Con Lupa - 05.06.2012

Devolver al Banco de España la dignidad perdida

Es la regla de los seis meses. Seis meses, o casi, es lo que necesita el Gobierno Rajoy para acometer algunos de sus nombramientos más importantes, caso del nuevo director general de RTVE, y caso también del futuro gobernador del Banco de España (BdE), cuyo nombre conoceremos el jueves por obra y gracia del ministro Luis de Guindos. Seis meses para una pasarela por la que han desfilado un montón de candidatos, la mayoría de los cuales a estas alturas está más achicharrados que quemados, porque ya se sabe que no hay forma más efectiva para dejar fuera de juego al aspirante a un cargo que airear su nombre en los medios y en los prolegómenos de la operación. A la hora del esprín final, dos hombres parecen contar con más posibilidades que ningún otro para alzarse con el santo y la limosna, con un outsider cuya candidatura ha cobrado fuerza en los últimos días.

Curioso caso el de González Páramo, cuyo nombre ha conseguido  sobrevivir a todos los embates como un náufrago aferrado al palo de mesana. De manera inopinada, nuestro representante en el Comité Ejecutivo del BCE acaba de recibir el supuesto apoyo nada menos que del presidente de la institución, el italiano Mario Draghi, quien “vería con buenos ojos que Páramo fuera el próximo gobernador del BdE”, se ha dicho estos días. Para un Gobierno que anda pidiendo a gritos la ayuda del BCE a la hora de comprar deuda española y mantener bajo control la prima de riesgo, los deseos de Draghi podrían ser considerados órdenes, porque no está España y su Gobierno para desairar los caprichos de quien está llamado a salvarnos la vida. Las cosas, sin embargo, parecen ir por otros derroteros, al punto de que no parece que sea Draghi, que apenas ha trabajado unos meses con Páramo, quien está interesado en su nombramiento, sino el eficiente y poderoso lobby formado por los amigos de Páramo quien se está encargando de agitar su candidatura.

Parece ser que el buen hombre no le hizo mucho caso (“no atendía ni una puñetera llamada de teléfono”) al Partido Popular y a su candidato, Mariano Rajoy, cuando ambos penaban en la oposición a Rodríguez Zapatero, y esa es una cuenta pendiente que, conociendo el percal, el gallego no va a dejar ahora sin cobrar. Muy distinto es el caso de Luis María Linde, candidato más o menos declarado del ministro de Economía. Pretensión llamativa la de Guindos, que tiene desconcertada a buena parte de la parroquia del PP, en tanto en cuanto la edad del aludido y sus personales circunstancias –al margen de su extraordinario currículum, por cierto- hacen cuando menos complicado justificar su elección para una labor tan complicada como la de dirigir el BdE y en un momento como el actual, con la institución en el punto más bajo en cuanto a prestigio de toda su historia.

"Se lo comerían con patatas nada más llegar sus propios compañeros"

Nombrar gobernador a un hombre que estatutariamente no podría completar su mandato, puesto que tendría que abandonar el cargo en 2015 al cumplir los 70 años, edad máxima para ejercer el cargo de gobernador y subgobernador, amén del de consejero, sonaría más a excentricidad que a otra cosa. Con ser ello relevante, lo importante, en opinión de los connaisseurs, es que el aludido está lejos de representar el perfil idóneo para embridar una institución que va a necesitar mucha mano dura para volver a ser lo que fue. “Se lo comerían con patatas nada más llegar sus propios compañeros, con quienes ha compartido muchos años de actividad profesional en el Banco…”

Distinta es la situación de Fernando Becker, actual director de Desarrollo Corporativo de Iberdrola, además de ex consejero de Economía de la Junta de Castilla y León, ex presidente del ICO con el Gobierno Aznar, y catedrático de Economía Aplicada de la Rey Juan Carlos, quien, en plena madurez profesional, parece perfectamente capacitado para afrontar el reto de regir el antiguo banco central español. Parece obvio que el aludido cuenta con muchas papeletas para hacerse con el cargo, en tanto en cuanto es el favorito del presidente del Gobierno y será el presidente del Gobierno quien diga la última palabra, sin cesiones y concesiones en esta caso a Soraya o sorayo alguno, como ha ocurrido con el nombramiento del director general de RTVE.   

MAFO privó de porra y pistola al cuerpo de Inspectores

En el Banco de España se han cometido muchos errores y, para ser justos, no todos imputables a ese caballerete de la triste figura que es Fernández Ordóñez. La responsabilidad contraída, la culpa in vigilando, por el famoso MAFO en la situación de nuestro sistema financiero es incuestionable, en tanto en cuanto, rendido a los hechizos de los grandes banqueros y a la resistencia y politización de los cajeros, permitió a las entidades meterse hasta las cachas en la orgia del riesgo inmobiliario que hoy nos tiene a punto de quiebra como país. Para hacer posible tamaña dejación de funciones, MAFO tuvo literalmente que maniatar al otrora temido y prestigioso cuerpo de Inspectores del Banco de España, la policía del sistema, a la que, metafóricamente hablando, privó de porra y pistola.

Cierto que los males de la institución comenzaron con Jaime Caruana, gobernador nombrado por el Gobierno Aznar, pero se agravaron hasta la exasperación bajo Ordóñez y los ministros de Economía de ZP, Pedro Solbes y Elena Salgado, que simplemente se dedicaron a mirar hacia otro lado mientras el gobernador cedía el poder al sátrapa Aríztegui, su subgobernador, para poder él mismo dedicarse a tocar la lira sobre el incendio inmobiliario que paulatinamente iba devorando a Cajas y Bancos. El postrer error lo cometió el Gobierno Rajoy, particularmente su ministro de Economía, no forzando la dimisión de Ordóñez al día siguiente de su toma de posesión, a finales de diciembre pasado. Es cierto que el Estatuto de Autonomía del BdE garantiza al gobernador el cumplimiento íntegro de su mandato, pero también lo es que en los cajones del Ejecutivo hay argumentos suficientes como para haber aconsejado a MAFO una discreta retirada antes de tiempo.    

No se hizo así. Ahora, la situación del BdE es tan grave, tan apurada, que el Ejecutivo debería andarse con pies de plomo a la hora de elegir nuevo gobernador. Me perdonarán el tópico, pero es hora de esa “grandeza de miras” que tantas veces se reclama y tan pocas se atiende. No es momento de personalismos y mucho menos de satisfacer intereses tan personales como cortos de miras. De Guindos no puede pretender ser al mismo tiempo ministro de Economía y gobernador del Banco de España. Eso, además de un abuso de poder, sería un error gravísimo para el Gobierno Rajoy y para la salud futura de nuestro sistema financiero. Urge un hombre que, sin ataduras con el poderoso establishment del Banco, llegue dispuesto a atarse los machos y a fajarse en la tarea de sanear la Casa de arriba abajo, un hombre decidido a devolver el prestigio perdido a una institución que, en los últimos ocho o diez años, ha dejado de cumplir las funciones para las que fue creada. Y así nos va, claro está. 

Autor

Jesús Cacho

Nací hace bastantes años en un pueblo mínimo de Palencia, a medio camino entre Frómista y Carrión. Allí fui feliz a rabiar por los senderos de mi infancia y primera juventud. Luego la vida me llevó por derrotas insospechadas, cruzando mares y vadeando puertos, hasta recalar en la ensenada del periodismo madrileño, en alguno de cuyos garitos -El Mundo, El País, ABC- he tocado el piano. Me he cruzado con muy buena gente y con algún que otro hijo de puta. He cumplido mis sueños; he sido razonablemente feliz. Ahora aspiro a seguir contando historias desde el puente de algún barco perdido en el océano, mientras con mi sextante trato de tomar la altura de Sirius sobre la línea del horizonte, en ese leve instante en que se despide la noche y se anuncia un nuevo día. Naturalmente no sin antes haber dejado Vozpópuli navegando "full ahead".

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Top 3 Comentarios más votados

  • #3 Simbad

    Siempre lo he dicho. La corrupción que permeabiliza el país cual lluvia...

  • #5 nomerindo

    Manuel Pizarro es lo que buscan, y probablemente, lo que se necesita. Pero...

  • #29 soesto

    Vamos a ver, don Jesús, que ya somos mayores y tenemos experiencia, también...