempo (9,30 de la mañana) que la Casa del Rey informaba de que don Juan Carlos había sido operado por el doctor Villamor de lo que, en Vozpopuli, Juan Carlos Escudier ha calificado de “luxación de Corona”, y descansaba en la Unidad de Cuidados Intensivos de la clínica San José, Corina y su hijo emprendían vuelo con rumbo desconocido desde el aeropuerto de Barajas, bajo la atenta supervisión de dos agentes del CNI, después de que se les ordenara abandonar España a toda velocidad.

Corinna: ni está ni se espera que vuelva

Corinna Zu Sayn-Wittgenstein no ha vuelto a hacer acto de presencia en España. Ni está ni se le espera, y hay quien asegura que no volverá a pisar Madrid. ¿Consecuencia del susto sufrido por Su Majestad tras el incidente/accidente? ¿O real y sincero propósito de enmienda por parte de quien corresponde? Quienes conocen la tela que se guarda en el arca desconfían de que esto sea así, sobre todo después de que la propia Casa del Rey emitiera en un comunicado la sorprendente, por no decir alucinante, afirmación de que el soberano “mantendrá una mayor discreción con respecto a sus amistades personales, pero no renunciará a ellas”, porque tiene todo el derecho del mundo, insisten, a mantener su vida privada lejos de la curiosidad general.

Hay quien sostiene, aunque esto podría no pasar el filtro del mero rumor, que sería la propia princesa Corinna quien habría puesto a su amigo el Rey ante una disyuntiva radical: como a partir de este sucedido, ha venido decir, ya no podremos llevar la vida muelle de la que hemos disfrutado hasta ahora, urge que tomes una decisión trascendental, un camino que podría resumirse en el dilema “Corinna o Corona”, el mismo motto que estos días recorre Madrid, pero formulado por protagonistas distintos y desde posiciones diametralmente opuestas a las dichas hasta ahora.

Con todo, el trabajo del CNI, una auténtica filigrana la suya, no ha terminado, ni mucho menos, en este caso. Y es que el Monarca habría cometido, al decir de los enterados, un error de principiante, obligado por su condición, tal vez, pero error mayúsculo, el mismo que en su día cometió con quien fuera su intendente, Manuel Prado y Colón de Carvajal. Y es que Corinna se ha ido de España tal vez para no volver, pero se ha largado con el riñón bien forrado, porque todo el dinero estaba, está, en sus cuentas personales, cifras importantes acumuladas durante años de estrecha y privilegiada posición al lado de don Juan Carlos, dinero que sin duda no se habría podido hacer sin la capacidad y el talento de esta mujer ambiciosa y siempre cercana al poder y a los poderosos. Las cuentas son suyas, el dinero está a su nombre –dicen que una parte importante en la sucursal monegasca del Crédit Foncier-, y aquí paz y después gloria. Pero  la historia, insisten, no ha terminado. 

Autor

Jesús Cacho

Nací hace bastantes años en un pueblo mínimo de Palencia, a medio camino entre Frómista y Carrión. Allí fui feliz a rabiar por los senderos de mi infancia y primera juventud. Luego la vida me llevó por derrotas insospechadas, cruzando mares y vadeando puertos, hasta recalar en la ensenada del periodismo madrileño, en alguno de cuyos garitos -El Mundo, El País, ABC- he tocado el piano. Me he cruzado con muy buena gente y con algún que otro hijo de puta. He cumplido mis sueños; he sido razonablemente feliz. Ahora aspiro a seguir contando historias desde el puente de algún barco perdido en el océano, mientras con mi sextante trato de tomar la altura de Sirius sobre la línea del horizonte, en ese leve instante en que se despide la noche y se anuncia un nuevo día. Naturalmente no sin antes haber dejado Vozpópuli navegando "full ahead".

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  • #34 Escepticovp

    Resumen. Entre Corinna y Corona, estaba la alternativa, en esta hora...

  • #22 JoseGil

    Lo peor de este affaire es la campaña de descredito que se les ha hecho a los...

  • #28 cera52

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