viernes 1 de agosto de 2014

A mi bola

El resultadismo es como Chuck Norris: nunca duerme, espera

Enrique Marín (10-06-2012)
  • aumentar tamaño del texto
  • reducir tamaño del texto

Debutó España en la Eurocopa e, independientemente de que el rival fuera Italia, lo hizo con un empate que supo a poco. No ganó y por ello se habló, se habla y se hablará tanto del juego o, mejor dicho, del planteamiento de Del Bosque. Que si se equivocó en jugar sin 9, que si improvisó, que si los experimentos se hacen con gaseosa, que si tardó en reaccionar, que si… Vamos, todo aquello de lo que estaría mal visto hablar si La Roja gana a La Azzurra, como de hecho pudo acabar haciendo a poco que Torres hubiera estado acertado cuando los italianos ya no podían ni con las espinilleras.

Puestos a hablar de juego, y según el análisis que hacen los entendidos en la materia, Prandelli tuvo mucho que ver en que a España no le salieran las cosas como pretendía Del Bosque. El seleccionador italiano jugó con dos puntas y no sólo fijó a Piqué y Ramos, sino que obligó a Busquets y Xabi Alonso, valga la redundancia, a echarles una mano en lugar de preocuparse por mirar únicamente hacia adelante. Además, tanto Arbeloa (superado porque no da el nivel) como Jordi Alba fueron anclados por sus pares, Giacherini y Maggio, los carrileros largos que tantos problemas les crearon. En este escenario en el que España se replegaba en exceso en cuanto Italia daba tres pases seguidos, Pirlo generaba problemas a la espalda de Xavi y los de arriba, Siva, Cesc e Iniesta no mezclaban como debían.

El planteamiento de salir sin un 9 no era ni es una mala idea en sí misma, aunque la disposición táctica de Prandelli de jugar con tres centrales y, sobre todo, el error de interpretación de los jugadores de La Roja de ir todos al balón en lugar de separarse parar abrir al rival fue arruinándolo. De hecho, en los primeros minutos Cesc, Silva e Iniesta sí se movieron con criterio y crearon problemas a la nutrida defensa italiana. El gol de Cesc llegó en una acción de 9 mentiroso, tras una magistral asistencia de Silva. Salieron Navas (incompresiblemente por Silva) y Torres (por un desgastado Cesc) y el 9 de verdad resultó ser de mentira, pues tuvo tres y las tres las falló. Resultado: España no ganó y las críticas al planteamiento de Del Bosque arreciaron, aunque centradas en la decisión de jugar sin 9 y no en la cabezonería de Vicente de jugar con Busquets y Xabi Alonso, con lo mucho que esto lastra, no ya la capacidad de maniobra de La Roja, sino también los desajustes en defensa.

Según Dante Panzeri (célebre y visionario periodista deportivo argentino, autor del libro Fútbol, dinámica de lo impensado), el juicio del fútbol se reparte entre quienes ven y quienes sienten. Es decir, entre quienes van al fútbol a ver jugar y quienes van a ver ganar, respectivamente. Decía Panzeri, que "el que acude a ver a un equipo, va a verlo ganar. Sin embargo, el que va a seguir un partido, va a ver jugar". Partiendo de esta premisa, y comprendiendo el entusiasmo que rodea a La Roja, sobre todo desde que es un equipo ganador, es normal que en esas ansias por verla ganar, algunos se olviden de verla jugar. O sea, juzgar en función del juego y no sólo del resultado. Los mismos hechos se pueden analizar de manera antagónica según si se ve o si sólo se siente y llegados a este punto habría que diferenciar entre el periodismo y los simples aficionados.

España, al igual que ese Barça del que tanto se nutre (incluida la idea del 9 mentiroso), ha logrado conjugar el fútbol ideal. Es decir, aquel que gana y juega bien (no confundir con bonito). Aquel que es apreciado por quienes van a ver ganar y quienes van a ver jugar. Claro que si se gana todo parece mejor aunque se cometan errores y si no se gana, aparecen críticas, algunas que tienen que ver más con el resultado que con el mismo juego. ¿Reminiscencias de la Furia? ¿La tentación de renunciar a un estilo en el que quizás sólo se cree porque con él se han logrado títulos? Nadie ha sido más crítico que yo con Vicente del Bosque, a quien agradezco su capacidad para encajar las críticas y no tomárselo como algo personal. Tal vez por ello no me gusta que haya quien le critique sólo cuando España no gana. Pero, claro, los resultadistas son como Chuck Norris: nunca duermen, esperan. Un consejo: menos sentir y más ver, que diría Panzeri.    

Autor

Enrique Marín

Sólo presumo de ser donostiarra y lo que ello conlleva, incluido un Realismo que no escondo. Periodista deportivo por vocación, la nobleza me vino de serie. Adiestrado en la Universidad de Navarra, debuté en El Diario Vasco, crecí en Marca, maduré en As y me desengañé en Público. Ahora recupero la ilusión uniéndome al proyecto de VozPópuli: el valor de ser libres y fiables, los pilares del Periodismo en el que creo. Acostumbro a ir a mi bola y a veces puedo parecer beligerante, aunque siempre procuro diferenciar el quién del qué. Al contrario de lo que dijo mi admirado Groucho Marx, estos son mis principios; si no les gustan, no tengo otros.

Suscripción RSS