No baja la tensión en Rota. El sábado pasado, un tiroteo entre Los Justillos y Los Bustamante, dos clanes familiares enfrentados por el tráfico de drogas, acabó con la vida de José S., quien murió por disparos, y dejó a otra persona gravemente herida con dos balas en el estómago. Un suceso que ha reabierto viejas cicatrices en esta zona altamente conflictiva de Las 40 viviendas.
Aunque se trate de Cádiz, un escenario habitual de las trágicas consecuencias del narcotráfico, Rota no suele destacar por este tipo de situaciones. Fuentes de la Policía Nacional señalan que este suceso “ha perturbado” a los vecinos de esta pequeña localidad, debido a la gran presencia de agentes en las calles. No obstante, reconocen que, por su proximidad a la costa noroeste de Cádiz (zona caliente del tráfico de drogas), han notado un aumento de esta actividad ilícita en la zona.
Por el momento, la Policía Nacional informa que ha realizado quince detenciones (cuatro más desde el pasado fin de semana) y ha llevado a cabo cuatro registros, en los que se ha intervenido un arma detonadora, otra de perdigones y varias armas blancas. Para ello, cuentan con el apoyo de la Jefatura Provincial de Operaciones, la UPR, grupos de investigación y los Grupos Operativos Especiales de Seguridad (GOES).
A pesar de estas actuaciones, el dispositivo de seguridad sigue activo para evitar nuevos altercados y una tragedia aún mayor, ya que las autoridades son conscientes de la especial virulencia de uno de los clanes.
El clan de los Bustamante
En conversación con VOZÓPULI, un agente de la Policía Nacional y sabedor de la situación en Rota, explica que “por desgracia, es una familia conocida por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado”.
Hace un año, las autoridades asestaron un gran golpe a este clan con la detención de su cabecilla, quien había permanecido en paradero desconocido durante meses tras dos grandes operaciones anteriores. En dichas actuaciones, se incautaron 8.500 kilos de hachís y se encarceló a 14 de sus miembros, lo que llevó a las autoridades a considerar que el clan había sido desarticulado.
El primer golpe ocurrió en 2022, cuando los agentes realizaron una operación en una nave de Lebrija que era utilizada para almacenar droga. Al llegar al lugar, fueron recibidos con disparos por parte de los encargados de proteger la mercancía, aunque afortunadamente no hubo heridos. La operación se saldó con 16 detenciones y 4.500 kilos de hachís intervenidos. No obstante, tan solo un año después, las autoridades lanzaron una segunda ofensiva que supuso el principio del fin para la organización.
En esta ocasión, otra finca propiedad de Los Bustamante se convirtió en el objetivo policial. Para el operativo, la Policía Nacional contó con la colaboración de los GOES. En el registro, se incautaron 4.000 kilos de hachís, tres fusiles de asalto con munición y varios vehículos todoterreno empleados para el transporte de droga.
No obstante, pese a estos golpes, los integrantes del clan no han dejado de causar problemas y ahora están involucrados en un nuevo conflicto que ha dejado un muerto y un herido grave, que permanece ingresado en el Hospital de Jerez.
El suceso
Según el agente consultado, “esta es una disputa que ambas familias arrastran desde hace años, pero en esta ocasión han cruzado todos los límites”. Además, señala que se trata de “un conflicto generacional, que ha pasado de padres a hijos”, con raíces tanto en el narcotráfico como en enfrentamientos personales motivados por continuas faltas de respeto, especialmente en las redes sociales.
La tensión entre ambos clanes siempre ha estado presente. De hecho, días antes del tiroteo del sábado, se registró otro enfrentamiento con disparos en la zona. Precisamente, la víctima mortal del último ataque se había burlado de aquel incidente en un vídeo.
Ante esta “bomba de relojería”, la Policía Nacional estableció un control preventivo en las entradas y salidas del barrio para evitar que las tensiones se desbordaran.
Sin embargo, a las 06:24 de la madrugada del sábado, el Servicio de Emergencias 112 recibió varias llamadas alertando de disparos en la calle Humanes de Madrid, en el barrio de Las 40 viviendas. Hasta el lugar se desplazaron efectivos de la Policía Nacional y los servicios de emergencia, quienes confirmaron el fallecimiento de una de las víctimas.
Por el momento, se desconoce el paradero de los presuntos autores, y la tensión sigue en aumento. A la entrada del funeral, el pasado lunes, un equipo de El Programa de Ana Rosa recogió testimonios de los familiares. En un momento, la hermana de la víctima lanzó una amenaza a quienes pudieran estar ocultando a los responsables:
“Quienes lo tengáis, no lo metáis, que estamos de luto. Pero quienes lo tengáis en sus casas, que sepáis que vais todos de luto. Es lo único que queremos que se sepa, ¿vale? La justicia la vamos a tomar por nuestras manos”.
Ahora mismo, todos los esfuerzos policiales están centrados en evitar que se produzca una venganza. Por el momento, no hay fecha de finalización del dispositivo de seguridad, según explican fuentes policiales: “No hasta que las aguas vuelvan a su cauce”.
alexmazallas
26/03/2025 08:05
¿Porque lo llaman clanes, cuando son gitanos? Si no trabajan y viven a todo trapo es evidente a lo que se dedican, y encima cobrando subsidios. Yo los dejaría a su suerte y luego pa el salvador los que quedaran
Messidor
26/03/2025 20:46
Lo que no entiendo es por qué tiene la policía que preocuparse de que estas alimañas se maten entre ellas. Para una cosa que hacen bien... Y además, son sus costumbres y hay que respetarlas. Eso sí en cuanto toquen a una persona decente, a abatirlos donde se les encuentre.
NormaDin
De pronto, descubrieron que era la mujer del presidente, qué sorpresa, cuán pequeño es el mundo. Pensaban que era licenciada y, sin ponerle examen alguno, no le pidieron una copia compulsada del título universitario, de hecho así se hace siempre, demasiado papel se acumula ya en las oficinas. Acudieron finalmente a su despacho y, oh, estaban en pleno palacio de la Moncloa, la vida es una insondable caja de sorpresas.
NormaDin
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NormaDin
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