domingo 31 de agosto de 2014

Con Lupa

Madrid y los Juegos Olímpicos: elogio del disparate

Jesús Cacho (24-05-2012)
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¡Qué mujer tan feliz, qué gesto de arrobo, qué risas, qué sonrisas…! La foto de familia del grupo de autoridades que, de vacaciones en Quebec, han logrado la hazaña de pasar el corte para la nominación de Madrid como ciudad candidata a organizar los JJOO de 2020, era ayer el vivo retrato de la felicidad. He ahí unos tipos encantados de haberse conocido. Un grupo de españoles, alcaldesa al frente, con aspecto de nadar en la abundancia. Razones objetivas para tal contento sobran: el PIB español crece al 5% anual y se espera que para el 2020 pueda incluso rebasar el 15%; el paro es tan insignificante que la prensa habla sin ambages de “pleno empleo”; los gastos en Educación y Sanidad seguirán creciendo en los PGE del 2013 al menos en dos dígitos; los funcionarios públicos acaban de recibir un aumento salarial del 6%; el Gobierno, que ahora mismo estudia una bajada general de impuestos, apuntaló anoche la financiación sine die de la minería del carbón, y aún se propone ofrecer mañana a Grecia un crédito extraordinario de 50.000 millones, a tipo de interés cero, para que los probes griegos salgan del atolladero y puedan pronto imitar a los españoles, cuya capacidad de sacrificio y espíritu de trabajo les ha permitido alcanzar las más altas cotas de bienestar material que se recuerdan en la Historia.

Se explica, pues, el contento de la Botella –una mujer que ha dejado huella entre los quebecois, pues, yéndolos mirando, y con sola su figura, vestidos los dejó de su hermosura-, señora que en su día fue elegida por abrumadora mayoría (nada menos que el 80% de los votos emitidos) para regir los destinos de la capital del Reino. Por fin Botella y su troupe podrán empezar a gastar a gusto, que estaba resultando ya una injusticia lo del Ayuntamiento de Madrid y sus regidores, a pan y agua en lo que a dispendios se refiere desde hace décadas. Al fin y al cabo, la deuda del municipio capitalino apenas llega a los 80 millones de leuros, cero/s arriba o abajo, tras la muy meritoria gestión de ese caballero con una mano en el pecho y otra en el bolsillo del prójimo que es Alberto Ruiz-Gallardón, ahora ministro de la cosa Ciega, un hombre que con cuatro perras consiguió tener Madrid limpio como los chorros del oro, aunque, en su demérito, le sea muy de reprochar la escasa, por no decir nula, atención prestada siempre a la calle Serrano y aledaños, lugar del extrarradio donde este señorito no ha invertido un ochavo, porque la pasta de verdad la ha volcado en Puente de Vallecas, Villaverde Bajo, los Carabancheles, el Arroyo del Abroñigal y por ahí.

De modo que siendo la deuda del Ayuntamiento de Madrid tan parca, ya digo, es justo que nuestra Botella pretenda darle a su cuerpo alegría macarena con la celebración de los Juegos, que ya está bien de ahorrar, repito, y es hora de algún que otro fasto que coloque Madrid a la cabeza del mundo mundial. Al embarcarse alegremente en la aventura, la alcaldesa y el señor presidente del COI, un tal Blanco, otro que tal baila y que fue también elegido para el cargo por mayoría en las urnas, no hacen sino interpretar fielmente el sentir de la masa capitalina. “Los bueyes doblan la frente,/ impotentemente mansa,/ delante de los castigos”, que decía el poeta. Y es que hasta el 98% del gentío empadronado en Madrid expresó claramente en referéndum su deseo de que los madriles organicen el olímpico pitote. No se entienden, por eso, las protestas de esa minoría de agoreros que viene oponiéndose al panem et circenses capitalino. Hágase, pues, la voluntad de la mayoría así en la tierra como en el cielo, y callen para siempre los cenizos del “no”, empeñados en aguar la fiesta con la que un ramillete de ricos altruistas quiere alegrar la vida de los pobres del común.  

La inasumible oposición de los grandes constructores

Tampoco se entiende, por lo mismo, la feroz oposición desplegada por los grandes constructores, Florentinos y por ahí, a “Madrid 2020”. Es verdad que a las constructoras españolas les sale ahora el trabajo por las orejas, porque solo la inversión pública en AVES y autopistas, puertos y helipuertos, tiene colmada su cartera de pedidos, al punto de que quienes tenían algún negocio en el exterior lo han abandonado precipitadamente para centrarse única y exclusivamente en España. Convendría, por eso, decirles a estos señorones que no sean tan egoístas y piensen un poco en los días de jolgorio que para cordoneros, aguadores, panaderos, herradores, silleros, carteristas y violeteras supondrían las Olimpiadas. “Los bueyes mueren vestidos/ de humildad y olor de cuadra”. El argumento que Floros & Cía esgrimen, según el cual los JJOO de Atenas fueron la sepultura griega, o que Montreal tardó décadas en trasegar el déficit generado por las suyas, es descartable de plano. Todo el mundo sabe que griegos y canadienses, además de vagos de solemnidad, no saben hacer bien las cosas. Nosotros, sí. Ánimo, pues, señores de la hormigonera y el ladrillo, y dejen de hacer lobby ante el Gobierno en contra de Madrid. ¡Si ustedes no quieren las Olimpiadas, nosotros sí!

Todo está a favor. Lo están, por supuesto, nuestros socios de la Unión, empezando por Alemania, encantada con el superávit presupuestario español y la salud, a prueba de bomba, de nuestros bancos, que no pasa el día sin que frau Merkel anime al BCE a comprar deuda española a todo trapo. A fin de cuentas, los hispanos no tenemos que mendigar la caridad de los mercados ni la buena voluntad del BCE para seguir vivos. Dependemos de nosotros mismos y de dinero vamos sobraos. Vengan, pues, Juegos y juergas y lo que haga falta. Y tiremos al río, como antaño hacían en mi pueblo, a quien diga que los españoles nos hemos vueltos locos y que, definitivamente, no tenemos remedio. A gastar se ha dicho. Y que se forren los cuatro de siempre, oyes. El resto, a seguir pagando impuestos sin rechistar. “Crepúsculo de los bueyes, ¿está despuntando el alba?”.

Autor

Jesús Cacho

Nací hace bastantes años en un pueblo mínimo de Palencia, a medio camino entre Frómista y Carrión. Allí fui feliz a rabiar por los senderos de mi infancia y primera juventud. Luego la vida me llevó por derrotas insospechadas, cruzando mares y vadeando puertos, hasta recalar en la ensenada del periodismo madrileño, en alguno de cuyos garitos -El Mundo, El País, ABC- he tocado el piano. Me he cruzado con muy buena gente y con algún que otro hijo de puta. He cumplido mis sueños; he sido razonablemente feliz. Ahora aspiro a seguir contando historias desde el puente de algún barco perdido en el océano, mientras con mi sextante trato de tomar la altura de Sirius sobre la línea del horizonte, en ese leve instante en que se despide la noche y se anuncia un nuevo día. Naturalmente no sin antes haber dejado Vozpópuli navegando "full ahead".

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Top 3 Comentarios más votados

  • #32

    @Rufo #19 La verdad es que la Sr Botella tiene una gran experiencia en la...

  • #6 cera52

    Repito para todos aquellos que no hayan estudiado ésta materia, el primer...

  • #24

    @goyesco #21 Para argumento facilón ese que dices que las inversiones en JJOO...