La experiencia chilena

19-06-2013

Chile es el país de Latinoamérica que tiene mejor prensa en España, aunque no se le dedique el espacio que merece y hoy intentaremos resumir algunos de sus traumas políticos con la intención de entenderles mejor en la previsión de su futuro económico. Además, hay un aspecto de la historia chilena que debería interesarnos en grado sumo en momentos como los actuales en que, por nuestra crisis, resurgen los radicalismos políticos y aparece la tentación de tomar atajos económicos. Pero antes déjenme relatarles una anécdota que creo ayuda a circunscribir aquellos acontecimientos.  

El Bogotazo

Hará cuestión de cuatro años, gracias a un exportador valenciano, tuve la fortuna de conocer a su socio cubano, un personaje peculiar, lamentablemente ya fallecido, que, tras ser guardaespaldas de los vips de un conocido hotel de la Habana, pasó a serlo de Fidel Castro. Su carrera y formación en los servicios de inteligencia cubanos fueron paralelas a las del general Arnaldo Ochoa Sánchez, fusilado en 1989 y quien, junto con otros altos oficiales, estuvo a punto de “llevarse por delante” a los Castro en un golpe de Estado. Al preguntarle por las motivaciones de poder del dictador cubano fue directo a sus comienzos atascándose con en el nombre de un personaje, del que yo tenía referencias directas por otras causas, casi desconocido en España: Jorge Eliézer Gaitán, cuyo asesinato y conmoción aún afecta la política en Colombia que carga con más de 200.000 muertos de una guerrilla forjada por Cuba; que le recordara aquel nombre le animó a extenderse sobre la izquierda y es una lástima que sus memorias mueran con nuestros recuerdos.

El Bogotazo fue una especie de banco de pruebas para el comunismo internacional y el KGB en su promoción revolucionaria en Latinoamérica, en él participó Castro y sobre él fantasea según su estilo e imaginación (un ejemplo). Su última secuela fue el Caracazo, del que se apropia el golpista Hugo Chávez, sirviendo de chispazo a un explosivo largamente preparado en barrios, colegios y universidades. Este es el modelo de eclosión revolucionaria urbano del comunismo para Latinoamérica y ya se pueden imaginar qué confianza se ha de dar a la izquierda, de caviar o no, cuando defiende sus dictaduras o un ideario que, en la práctica, es una farsa teledirigida por una mafia más.

Allende la izquierda

Tras ser candidato en 1952, 1958, y 1964, Salvador Allende gana las elecciones de 1970 por la llamada Unidad Popular (coalición de izquierdas) con 36,6% de los votos (menos que en 1964 – 38,64%). El expresidente Alessandri, independiente por el Partido Nacional (liberales renovadores y conservadores) obtuvo el 35,3% y Radomiro Tomic, de la Democracia Cristiana, el 27,9%; la participación electoral bajó un poco, llegando al 83,5%. No habiendo segunda vuelta, el Congreso decide dar la victoria a Allende y con ese escaso apoyo electoral pretendía llevar a Chile al “socialismo”. Aquellas fueron unas de las elecciones de la Guerra Fría más intervenidas por la CIA y el KGB.

Decidido en su empeño mesiánico, fue directo a modificar la Constitución, nacionalizar la industria del cobre (por un “justiprecio” subjetivo) y a toda aquella empresa que se considerara clave (que habría que subsidiar al empeorar su gestión), a una congelación general de precios y al aumento general de salarios. Casi no hace falta ser economista para ver que solo las dos últimas medidas, tras un impulso inicial del crecimiento, crearían desabastecimiento, inflación, paro y una crisis fiscal de caballo, que pasaron a monetizar llevando a Chile a la hiperinflación; es similar al plan ruinoso de los economistas chavistas dirigido a proletarizar la sociedad. Obviamente, no salió bien y en 1971 Chile empieza su caída en picado, el mismo año en que llega Castro a “echar una mano”. 

Las tres semanas de Fidel

Se imaginan a semejante criatura suelta tres semanas por Chile: sexo, ron y ocho horas de sermón. Dio tal paliza que hasta aburrió a los más entregados (conviene que lean este artículo corto del CSIC). Castro no era partidario de la vía “pacífica” de  Allende al “socialismo” y alguna razón llevaba: con ese bajo apoyo electoral, Hitler necesitó la violencia para imponer su totalitarismo. Viendo que el ánimo caía, se quejó de que si Allende fuera a él, Chile le daría más libertad de acción; puede ser, lo que seguro haría la Inteligencia cubana sería fichar a sus seguidores, como seguramente hizo la Inteligencia chilena, algo que con lo que tal vez impidieron un Santiagazo tras el golpe de las fuerzas armadas.

Milicos prusianos y Guerra Fría

La expresión “milicos” solía usarse en el Cono Sur americano para referirse afectuosamente a los soldados y despectivamente a ciertos oficiales, pero no la banalicen, que Chile, a diferencia de nosotros, se toma muy en serio su soberanía territorial; además, Chile tiene la peculiaridad de que, tras el triunfo alemán sobre Francia en la guerra de 1870, adoptó la disciplina castrense prusiana, siendo algo que no tiene nada que ver con el fascismo o los nazis, aunque parece que los tienen, y además pata negra, como podría indicarlo la antigua Colonia Dignidad, hoy renombrada (lógicamente) Villa Baviera.

Chile, a pesar de su remota localización, con sus casi cuarenta grados de latitud, una extensión de más de 4.000 kilómetros y más de 6.400 kilómetros de costas (España tiene 4.065), tiene una importancia capital en caso de conflicto mundial y cierre del Canal de Panamá, como ocurrió en la Primera Guerra Mundial con las acciones de von Spee y la conocida batalla naval de Coronel. La llegada de Allende fue una oportunidad de oro para la URSS y la CIA y los militares chilenos la sabían perfectamente.

Ruptura castrense

Pinochet, aparte de ser de pocas palabras y poco dado a discursos poéticos capaces de embaucar a las masas, no pretendía quedar bien ni en la historia ni a nivel internacional y tenía un sentido de la soberanía nacional radicalmente distinto al de Allende, de quien al parecer era un conocido muy próximo. Como número dos de las fuerzas armadas sofocó un primer golpe en un ambiente de verdadera revolución popular contra un Allende enfrentado al Congreso y al Poder Judicial pero, al parecer, su actitud cambió radicalmente tras la manifestación de esposas de generales frente a sus cuarteles y otra de los Carabineros (similares a la Guardia Civil), tras la cual sería nombrado por Allende comandante en jefe o 'número uno' de las fuerzas armadas; desde esa atalaya se une, al final, a sus subordinados en el golpe del 11S de 1973, llevado a cabo según los planes existentes para sofocar una insurgencia comunista que sobrepasara a los Carabineros y la Policía. El trágico resultado es más o menos conocido.

Los Chicago boys

Fue un grupo de economistas chilenos egresados de la Universidad de Chicago a los que Pinochet dio carta blanca en la gestión económica. Por alguna extraña razón son uno de esos mitos establecidos que, como Allende, tienen buena prensa y sirven de trampolín a dogmáticos e incompetentes, cuando en realidad terminaron siendo un verdadero fiasco y cuyo boom financiero hizo crack en 1982, tras él fueron despedidos y economistas serios nos dieron una verdadera lección de buen hacer, que obviamente desconocen quienes nos malgobiernan en España y a los que tanto hemos criticado. 

Pragmatismo, nueva etapa y futuro chileno

A diferencia de Castro, que tiene muchísimos más muertos a sus espaldas y que no aceptó la sugerencia de Manuel Fraga, Pinochet hizo un referéndum en 1988, lo perdió, se fue sin querer irse hasta que, escándalos económicos incluidos, los chilenos consiguieron sacárselo de encima y hoy, Chile, aunque su Ejecutivo gobierne desde el Palacio de la Moneda, algo que asusta a cualquier economista normal, parece disfrutar de unos dirigentes sensatos que sabrán afrontar los retos que les esperan, que tarde o temprano se endurece el camino, pero eso lo veremos la semana que viene, cuando hablaremos del cobre, su principal recurso.

URL:  http://vozpopuli.com/blogs/2726-luis-riestra-la-experiencia-chilena