lunes 1 de septiembre de 2014

Godivaciones

El fútbol y los símbolos imperiales

María Blanco (22-05-2012)
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Desde los tiempos del Imperio Romano, los juegos, el circo y los festivales de teatro eran una excusa para que el César se hiciera presente entre el populacho. Era la oportunidad perfecta para mostrarse benevolente o rácano, justo o déspota, sencillo o sofisticado. Al parecer, no andamos muy lejos de esa época.

En nuestro país y en nuestro entorno, el deporte rey es, sin duda, el fútbol. En España, los hinchas de unos equipos y otros se afanan por mostrar los colores que les identifican. Y cuando juegan las selecciones nacionales, el espíritu patrio invade las calles de ciudades y pueblos, se vacían las avenidas, se montan quedadas para ver los encuentros, se desbarra cuando el resultado es una victoria nacional, se emiten informativos especiales en televisiones públicas, se cortan calles… una locura. Quienes no vivimos la pasión futbolera, a duras penas lo entendemos, simplemente, lo sufrimos en silencio.

En alguna ocasión se ha utilizado el fútbol como momento de exhibición nacionalista: española, catalana, vasca o de donde sea. En Madrid nos dividimos en tres porque tenemos tres equipos: el Real Madrid, el Atlético de Madrid y el Rayo Vallecano. Y últimamente se han vivido situaciones tensas cuando el Jefe del Estado o el himno nacional han sido objeto de una sonora pitada, disimulada en las emisiones televisivas como se ha podido.

La salida de tono de Esperanza Aguirre

Este viernes 25 es la final de la Copa del Rey y viene el Barcelona F.C. a jugar al estadio Vicente Calderón, sede del Atlético de Madrid. Obviamente hay grandes probabilidades de que haya pitadas al himno, al Rey y a todo lo que sea menester. ¿Qué hacer? Esperanza Aguirre, en un principio, ha amenazado con anular el partido para evitar faltas de respeto al himno y al jefe del Estado. Se ha retractado. Aún así, esa exhibición de poder me ha llevado a reflexionar sobre el fenómeno. ¿Se deben prohibir las pitadas? En caso afirmativo ¿a quién o quiénes? ¿solamente al Rey? ¿a la Familia Real? ¿al presidente del gobierno? ¿a un consejero? ¿secretario de estado? ¿funcionario de Hacienda?

Una pitada es una manera de expresar libremente el descontento. Si el rey, el presidente, un ministro, un consejero o un técnico de la Seguridad Social se ven expuestos a una muestra de descontento, que piensen que va en el cargo, algo habrán hecho, o tal vez no pero está claro que tiene opositores. Y están en su derecho. Por ejemplo, si los culés no consideran al Rey su jefe de Estado y le pitan, no es Esperanza Aguirre quien debe hacer nada, deben ser los partidarios del Rey quienes reaccionen ante esa provocación. Al fin y al cabo es como aceptar que venga a tu casa alguien a insultarte. Y si hay riesgo de enfrentamientos, pues que se prohíban los silbatos, o que se prohíba la entrada de culés, por si las moscas. Pero la decisión es de los dueños del Vicente Calderón. A tu casa entra quien tú quieres.

Que se mojen los ciudadanos

Cuando hay un grupo de anti-españoles quemando una bandera en las calles no creo que deba ser el gobierno quien haga nada, sino ciudadanos partidarios de la unidad de España los que afeen la conducta a los pirómanos y no la consientan. Pero dejar en manos del Estado la defensa de las insignias y los himnos y a la presidenta de la Comunidad de Madrid erigirse en protectora de los símbolos en un partido de fútbol es desmesurado y recuerda más a la ostentación imperial romana que a la intervención mínima que proclaman los liberales, entre los que dice encuadrarse Esperanza Aguirre. Que se mojen los ciudadanos, que se moje el Atlético de Madrid, que se mojen las asociaciones de futbolistas, que se asocien los individuos, pero que no deleguen su responsabilidad, por favor.

Esperanza Aguirre podría, mientras tanto, defender a España presentando unas cifras ajustadas, un déficit real, un presupuesto trabajado y fiable. Que eso también es muy liberal, doña Esperanza. La mentira y la manipulación de la información, en cambio, son típicas de los estados muy pagados de sí mismos que no dan cuenta a nadie. El tiempo pone a cada uno en su sitio. A los que alardean de liberales también.

Autor

María Blanco

Enseño y estudio Historia del Pensamiento Económico en la Universidad CEU-San Pablo. Soy miembro del Instituto Juan de Mariana. Defiendo la libertad individual y mi ideal es vivir en un mundo con igualdad ante la ley y rendición individual de responsabilidades.

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Top 3 Comentarios más votados

  • #12 vozdelpueblo

    Siento disentir: pitar a la bandera o al himno son un delito. Pitar al rey, a...

  • #8 Carla

    Un poco decepcionado con Ud. María, los artículos en el Mariana muuuuuuucho...

  • #17 Morgan

    @Roma #16 Si servimos en un barco pirata, jaleamos y votamos a Barba Roja, si...